"El filósofo autodidacta"de Ibn Tufayl, nos induce a un pensamiento profundo y nos plantea más de una posibilidad. Teorías y opiniones donde se interponen la ciencia, la filosofía y el misticismo, principalmente, nos introducen al conocimiento de los misterios de la sabiduría iluminativa como el mismo autor lo anuncia.

Tomando como referencia la historia de Hayy Ibn Yaqzan, el autor nos revela aspectos más allá de la teoría de la generación espontánea y la formación corpórea. De ahí la importancia de resaltar la relación que establece entre esencia, espíritu y alma, como un ser que ocupa un cuerpo y su multiplicidad.

La esencia

En un primer texto, Santo Tomás de Aquino (1225-1274), teólogo cristiano, explica la noción de esencia relacionándola con la definición de una cosa, con su forma y con su naturaleza. En el segundo texto, muestra los tres tipos de esencias, la de Dios (el Ser Infinito) cuya esencia se identifica con su existencia, la de las sustancias intelectuales creadas (los ángeles) y las de los seres compuestos de materia y forma (se incluye al hombre), también finito.

El espíritu

La filosofía grecorromana de la antigüedad concebía el espíritu como actividad teórica. Para Aristóteles, por ejemplo, la forma superior de la actividad del espíritu es el pensar sobre el pensamiento, el placer de teorizar. Sin embargo, también se entiende el espíritu como principio supra racional cognoscible, inmediato e intuitivamente (Plotino). Este punto de vista entronca con la religión, según la cual el espíritu es Dios, una esencia sobrenatural, susceptible de ser únicamente objeto de la fe.

La filosofía clásica alemana subrayaba el carácter activo del espíritu considerándolo como actividad de la autoconciencia. Así, Hegel concebía el espíritu como unidad de la autoconciencia y de la conciencia, unidad que se realizaba en la razón, unidad entre la actividad práctica y la teórica del espíritu sobre la base de la práctica. Así, el ser del espíritu es su hacer, aunque este hacer es interpretado sólo como conocimiento.

La filosofía materialista considera al espíritu como lo secundario respecto a la naturaleza. Para los materialistas de la antigüedad, el espíritu es la parte más racional del alma, derramada por todo el cuerpo. El concepto de espíritu también se emplea en sentido metafórico como sinónimo de esencia: espíritu de la época, espíritu del tiempo.

Alma

Para Hayy, el personaje central de El Filósofo autodidacta, el alma sería la entidad inmaterial del ser humano donde se depositan todas las esencias de la naturaleza (reino animal, vegetal y mineral; sabiendo que en éstos hay alma); es el sitio donde están los instintos y sentimientos humanos. Esta alma difiere de otras, ya que es más sensible, es la que regula la fuerza del espíritu con la materia (el primero es más y el otro menos) para poder obrar y demostrar la vida.

Algunas teorías sobre el alma

"El Kitab al-milla al-fadila", libro escrito por Al Farabi, afirma que las almas de los malos, después de la muerte, permanecen eternamente en tormentos sin fin; pero después, en otro texto, el Siyasa al-madimiyya, dice francamente que estas almas se disuelven y reducen a la nada, y que no sobreviven, si no las almas virtuosas y perfectas.

Con Santo Tomás de Aquino la reflexión antropológica (explicación de qué es el ser humano) toma un giro más realista. Tomás de Aquino habla de principios, ya no de realidades opuestas. Describe el ser humano como material, por una parte, y no material, por otra. Usa cuerpo para el primer ángulo y alma para el segundo.

Gastón Bachelard (1884-1962), filósofo y psicoanalista francés, nos dice en su libro La poética del espacio que nuestro inconsciente está alojado: “Nuestra alma es una morada”. Entonces, si nuestra alma es una morada, de alguna manera habitamos nuestra alma, y ésta a su vez habita los lugares que recreamos en nuestra imaginación para ella gracias a los recuerdos de lugares distantes, que de alguna manera nos hacen felices.

Lo que bien es cierto, aún cuando nos inclinemos por una u otra teoría, alma, espíritu o esencia, son “el ser necesario” materializado en un cuerpo, es ese calor en vida, y frío después de muertos; es la fuerza del calor en el pecho, el lugar correspondiente, aquel por el cual Hayy abriera a la gacela.