Una dieta diseñada para reducir el colesterol debe contener principalmente verduras, cereales y frutas. Estos alimentos no contienen colesterol en absoluto (si no se agrega leche o mantequilla al cocinar), pero además son ricos en fibra - lo que facilita la expulsión de lo innecesario del cuerpo -, en vitaminas A, C, E y son antioxidantes, propiedad que hace que los vasos sanguíneos no se vayan poniendo rígidos con los años.

Colesterol: Cereales, legumbres y verduras

Los cereales y las legumbres son productos insustituibles cuando se habla de la reducción del colesterol. La cantidad de fibra es la misma en las verduras, sin embargo, estas son ricas en proteínas fácilmente digeribles, carbohidratos de digestión lenta y sustancias que tienen un efecto positivo sobre las paredes vasculares.

Ditinguimos a las legumbres, como los frutos y semillas que vienen en vainas como la soja, los frijoles y las habas. En cambio las verduras son las plantas comestibles, como la lechuga, la radicheta y la zanahoria.

Función del brócoli en el control del colesterol

Según las investigaciones, el brócoli ayuda a controlar el colesterol mejor que otros productos debido a que contiene más nutrientes que cualquier otro vegetal. Entre estos se destacan grandes cantidades de vitamina C, así como ácido fólico, potasio y hierro, todos muy ponderados como antioxidantes. En esta función, el brócoli protege los vasos sanguíneos de los efectos corrosivos de los problemas con el azúcar, proceso que implica la formación de placas ateroscleróticas.

Dieta para equilibrar la hipercolesterolemia

En el caso de la hipercolesterolemia, en primer lugar debe equilibrar el metabolismo del cuerpo, en particular, el de los lípidos. Las verduras hervidas, al vapor y horneadas son útiles en este sentido. Tener en cuenta que al freír, el alimento absorbe en general hasta la mitad de la grasa contenida en el aceite con el que se lo cocina.

La dieta de equilibrio debe incluir productos ricos en ácidos grasos insaturados, como los mariscos (pescado aceitoso de mar, cangrejos, mejillones, algas), aceite de pescado y aceites vegetales (semillas de lino, soja, girasol). La cantidad suficiente para estas suspensiones es de alrededor de una cucharada por día.

Por su parte las patatas o papas, la pasta y la jalea son adecuados en este régimen. Contienen una gran cantidad de carbohidratos y almidones, que aumentan el nivel de serotonina en la sangre. Esta sustancia tiene un efecto sedante sobre el sistema nervioso y mejora el estado de ánimo.

Cerezas frescas y aceite de pescado en el control del colesterol

Científicos estadounidenses han descubierto que las cerezas frescas y su jugo hacen más efectiva el descenso del nivel de colesterol y del azúcar en la sangre, pero su mermelada, no tiene esa capacidad.

Otro estudio realizado por investigadores suecos, probó el efecto beneficioso del aceite de pescado en los vasos sanguíneos. Varios cientos de voluntarios habían estado comiendo 150 gramos de arenques fritos 5 veces a la semana. Un examen detallado en el final del experimento estableció que este tipo de pescado nutre a la sangre con el denominado colesterol bueno, que previene la aterosclerosis y otras enfermedades de los vasos sanguíneos y del corazón. Cabe señalar que durante el estudio, el pescado asado se consumió sin salar, puesto que es mejor no abusar de la sal, en relación a la prevención de las enfermedades no transmisibles, como la hipertensión arterial.

Té verde y ejercicios físicos como complemento del régimen del colesterol

Después de la comida, se recomienda beber una taza de té verde. Esta bebida ha sido considerada como un excelente medio para purificar la sangre y hacer que los vasos sanguíneos tengan elasticidad.

Sin lugar a dudas, la dieta es fundamental en la lucha contra el colesterol, pero será difícil mantenerse dentro de las cifras de colesterol deseadas si no se cambia el estilo de vida. El ejercicio físico regular y adecuado es muy recomendable para conservar ese estado ideal.

Esto no significa que se deba hacer una gimnasia agotadora: sentadillas, flexiones, caminar y entrenamiento moderado, teniendo en cuenta la capacidad física y el estado de salud. Esto se debe hacer regularmente y con un control profesional adecuado. La falta de ejercicio, de la misma manera que una dieta pobre, aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares. El ejercicio físico moderado siempre normalizará el "exceso" de colesterol.

Fuente: Attention to high cholesterol