La tos se produce por la irritación o inflamación de las vías respiratorias, ante enfermedades como el resfriado, la gripe o la bronquitis. No se debe parar la tos, pues se trata de un mecanismo de defensa que tiene el organismo para expulsar alguna sustancia extraña o irritante o la mucosidad producida durante estos estados gripales, ya sea que estas se ubiquen en los bronquios o en la garganta.

Síntomas de las enfermedades respiratorias

La batalla interna que emprende el organismo contra el virus exige un máximo esfuerzo del sistema inmune por varios días. De allí los síntomas de malestar, dolor, decaimiento y fiebre en algunos casos.

Durante la convalecencia se recomienda guardar reposo y evitar el ejercicio, a fin de que el cuerpo enfoque toda su energía en combatir la enfermedad; pero la vida moderna, con extensas jornadas de trabajo y largas distancias por recorrer cada día, dificulta que las personas afectadas se tomen el tiempo para descansar. Por ello, es recomendable ayuda extra para que el organismo se defienda.

Alimentos que alivian

Ya sea que se esté siguiendo un tratamiento médico o que no se requiera, podemos recurrir a la naturaleza para ayudar al organismo a combatir la afección. En los alimentos encontramos sustancias naturales que ayudan a aliviar la tos y las enfermedades que la causan.

Los componentes de estos alimentos, que normalmente encontramos en la alacena, pueden dar al organismo esa fuerza extra para vencer los virus y bacterias causantes de las enfermedades respiratorias y de la tos, ayudando en la mejoría.

  • El limón: por su alto contenido de vitamina C y elementos fitoquímicos, aumenta las defensas del cuerpo y lo prepara para luchar contra las infecciones causadas por el virus de la gripe. Es astringente, antiviral, antihistamínico, antibacteriano y expectorante. Se puede tomar solo, con agua (sin azúcar) o mezclado con miel tibia.
  • La miel de abejas: es un alimento antiséptico, calmante y bactericida, productor de anticuerpos, a la vez que proporciona energía extra que ayuda a disminuir el estado de decaimiento. Comiendo una cucharada de miel pura o diluida en un poco de agua caliente y haciendo gargarismos, se alivia la irritación de la garganta.
  • La cebolla cabezona: se recomienda comerla cruda, sola o en ensalada, pues sus compuestos azufrados ejercen una acción antiespasmódica, sedante, antibiótica, mucolítica, broncodilatadora y expectorante. Igualmente se obtienen los beneficios al inhalar su esencia, preferiblemente en la noche, antes de dormir.
  • El propóleo: es una resina de olor dulce que las abejas obtienen de la corteza de los árboles. Ejerce un efecto antibiótico, antifungicida, anestésico, antiinflamatorio, cicatrizante y antibacteriano. Se vende como suplemento alimentario en las tiendas naturistas. Se puede tomar durante la enfermedad o como precaución ante las dolencias respiratorias que trae la época de frío.
  • El rábano y el ajo: al igual que la cebolla, tienen compuestos sulfurados que ejercen una acción antiespasmódica, sedante, antibiótica y mucolítica que facilita la eliminación de la mucosidad.
  • Agua: regularmente se recomienda tomar ocho vasos al día, pero durante la tos se debe aumentar su consumo, ya que hidrata y facilita la expulsión de las flemas.
  • El puerro: provee una acción mucolítica, gracias a que contiene un aceite esencial similar al de la cebolla.
Además son benéficos todos los alimentos ricos en vitamina A, que posee una poderosa acción sobre las mucosas, y la vitamina C.

Evitar el consumo de algunos alimentos

También hay sustancias que dificultan la mejoría y se debe controlar su consumo durante la enfermedad. Se debe evitar o reducir el consumo de alimentos como la sal, la leche de vaca y sus derivados (no así la leche materna), que, de acuerdo con la medicina alternativa, pueden aumentar la producción de mucosidad en las vías respiratorias.

Esta mucosidad, que en estado normal es un mecanismo de protección para el tejido de los bronquios, al evitar que se resequen, en exceso provoca que las cilias se obstruyan y se les dificulta la función de explusar sustancias nocivas.

Las golosinas tampoco son recomendables porque los azúcares reducen la respuesta de defensa del organismo ante las infecciones.