El SAP, en su inextricable relación con la custodia de los hijos, se ha convertido en una cuestión sangrante como pocas. Desde hace algunos años se ha instaurado en España con la misma polémica que se ha generado en otros países. Es precisamente en los procesos de separación y en las demandas de custodia donde se aplica de un modo sistemático, sin prestar la debida atención a detectar la posible existencia del abuso sexual.

Y todo ello a pesar de la fuerte oposición de muchos profesionales reconocidos y especializados, así como de los organismos encargados de dotar de validez científica al pretendido síndrome. Detractores y defensores permanecen irreconciliablemente enfrentados mientras el sistema se posiciona cada vez más en su aplicación del SAP.

La reciente historia del SAP

El término SAP fue acuñado por Richard A. Gardner en 1985. En su estudio sobre divorcios conflictivos identificó los síntomas resultantes del proceso a través del cual un progenitor, haciendo uso de distintas estrategias, transformaba la percepción del niño con relación a la otra parte. Gardner distinguió tres grados a la hora de evaluar el SAP: leve, moderado y agudo, para las cuales propuso diferentes métodos de actuación.

Aunque buena parte de las teorías de Gardner siguen vigentes, y la importancia de los informes que encargan los juzgados a los supuestos especialistas en determinar la existencia de SAP resulta crucial en los procesos judiciales, la realidad va por otros derroteros. Así pues, ni la OMS, ni la Asociación americana de psiquiatría ni ninguna institución profesional o científica reconocen actualmente la existencia del SAP, siendo igualmente rechazada varias veces la propuesta de inclusión en el DSM.

Igualmente significativo es que las legislaciones de diversos estados se hayan manifestado contrarios a su reconocimiento. En España, un informe del Congreso del 10 noviembre de 2009 recomienda "La no aceptación del llamado Síndrome de Alienación Parental (SAP) ni la aplicación de su terapia, por parte de los tribunales de justicia, de los organismos públicos ni de los puntos de encuentro".

Otro tanto ocurre en Canadá con las falsas denuncias, donde un informe del departamento de justicia, en el año 2006, afirma que no existen evidencias empíricas sobre la existencia del SAP. También el Reino Unido ha rechazado la admisión del SAP, tanto por una evaluación de expertos, como por la Corte de Apelación.

¿Quién era Richard A. Gardner?

La historia de Gardner es, cuanto menos, curiosa. Participó en la guerra de Corea como psicólogo con grado de sargento, especializándose en técnicas de “desprogramación” de soldados ex prisioneros de los norcoreanos.

Más adelante trabajó como perito en casos promovidos contra padres, profesores, religiosos y, en definitiva, contra cualquiera sobre el que recayeran acusaciones de abuso sexual. Su estrategia se orientó claramente hacia la desvalorización sistemática de la víctima del abuso para reconvertirla en pruebas a favor de la inocencia del perpetrador y demostrar que se trataba de una falsa denuncia. Y fue en ese contexto que desarrolló su polémica teoría, polémica que no le abandonaría hasta el día en que puso fin a su vida suicidándose.

Separación y custodia

Un proceso de divorcio puede convertirse en un hecho traumático que afecta en mayor o menor medida a los componentes de una pareja, pero cuando hay hijos de por medio, la separación también les involucra a ellos. Es a la sombra de esta situación conflictiva que ha prosperado el SAP.

Aunque sobre el papel no se hacen distinciones en cuanto a la acción alienadora por parte de un progenitor en concreto, en la práctica se constata que las falsas denuncias recaen abrumadoramente sobre la madre. De todos es sabido que la custodia suele otorgarse habitualmente a la madre, pero dar por zanjado este desequilibrio alienador en base a esta realidad, supondría simplificar un asunto que nada tiene de simple.

El SAP a día de hoy

¿Existe el SAP? “No hay nada nuevo bajo el sol” dice el refrán. Siempre ha existido el maltrato infantil con todas sus penosas variantes. La manipulación de un hijo por parte de un progenitor no deja de ser una forma más de maltrato infantil.

Muchos estudiosos de la materia coinciden en que existe una magnificación de las falsas denuncias. Estudios totalmente confiables (Faller, Interviewing children about sexual abuse, controversies and best practices”, Universidad Oxford, University Press, Estados Unidos 2007) confirman que en menos del 2% de una muestra de 9.000 casos de juicios de divorcio se ha confirmado una falsa denuncia de abuso hacia el padre. Sin embargo, Gardner afirmó que el SAP estaba presente en el 90% de los casos. A pesar del descrédito que genera Gardner en muchos profesionales, existen otros intereses muy poderosos que a día de hoy imponen estos criterios. La polémica continúa.