Los perros, además de su condescendencia natural hacia aquellos que les dan de comer, tienen instintos naturales que favorecen su formación. Estos instintos se manifiestan principalmente en el deseo de complacer a su amo y su afición al juego. Aunque los perros pueden ser entrenados para realizar tareas diversas, algunas de gran complejidad, como las operaciones de salvamento o la búsqueda de narcóticos, hay elementos indispensables de su entrenamiento que debe aprender en su propio beneficio y en el de su propietario, para facilitar así la convivencia.

Enseñar al perro: tarea de un adiestrador canino o de su propio amo

Hay muchos adiestradores caninos, pero no siempre es justo la utilización del término ‘adiestrador canino’ ya que la mayoría de ellos, en muchas ocasiones, "educan" más a los dueños que a los perros. De hecho, los mejores resultados finales se obtienen cuando un perro es entrenado por la persona a la que tendrá que obedecer posteriormente. Y es que, el propietario de la mascota así como las personas que conviven con el animal, deben estar totalmente involucrados en su educación.

El adiestramiento en la vida de un perro

El entrenamiento ideal de un perro con su amo debe comenzar desde cachorro, aunque un animal adulto también puede ser educado por su nuevo propietario, pese a tener una conducta ya adquirida, pudiendo, en ocasiones, ser más complicado de manejar sin la ayuda de un experto.

Técnicas de aprendizaje y entrenamiento de un perro

Inicialmente, cuando el cachorro o perro adulto llega a su nuevo hogar, se le debe inculcar una serie de comandos durante el juego desde el primer día. La mayoría de las técnicas de entrenamiento deben contener un alto grado elogio y alegría -refuerzo positivo- cuando el perro obedece y lleva a buen término la ejecución de las órdenes o comandos.

Conocimiento del lenguaje de los perros

Para entrenar a un perro hay que ser capaz de comunicarse con él; esto significa comprender su lenguaje. La comunicación con el animal se basa en el sonido, las expresiones faciales y la postura corporal. Se tiende a dar demasiada importancia a la voz; sin embargo, el perro no distingue las palabras, sólo algunos sonidos, prestando más atención a los gestos. Es por ello que, para una comunicación plena, el propietario debe ser muy cuidadoso con su estado de ánimo y tener en cuenta que no es suficiente centrarse en lo que se le quiere decir al perro, sino cómo se le dice.

Obtener la obediencia del perro

En el aprendizaje se ha demostrado que el castigo físico es innecesario, ya que la autoridad del dueño quedaría en entredicho por el miedo que pudiera infundir en el animal, lo que frustraría cualquier esfuerzo educativo anterior. El dueño de una mascota debe ser enérgico pero nunca utilizar la violencia con el animal. Todo lo contrario: debe comportarse como un buen padre de familia, protector y atento a sus necesidades, a la vez que coherente e intransigente cuando fuera necesario.

La educación de la mascota y el conocimiento de su psicología, no es sólo un deber de todo dueño responsable, sino también una experiencia que mejora, en gran medida, la relación del perro con su dueño y con la gente que le rodea.