La planta alfalfa o mielga es una planta medicinal muy apreciada por las aplicaciones terapéuticas de sus hojas y de sus flores al tener virtudes principalmente reguladoras del aparato digestivo y coagulantes de la sangre por su riqueza en vitamina K. La planta alfalfa está considerada como un remineralizante de excelencia en el mundo vegetal.

En su vertiente silvestre se localiza en ocasiones en tierras incultas y baldías, sin embargo la alfalfa es cultivada en grandes extensiones de terreno por toda la Península Ibérica, como forraje verde y seco de gran valor nutritivo consumido con avidez por los animales domésticos. En épocas de escasez, también se ha utilizado en la alimentación humana.

Características de la alfalfa Medicago sativa, L.

La alfalfa es una hierba vivaz que dura varios años, renace después de cortada, no se endurece y echa brotes herbáceos que suelen alcanzar alturas de hasta 1 metro.

El tallo de la alfalfa o mielga es subterráneo y con frecuencia leñoso; las hojas trifoliadas, dentadas y de matiz verde oscuro a veces manchadas de blanco; sus flores son pequeñas, numerosas, pedunculadas y en ramillete cuyo cabillo arranca de la axila de las hojas superiores, su color es azulado o violáceo; el fruto es una vaina en forma de espiral o caracolillo, comprimida e indehiscente.

Propiedades de la alfalfa

La planta alfalfa llegó con la civilización de Oriente. Plinio y Virgilio la llamaron medica pero más tarde tomó la frecuente determinación de ago que ha servido para designar su nombre genérico. Fue en la época de Alejandro Magno cuando paso a Grecia, y más tarde la importaron a Italia y Europa occidental para pasar posteriormente a toda América.

Medicago sativa es una planta rica en vitamina C, D, E y K (coagulante de la sangre), también provitamina A, sales minerales de calcio, hierro, fósforo y potasio, y tiene propiedades:

  • Depurativas
  • Antihemorrágicas
  • Antiescorbúticas
  • Antirraquíticas
  • Laxantes
  • Diuréticas
  • Anticatarrales y dietéticas
La alfalfa es un remedio contra la halitosis o mal aliento, por la abundancia de esta planta medicinal en clorofila, para ello se recomienda tomarla en jugo, una cucharada dos o tres veces al día, también puede tomarse en tabletas de venta en herboristerías.

Beneficios de la alfalfa, semillas de alfalfa

La flores y las hojas de la planta alfalfa o Medicago sativa además de ser reguladoras de la sangre y un estimulante en general, tienen beneficios terapéuticos en casos de raquitismo, escorbuto y contusiones. En farmacopea se usa sólo desde aproximadamente los años 1950, es por lo tanto de un uso muy reciente.

Consumir semillas germinadas o brotes de alfalfa parece disminuir el colesterol total y el colesterol malo. Se pueden añadir a las ensaladas.

Usos medicinales de la alfalfa

Los usos medicinales de la planta alfalfa se hacen en decocciones a nivel interno y en cataplasmas a nivel externo. También se puede tomar como harina, y cabe resaltar que la alfalfa entra en la composición de varias pomadas vulnerarias que cura las llagas y heridas.

Se puede tomar como un digestivo y también como un estimulante, haciendo una decocción de flores y hojas de alfalfa a razón de unos 30 gramos por litro de agua hirviendo, y dejando en reposo por espacio de unos 7 minutos.

Para todo tipo de contusiones, se puede hacer una cataplasma con la planta fresca de alfalfa bien machacada, y aplicar como uso tópico.

Contraindicaciones de la alfalfa

Esta planta no debe suministrarse, bajo ningún concepto a hipertensos por su poder coagulante y favorecer el furúnculo.

Por otro lado, la alfalfa verde debe tomarse con precaución por poder causar algunos efectos secundarios; ocasiona con frecuencia el meteorismo entre los rumiantes.

Cultivo de la alfalfa o mielga

El cultivo de la alfalfa o mielga se hace en terrenos profundos, permeables, secos, calcáreos y abundantes en ácido fosfórico y potasa asimilables; la siembra se hace a voleo, y si están hechas en buenas condiciones vegetan bien hasta 30 años, aunque el rendimiento útil no llega más allá de 10 años. Padece mucho con las heladas si no está bien arraigada.

Florece en la primavera y se prologa durante el verano. En cuanto a su recolección, si se da un grado de humedad, regándola abundantemente después de cada corte, se puede segar casi todos los meses a partir de la primavera, pero siempre se corta cuando está en flor.

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