Entre las décadas 50 y 60 del siglo XX, dos psiquiatras del Beth Israel Hospital, en Harvard, los doctores Peter E. Sifneos y Hohn C. Nemiah, observaron, en un numeroso grupo de pacientes con trastornos psicosomáticos, una común dificultad para hablar de sus emociones, así como los mismos signos externos y significativos, como rigidez en la postura, evitación de la fantasía y centrar la atención en los detalles funcionales. En 1972, el doctor Sifneos fue quien acuñó el término "alexitimia" para englobar esos síntomas, dando nombre a la enfermedad.

La investigación demostró que un 30% de las personas que padecen algún trastorno psicológico están afectadas por esta deficiencia. A pesar de existir una exhaustiva investigación sobre el tema, e incluso modos de evaluación contrastados, la alexitimia se revela difícil de diagnosticar, porque puede confundirse con otros trastornos mentales o psicológicos.

Personas normales

Un alexitímico no identifica sus propias emociones, ni las de los demás, confundiéndolas en su persona con malestares de orden fisiológico. Según los estudios de los expertos, quien padece de alexitimia puede ser tomado a simple vista por alguien introvertido, tímido o callado. Son personas que esconden en la conducta directa (dedicación total al trabajo, estudios o deporte), involuntariamente, su incapacidad para reconocer y entender sus sentimientos y expresarlos, y comprender los de los demás. Eluden hablar de sentimientos o situaciones emocionales, prefiriendo la conversación sobre temas directos, sin connotaciones afectivas.

A nivel de relación personal es cuando se aprecian los síntomas de la alexitimia, algunos de los cuales pueden parecer también signos de depresión, pero más acentuados. El alexitímico no comprende las manifestaciones afectivas ajenas, no es capaz de “ponerse en la piel” del otro, ni imaginar qué se siente en situaciones emotivas o de carga afectiva. No es que carezca de sentimientos o emociones, sino que no las percibe como tales, ni en sí mismo ni en el entorno, y por tanto no sabe expresarlas.

Por esa razón, si se ve inmerso en un episodio emocional, lo vivirá relacionando sus emociones con síntomas físicos de malestar, que le harán creer que sufre una enfermedad física. Exteriormente, puede parecer insensible, introspectivo o despreocupado.

Tipos de alexitimia y rasgos habituales

La psiquiatría establece dos tipos de alexitimia:

  • Primaria: causada por anomalías neurológicas por adicción a drogas. O por predisposición genética, fundamentándose ambos casos en que la emoción se localiza en el hemisferio derecho del cerebro y la capacidad de expresión verbal en el izquierdo, en las personas diestras, de modo que la poca o carente comunicación entre ambos hemisferios, al estar afectados, provocaría la incapacidad para describir y verbalizar sentimientos.
  • Secundaria: la que aparece como secuela, tras haber sufrido grandes traumas emocionales en la infancia, o por intenso estrés durante mucho tiempo, o a causa de un síndrome postraumático por situaciones duras y difíciles de asimilar.
Existen distintos rasgos para identificar la alexitimia, que se aplican en los distintos test de evaluación, siendo el más considerado el llamado “escala de alexitimia de Toronto” (TAS20), creada por Taylor. Otros test de la enfermedad son, por ejemplo, los Criterios de Fava7 y el Beth-Israel Questionnaire8.

Estos rasgos comunes en los alexitímicos son:

  • Desplazamientos rígidos y lentos.
  • Dificultad para establecer vínculos afectivos.
  • Impulsividad.
  • Dificultad para hablar de sus emociones.
  • Ocasionales alteraciones fisiológicas sin aparente explicación, como palpitaciones o dolor de estómago, que responden a la dificultad de reconocer las emociones.
  • Conformismo.
  • Visión poco clara de la realidad.
  • Escasa o nula actividad imaginativa, de fantasía o sueños.
  • Decidir de acuerdo a datos, sin tener en cuenta los sentimientos.
  • Falta de comunicación; se muestran serios y aburridos.
  • Falta de energía.
  • Perplejidad ante las reacciones emocionales de los demás, ya que carecen de capacidad para reconocer los estados emocionales ajenos.
  • Suelen ser considerados por los demás como excesivamente lógicos o poco sentimentales o amistosos.
  • Baja intensidad de reacción por el arte, la literatura o la música.
  • Suelen tender a establecer relaciones interpersonales estereotipadas, ya sea de dependencia o aislamiento.
  • Incapacidad para experimentar placer (anhedonia).
  • Ausencia o escaso apetito sexual.

Información e investigación

A pesar de ser todavía un trastorno poco conocido, la alexitimia es centro de continuas investigaciones y de nuevos textos para informar sobre ella.

En su libro Cultura y alexitimia (Ediciones Paidos Ibérica, 2000), Darío Páez y María Martina Casullo despliegan todos los estudios que, hasta el momento, se han hecho sobre la alexitimia, deteniéndose en los instrumentos de medición de que se dispone, y valorando las diferentes variables, con una mirada interesante sobre el tema para expertos de la medicina, sociología, comunicación o antropología.

De relevante interés es también el libro de Roberto Sivak y Adriana Wiater, Alexitimia, la dificultad para verbalizar afectos. Teoría y clínica (Ediciones Paidós Ibérica).

El escritor y psiquiatra Enrique Rojas, decía en su libro Los lenguajes del deseo que el hombre actual había dejado de lado la atención a los afectos, para centrarse tanto en la necesidad de ganar dinero y dar respuesta al consumismo, que se había convertido en alexitímico. Esta opinión no deja de llevar a reflexión.