La II Guerra Mundial es recordada por la bomba atómica, por los países aliados y las potencias del eje o por los personajes sobresalientes como Franklin D, Roosevelt, Winston Churchill, Adolfo Hitler, etc... Sin embargo, el hecho más recordado es el Holocausto (Shoá en hebreo), dándole proceso de muerte sistemática y organizada a seis millones de judíos, durante el gobierno nacional – socialista, mejor conocido por la historia como el gobierno nazi.

Estados Unidos, en su calidad de ganador de la II Guerra Mundial, colaboró mediante el Plan Marshall en la reconstrucción de Europa. Los estados europeos comenzaron no sólo a restablecer relaciones diplomáticas, sino también buscaron la forma de renovar su actividad económica, comercial, de política interna y establecer seguridad para el desarrollo social. Durante este periodo, las relaciones diplomáticas para Alemania con el resto del mundo fueron difíciles, especialmente con Israel, por la magnitud de conflictos emocionales y físicos y las vidas perdidas. Puede decirse que quizás la relación bilateral más complicada de restablecer durante el siglo pasado.

El restablecimiento de las relaciones bilaterales

La oportunidad de restablecer las relaciones diplomáticas debían de ser un territorio neutral para ambas partes. Nueva York era sin duda un lugar apropiado, a pesar de la característica de alta cantidad de judíos que viven en esta ciudad estadounidense. En el año de 1965, el Canciller de la Alemania Federal, Konrad Adenauer y el Primer Ministro israelí David Ben Gurión comenzaron a restablecer las relaciones diplomáticas, para alcanzar y proponerle al sistema político internacional que es posible, a pesar de las adversidades pasadas, el diálogo.

El desarrollo de las relaciones bilaterales no ha sido pacifico y aceptable por parte de la sociedad civil israelí. Durante las primeras décadas existieron manifestaciones de la comunidad judía cada vez que un Jefe de Estado Alemán visitaba Israel. Incluso no fue hasta el año 2000, cuando el entonces Presidente de Alemania, Johannes Rau, en visita de estado, se le dio la oportunidad de decir su discurso en su idioma natal, a pesar de que en esta clase de visitas oficiales a todos se les invitaba a decir su discurso en su lengua de origen.

En el discurso de Johannes Rau, dijo en la introducción de su intervención: “Pido perdón por lo que hicieron los alemanes, personalmente y en nombre de mi generación, por nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos, cuyo futuro anhelo en compañía de los hijos de Israel”, con el afán de calmar la divisiones de opiniones de escuchar el idioma alemán. Posteriormente, en su discurso utilizó un lenguaje y palabras muy propias de la cultura judía. Eso permitió abrirle las puertas al diálogo con grupos opositarios a su visita.

La actual cordialidad de ambos estados

Hasta el presente, Alemania ha continuado profundizando y haciendo más fluida esta relación bilateral. En los discursos de los representantes de la política exterior alemana, en relación al tópico de Israel, siempre se muestra una postura de defensa en relación a su conservación como estado, apoyo a su protección y seguridad, promoviendo que el estado israelí se integre en el marco de la política de asociación de la Unión Europea. Pero sobre todo, lo consideran su principal aliado en Oriente Próximo para la preservación de la paz en esta región.

Alemania e Israel se están convirtiendo en un ejemplo de prosperidad diplomática y han alcanzado importantes acuerdos en materia de seguridad, ciencia, tecnología, econonomía, comercial, culturales y política, prácticamente en todos los sectores estratégicos. Según el Ministerio Federal de Relaciones Exteriores de Alemania, este país ocupa el tercer puesto como socio comercial de Israel, después de los Estados Unidos y China.

Sectores claves de cooperación para el desarrollo

En materia de la ciencia y la tecnología, ambos estados promueven la formación de instituciones como el Instituto Goethe de Tel Aviv, el DAAD ha promovido en los últimos cinco años clases de alemán en la Universidad Hebrea de Jerusalén, además de la promoción de intercambios y becas para estudiantes universitarios de ambos estados.

En materia social y cultural, Berlín se ha convertido en un sitio turístico para la comunidad judía, donde pueden ver los sitios históricos de la Alemania nacional-socialista. Por otro lado, según Sonia Reizin, en un artículo publicado en "La Palabra Israelita", afirma que “Alemania se está convirtiendo en un lugar de residencia judía, con una población de 100.000 judíos y va en aumento”.

En términos políticos, las ciudades y comunidades de ambos estados han buscado establecer hermanamientos, teniendo como principal herramienta diplomática, a la cooperación. Un último evento que prueba la buena voluntad de ambas partes, se produjo durante la última visita de estado de agosto de 2009, del Primer Ministro Israelí, Benjamín Netanyahu a Alemania, donde la Canciller de Alemania, Angela Merkel, le otorgó los planos originales de Auschwitz, donados por la editorial Springer.

Israel y Alemania han mostrado por el desarrollo de sus relaciones bilaterales, que es posible la reconstrucción de las etapas dañadas. La cooperación se han convertido en el arma para que ambos estados se pongan de acuerdo en tópicos en común y logren acuerdos. Además, se debe mencionar que ambas partes tienen no solo una historia que los une, sino sociedades en desarrollo similares, pues uno y otro son potencias en los avances médicos, inversionistas fuertes para el desarrollo de la ciencia y tecnología, culturas orgullosas de sus tradiciones, culturas empresariales con sólida presencia internacional, gobiernos democráticos y lo más importante: posturas proclives al diálogo bilateral.