Consumir bebidas alcohólicas en cantidades moderadas puede favorecer la relajación, reducir la ansiedad y las inhibiciones e, incluso, incrementar la confianza en nosotros mismos. Es decir, sus efectos parecen ayudarnos a superar muchos problemas. Por eso, está muy presente a la hora de relacionarnos socialmente.

Pero si el consumo de alcohol es excesivo, también se paga una importante factura: la resaca es la consecuencia de un organismo que ha sido seriamente dañado y, si se repite con frecuencia, los perjuicios serán irreversibles.

Por ejemplo, en el plano sexual, aunque el alcohol acrecienta el deseo, es un inhibidor de la respuesta sexual, alterando su funcionamiento normal.

Cómo afecta el exceso de alcohol a los hombres

El alcohol tiende a inhibir la erección. Muchos jóvenes tienen sus primeras relaciones sexuales después de ingerir una gran cantidad de alcohol, lo que, normalmente, les produce problemas en la erección y les crea un enorme sufrimiento, al atribuir el fracaso a sus propias características personales y no a los efectos de la bebida. La consecuencia es, a menudo, una disfunción eréctil psicológica por el temor a nuevos fracasos.

Según Walji y Kingston, se ha demostrado que incluso cantidades no demasiado elevadas de alcohol, pero ingeridas de forma continuada, pueden afectar al aparato reproductor, ya que la hormona masculina testosterona se elimina más rápidamente y se produce en menor cantidad, por lo que el bebedor verá disminuidos tanto su impulso sexual como la producción de esperma.

Hipogonadismo y feminización

Por su parte, el doctor David Van Thiel, demostró, hace más de treinta años, que en aquellos alcohólicos crónicos que presentan un deterioro hepático importante se origina un proceso de feminización que se manifiesta en la reducción del bello corporal, así como en el desarrollo de hábitos corporales propios de la mujer, debido a que, en estos casos, la hipertensión de la llamada vena porta convierte en estrógenos (hormonas femeninas) muchos de los esteroides absorbidos por el hígado.

Y, en segundo lugar, el doctor Van Thiel comprobó experimentalmente que el exceso de alcohol produce, además, un deterioro de las gónadas conocido como hipogonadismo, que consiste en atrofia testicular, disminución del nivel de testosterona, infertilidad e impotencia.

Cómo afecta el exceso de alcohol a las mujeres

Las mujeres que beben demasiado alcohol pueden llegar a padecer irregularidades en sus ciclos menstruales, reducción de las mamas y una propensión a desarrollar cáncer.

Por otro lado, en nuestra sociedad siempre se ha visto peor el abuso de la bebida por parte de la mujer que por parte del hombre. Y esto no es un simple prejuicio, sino que tiene una razón de peso: las mujeres tenemos un hígado más pequeño, lo que implica que podemos absorber menos alcohol, de modo que ninguna mujer debería intentar igualar o superar a un hombre en el consumo de bebidas alcohólicas.

Tampoco debemos olvidar el serio peligro que el consumo de alcohol representa durante el embarazo, puesto que dicho alcohol pasa al feto a través del cordón umbilical, produciendo daños mentales y físicos en los recién nacidos.

Cómo se llega a la adicción

Generalmente, las adicciones comienzan de manera inocua. Hay personas para las cuales la vida se vuelve aburrida y no encuentran la manera de alegrarla por una vía natural. Asimismo, quienes sufren un trastorno antisocial de la personalidad están más predispuestos a pasar de ser simplemente bebedores a convertirse en alcohólicos. Es decir, se refugian en la bebida cómo una forma de evadirse de la realidad.

Y, aunque la mayoría de la gente logra mejorar su vida por medio del estímulo intelectual, de conversar con los demás, de leer, escuchar música o ir al cine, o al teatro, por desgracia, un cierto porcentaje busca mejorar su vida, equivocadamente, a través del alcohol o de otras drogas.

En general, en nuestra sociedad es costumbre identificar el alcohol con la diversión y pensar que una fiesta no será divertida si no se bebe mucho, idea que los medios de comunicación se encargan de fomentar con una continua ostentación del placer proporcionado por el alcohol. Y, así, el éxito de cualquier evento no se concibe sin bebidas alcohólicas. Sin embargo, no debemos olvidar nunca que el alcohol es una droga y que es tóxico, mientras no se demuestre lo contrario.

No obstante, la buena noticia es que el ser humano es el organismo más capacitado para disfrutar de la vida, sin necesidad de tomar ningún tipo de droga. Disponemos de una diversidad casi ilimitada de actividades con las que podemos divertirnos y ser felices, pero de forma saludable.