
- Alberto de Mendoza filmó en Argentina - La mala verdad
Después de cinco años en los que no trabajó debido a un problema familiar, regresó a la Argentina y filmó la película La mala verdad de la que se anuncia su estreno para fines de 2011.
Para elegir los trabajos
C.H.: -Al elegir tus trabajos, ¿qué es lo que querés que tenga un guión o un rol?
A.d.M.: -Un actor no puede decir “quiero”, es una carrera muy difícil, sólo a veces se puede elegir.
C.H : -Algo encontraste en La mala verdad
A.d.M.: -Un guión, que fue declarado de interés nacional, con una buena historia, difícil pero divertida y con un personaje con el que puedo hablar como hablamos los argentinos, a la edad que yo tengo que me ofrezcan un trabajo así me parece casi un milagro porque ya no sé lo que puede pasar,
C.H : -¿Cuántos años tenés?
A.d.M.: -Ochenta y ocho, pero me encuentro muy bien.
El cine y el modo de hablar de los argentinos
C.H : -¿Cómo ves al cine argentino?
A.d.M.: -Ahora está pasando un momento muy bueno. Campanella tiene éxito en todos lados. También Burman hace un cine espléndido.
C.H : -¿Con el Nuevo Cine Argentino creció, mejoró o se recalificó nuestra cinematografía?
A.d.M.: -No quiero ser de esos tarados que dicen que todo lo de antes fue mejor. Ahora se hace algo distinto, algo de estos tiempos, la Argentina cambió y ya no están los referentes populares en los que se basaban los directores y guionistas de antes.
C.H : -Me decías que en La mala verdad podés hablar como porteño pero vos nunca tuviste acento español a pesar de los años que llevás en España.
A.d.M.: -Ni lo quiero tener. Mi acento es de Buenos Aires y tengo una lucha permanente con los españoles y su purismo. Los argentinos disfrutamos de escuchar todos los acentos, cuando vienen elencos extranjeros jamás el público o la crítica se oponen a que hablen con su propia acentuación, así que yo siempre lucho para que se respete la forma de hablar de los argentinos. Por suerte a los críticos españoles no les importa como hablo.
La influencia de la crítica teatral
C.H : -¿Y a vos te importa la crítica?
A.d.M.: -Ahora no. De joven llegué a no dormir esperando que aparecieran los diarios. Cuando yo empecé en teatro profesional había tres críticos tremendos en Buenos Aires que se llamaban Lalo Fontán, Agustín Lemonie y Romay el rengo, esos tres te hundían o te catapultaban.
C.H : -¿Creés que la crítica influye en un éxito?
A.d.M.: -Acá no demasiado porque el público argentino entiende mucho de teatro y aunque la crítica sea mala quiere comprobarlo por sí mismo.
C.H : -¿Y en España?
A.d.M.: -Allá sí que influye, a mí me pasó que cuando el crítico López Sancho del diario ABC dijo que la obra en la que yo trabajaba era aburrida inmediatamente dejó de venir público.
C.H : -¿Cuál fue el trabajo que más disfrutaste?
A.d.M.: -Panorama desde el puente, la hice durante seis meses en Perú con un empresario que es un excelente actor argentino, Osvaldo Cattone. También tengo muy buen recuerdo de Filomena Marturano que hice aquí con Tita Merello.
C.H : -¿Fue tu primer éxito?
A.d.M.: - Éxito comercial, venía de hacer mucho teatro experimental y quería pasar al profesional, fui a pedir que me dieran el papel del “mozo” pero cuando me vio Tita me cambió de rol.
La formación del actor
C.H : -¿Te formaste en el teatro experimental, que ahora se llama alternativo?
A.d.M.: -Mi generación se formó gastando zapatos en el escenario y viendo a las grandes figuras del teatro internacional que en esos años venían a Buenos Aires.
C.H : -¿Tomaban como referentes a los actores extranjeros?
A.d.M.: -Los mirábamos y evaluábamos el por qué de cada composición. Mi generación creció sin métodos. Ahora todos estudian teatro, hace poco un joven me nombró orgulloso a su profesor con quien yo trabajé y sé que como actor es más malo que pegarle con un palo al padre.
C.H : -Algunos profesores son buenos pero otro se sienten actores estrella.
A.d.M.: -Si un actor se define como estrella está cercano a la estupidez. Aquí hemos tenido actores muy importantes que jamás se consideraron estrellas.
C.H : -Dicen que las estrellas garantizan tener espectadores en la platea.
A.d.M.: -Es otra estupidez, todos los actores hemos tenido éxitos y fracasos.
C.H : -¿Qué fue lo primero que hiciste en España cuando te tuviste que ir de acá?
A.d.M.: -No tuve que irme, hubo gente que sí, pero yo no. Me fui porque había hecho una coproducción, El secreto de Mónica con Carmen Sevilla y cuando Tamayo la vio en España me convocó para Divinas palabras, que se reponía en plena época franquista y con la rigurosa censura de esa época.
C.H : -Para el actor ¿existen diferencias en el sistema laboral de España y de Argentina?
A.d.M.: -Acá se nota que el trabajo se basa mucho en la improvisación. Eso se lo pregunté a Alterio, Darín y Luppi y me dijeron que no encontraron ninguna diferencia en la forma de encarar un personaje pero lo que les costó fue integrarse a la comunidad actoral fuera del escenario porque al actor español no le atrae como al argentino comer juntos después de la función y acostarse tarde. Aquí, cuando hacemos cine, desde el primer día los actores nos pasamos conversando entre toma y toma, allá eso lleva un tiempo
C.H : -Además de Argentina y España ¿filmaste en otros países?
A.d.M.: -Mas o menos en otros diez.
C.H : -¿Cuantás peliculas?
A.d.M.: -La mala verdad es mi película 151.
Alberto de Mendoza asistió a la presentación de La mala verdad en el Festival de Cine de Málaga donde ganó el Premio al Mejor Actor..
