Desde que el Zar Iván el Terrible, derrotó a la Horda de Oro, la penetración de Rusia en Siberia, desde el año 1551, fue constante. Tras las conquistas militares, la actividad comercial, especialmente las pieles y la madera, trasladó hacia el Este de Siberia los asentamientos de la Rusia Zarista.

El Pacífico ruso

Rusia, llegó a las costas del Océano Pacífico en 1639, de la mano de Iván Moskvitin, extendiendo las expediciones a Chukotka y a la península de Kamchatka. Finalmente, en el año 1648, Dezhniov alcanzó el estrecho que separa Asia de América, y que se conoce como Estrecho de Bering.

No obstante, la actividad comercial no era para Rusia, la actividad principal de las expediciones, los zares impulsaron el conocimiento geográfico y cartográfico, así como las expediciones naturalistas. Son varias las expediciones que cruzaron las penínsulas de Kamchatka, el Ártico Norte y Alaska, dirigidas por Vitus Bering, Billings y Sarychev.

Rusia llegó a Alaska y a la América de Norte, por la misma razón, por la que penetró en Siberia: las pieles, las maderas y la labor de cristianización.

La venta

Pero, a mediados del siglo XIX, Rusia se dio cuenta de que su aventura había llegado demasiado lejos, la competencia de los americanos y los británicos en el comercio de pieles, la dureza del clima y la lejanía a la metrópolis, propiciaron la venta de Alaska a los Estados Unidos.

En esa época, Rusia y Estados Unidos, compartían una común hostilidad hacia Gran Bretaña, lo que hacía que ambos países compartieran una política exterior bastante coincidente.

Además, Rusia fue la única potencia europea que apoyó a la Unión en la Guerra Civil Americana. Así, una serie de factores económicos, políticos y geográficos, acercaron a las dos naciones a un solucionar un conflicto de una manera amistosa.

No obstante, el que ambas naciones tuvieran interés, una en vender y otra en comprar, no allanó el camino. Los Estados Unidos, no estaban en condiciones de comprar, aunque fuera un sueño político la obtención de Alaska, como un componente integral del Destino y la Unidad de América hacia el Pacífico, no fue hasta 1867, cuando Seward, llegó un acuerdo con el embajador del Zar en Washington, y se cerró la compra en el precio de 7,2 millones de dólares.

La Alaska americana

La compra de Alaska, no fue una cuestión pacífica, ni una fruta madura en los Estados Unidos, muy al contrario resultó una cuestión con una alta controversia.

¿Para qué queremos “Icebergia”? Al principio, el ejército construyó puestos avanzados, y los comerciantes americanos, al igual que sus antecesores rusos, se concentraron en el comercio de pieles, no es hasta la fiebre del oro de 1897, cuando miles de personas se desplazan hacia Alaska, transformando la economía y la sociedad.

Después de todo, Alaska no era el territorio gélido que muchos americanos pensaron, además de los mineros, llegaron científicos que exploraron la geografía, estudiaron los animales y las plantas. También llegaron turistas, que lo hacían en cruceros, y ayudaron a desarrollar las ciudades portuarias. Alaska, fue la última frontera de los Estados Unidos.