Al sur de de Venus” es la nueva exposición temporal que presenta el Museo de Altamira. Con este título, quizá se hace alusión a una de las piezas más características de este momento paleolítico: las “Venus”. Su dispersión se extiende desde el sur de Rusia al sur de Francia. En la península Ibérica no se han localizado evidencias de estas figurillas. El Museo de Altamira presenta esta exposición como una visión actualizada del Gravetiense, periodo todavía mal conocido en la península Ibérica.

La transición del Paleolítico Medio al Superior

El inicio del Paleolítico Superior es uno de los momentos más trascendentales en la evolución de la especie humana. El Paleolítico Superior supone la irrupción del hombre moderno, del Homo Sapiens Sapiens que desplazará a las poblaciones Neanderthales que habitaban el continente europeo. Sin embargo, la irrupción de estos nuevos grupos humanos supone un grave problema en la historiografía de la investigación prehistórica. ¿Hubo una continuidad entre el Paleolítico Medio y el Superior, o fue una ruptura brusca?

Estas han sido las dos tendencias que se pueden distinguir, de forma general, en la investigación de este periodo de transición. Si bien, las últimas investigaciones sólo han contribuido a generar más dudas y no decantar los hechos hacia ninguna de las dos posturas. Lo único cierto es que el Paleolítico Superior supuso un cambio de importancia fundamental que se caracterizó por la aparición del ser humano actual y toda una serie de innovaciones: en la tecnología lítica, en el uso de nuevas materias primas, o en las evidencias más palpables de un lenguaje simbólico.

El Gravetiense

El Gravetiense se corresponde con uno de los momentos culturales en que los prehistoriadores suelen dividir las etapas iniciales del Paleolítico Superior. En el centro y este de Europa, por ejemplo, supone un momento de especial esplendor, relacionado con la aparición de núcleos poblaciones estacionales, con estructuras de habitación complejas, o un fuerte desarrollo del arte. Precisamente esta exposición muestra, de forma gráfica, cual es el estado de la cuestión de la investigación en torno a este periodo paleolítico.

La exposición se centra en torno a tres ejes. El primero, referido a las condiciones ambientales del Gravetiense. Las evidencias hacen mención a la Glaciación Würm III, un periodo frío y húmedo, caracterizado por la ausencia de masas boscosas y con un paisaje estepario. El Gravetiense, cronológicamente, ofrece unas fechas generales de en torno al 29.000 y el 20.000 antes del presente (Ripoll López, S. y Ripoll Perelló, E., 1990, “Gravetiense y Solutrense en la península Ibérica”, Espacio, Tiempo y Forma, 3).

La cultura material gravetiense: tecnología lítica y asentamientos

En cuanto a la tecnología lítica que caracteriza el periodo, hay que hacer referencia obligada a las piezas de dorso. Se trata de instrumental trabajado sobre hoja lítica que crea un borde rebajado. Uno de los fósiles – guías del gravetiense es la punta La Gravette, aparecidas desde el sur de la península Ibérica hasta el sur de Rusia por toda Europa (http://www.artehistoria.jcyl.es). Otra pieza característica es la punta de Font Robert, que presenta un pedúnculo con muescas para facilitar su enmangue.

Los modelos de asentamiento de este periodo ofrecen una gran espectacularidad, sobre todo en Europa Central y Oriental. Por ejemplo, en el yacimiento de Pavlov, en la antigua Checoslovaquia, se han localizado evidencias del uso de osamentas de mamut para elaborar el armazón de estructuras de cabañas. Incluso, en algunas estaciones se han localizado los restos de varias estructuras de habitación, lo que permite sospechar en grupos más o menos estables y con movimientos de tipo estacional.

La vida simbólica

Las manifestaciones artísticas de este periodo son especialmente destacables, así como espectaculares restos de enterramientos.

El Gravetiense es el momento cultural de aparición de las denominadas “Venus”. Son pequeñas estatuillas realizadas en muchos casos en arcilla o en piedra. Suelen representar figuras antropomorfas femeninas, en las que se destaca y se trabaja especialmente los atributos sexuales. Su significado permanece, por el momento oculto, aunque puede suponerse algún tipo de referencia ritual. Entre los ejemplos más conocidos, quizás estén la Venus de Laussel o la de Willendorf.

El arte mueble conoce una especial dedicación en las regiones orientales de Europa. En este caso, se han localizado en los yacimientos numerosos objetos de industria ósea decorados. En cuanto al arte parietal, continúa el desarrollo de modelos ya presentes en momentos anteriores del Paleolítico Superior Inicial, desarrollando las habituales representaciones.

El Museo de Altamira

El Museo se encuentra a dos kilómetros de la localidad cántabra de Santillana del Mar. La exposición se inaugura el 20 de octubre de 2011 y permanecerá abierta hasta el 22 de abril de 2012. El horario para visitar la muestra es de 9:30 a 18:00 horas de martes a sábado, y de 9:30 a 15:00 horas los domingos y festivos. Para más información se puede consultar su página Web.