El kaláshnikov es uno de los grandes símbolos rusos, al igual que sucede con el vodka, los osos, los coches Lada o las muñecas rusas. Tanto es así, que su inventor, Mijaíl Kaláshnikov (Kuriá, Rusia, 10 de noviembre de 1919), mostró su orgullo patrio en su 90 cumpleaños respecto al fusil de asalto más longevo y más utilizado en el mundo: el AK-47, del acrónimo Avtomat Kalashnikova, modelo 1947.

El abuelo Kaláshnikov recibió el pasado 10 de noviembre de manos del presidente ruso, Dimitri Medvedev, la Estrella del Héroe de Rusia, en reconocimiento a su mérito hace 60 años por el diseño del arma más popular y utilizada del mundo. Pero Mijaíl ha recibido a lo largo de su larga vida otras condecoraciones: Orden de Stalin de Primera Clase, Premio Lenin, Orden de la Bandera Roja del Trabajo, Orden Patriótica de la Guerra de Primera Clase, Orden de la Estrella Roja y Orden del Mérito Militar.

Sin embargo, su famoso fusil, considerado el más resistente y fácil de utilizar del mundo, no cuenta con una historia tan enorgullecedora. La historia del AK-47 no sólo esta asociada a guerras como la de Vietnam o Afganistán –ocupación soviética, en los años 70-, sino también a conflictos paramilitares, terroristas y de insurgencia en cualquier parte de mundo, desde la selva latinoamericana y las matanzas africanas hasta el sureste asiático, en donde los niños soldados son moneda de cambio y carne de cañón.

100 millones de kaláshnikovs en más de 70 países

El cálculo aproximado de armas fabricadas según el diseño de Mijaíl Kaláshnikov en el mundo supera con creces los 100 millones de unidades, y eso sin tener en cuenta aquellas que son fabricadas de forma ilegal.

Los usuarios de AK-47, oficialmente, ascienden a más de 70 estados, entres los que se encuentran países como Argelia, Bangladesh, Bosnia, Camerún, Colombia –incluidos los paramilitares-, Cuba, Egipto, Finlandia, Indonesia, India, Irán, Líbano, Libia, Mozambique, Autoridad Palestina –también por milicianos de Hamás y otras organizaciones armadas-, Polonia, Somalia, Emiratos Árabes Unidos o Venezuela.

El famoso fusil AK-47, conocido popularmente como ‘Cuerno de chivo’ en algunos países africanos, todavía se produce en las fábricas Izhmash de Izhevsk, localidad próxima a los Urales y a unos 1.300 kilómetros al este de Moscú.

Banderas con AK-47

Tal ha sido la importancia y el apego de ciertas comunidades, grupos y ejércitos a este fusil de asalto, que distintas banderas nacionales y emblemas de asociaciones militares y paramilitares han adoptado el kaláshnikov en su estandarte.

Un ejemplo es Mozambique. El AK-47 figura en la bandera y el escudo del país meridional africano, ya que gracias a este arma, el territorio logro su independencia de Portugal en 1975. Pero el kaláshnikov también aparece en el escudo de Zimbabwe o en el de Timor Oriental, además de en la bandera de la organización islamista chií Hezbola, del sur del Líbano.

Nunca se encasquilla

El AK-47 es considerado uno de los mejores fusiles del mundo, cuando no el mejor. El kaláshnikov es famoso por su seguridad en las condiciones climáticas más adversas, desde los desiertos hasta las nieves, además de permitir una perfecta utilización ya sea con barro o con agua. La principal desventaja es su falta de precisión en las distancias largas.

Hijo de un campesino

El general Mijaíl Kaláshnikov nació el 10 de noviembre de 1919 en Kuriá, antigua Unión Soviética y actual norte de Siberia, en Rusia, siendo hijo de campesinos. En un principio, el joven Mijaíl quería ser ingeniero y diseñar maquinaria agrícola, pero el destino, los nazis y la II Guerra Mundial le convirtieron en diseñador de armas y en el creador del famoso AK-47.

Trabajó en el ferrocarril, se alistó en el Ejército Rojo y entró en la escuela de mecánicos de carros de combates, lugar donde realizó diversos diseños de accesorios que mejoraban la calidad de los vehículos militares de la época. Combatió en la II Guerra Mundial en Leningrado –actual San Petersburgo- y en Bryansk, donde fue herido en un brazo por una bomba.

Fue en el hospital, y debido a las quejas de sus compañeros, cuando empezó a pensar en un arma práctica, fácil y eficaz en su manejo. Esbozos que más tarde se convertirían en el Avtomat Kalashnikova, modelo 1947.

A pesar del gran éxito y conocimiento del fusil ruso a lo largo de todos estos años, la marca Kaláshnikov no fue registrada en la Oficina Internacional de Patentes de Suiza hasta 1998, por lo que su inventor nunca sacó ningún beneficio económico de su creación.