Los deportes mentales son conocidos en el mundo entero por no tener las características propias de los deportes, por lo que están relegados a otra categoría distinta. Estos deportes no se basan en el esfuerzo físico que son la característica principal para denominarlos “deportes” pero sí que cuentan con otras características como la agudeza mental.

Entre estos deportes destacan los reconocidos por la IMSA (la Asociación Internacional de Deportes Mentales): el Bridge, el Ajedrez, las Damas, el Backgammon, el Billar, el Komikan y el Go.

Pero estos son solo los que la IMSA reconoce, de momento, como Deportes Mentales. Sin embargo, quedan otros muchos que están tratando de labrarse un hueco entre estos juegos. El caso más sonado y conocido de los últimos tiempos es el Póker.

Juegos Mundiales de Deportes Mentales

Los primeros Juegos Mundiales de Deportes Mentales tuvieron lugar en Pekín, China, inmediatamente después de los Juegos Olímpicos de 2008, del 3 al 18 de octubre. Se calcula que unos 2.000 competidores de unos 150 países se disputaron las 36 medallas de oro. Participaron cinco deportes mentales: Bridge, Ajedrez, Go, Damas y Ajedrez chino.

Los Primeros Juegos de Deportes Mentales son ya clasificados por el COI como una competición más, ligada a los juegos olímpicos debido al éxito de la primera edición y seguirán jugándose en las próximas Olimpiadas. Ya de cara a los Juegos Mundiales de Londres 2012 se espera una mayor participación y la inclusión de algún deporte mental más.

Pero... ¿Qué se pretende conseguir con la celebración de estos juegos? Hay gente que opina que se trata de normalizar unos deportes que en las últimas décadas se han desvirtuado debido a la macro proyección que tienen el resto de deportes, especialmente el fútbol.

Un caso especial: el Póker

Un caso que tiene gran trascendencia en la actualidad es el caso particular del Póker. Muchos medios publicaron hace unas semanas que el COI iba a reconocer próximamente al Póker como Deporte Mental y que de ésta manera se podría jugar de forma oficial y competiría como Deporte Mental en los Juegos Mundiales de Deportes Mentales. Sin embargo, no es del todo cierto o al menos, no de momento. La IMSA acaba de reconocer el Póker pero eso lo único que implica es que es un juego de habilidad y no de azar. Pero esto no significa que el COI, de momento, lo acepte como deporte Olímpico.

Perfil del jugador de deportes mentales

Existe muy poca evidencia entre capacidades cognitivas concretas y la pericia en los Deportes Mentales. Por otra parte, aunque sí que existe es una débil correlación entre inteligencia y pericia entre los niños que están aprendiendo estos deportes, dicha correlación no existe cuando consideramos grandes maestros o niños altamente talentosos en juegos como por ejemplo el ajedrez. El factor que explica mejor el éxito en estos deportes es el número de horas de práctica, ya que a mayor número de horas, mayor es la capacidad para ese deporte.

Otro aspecto menos estudiado, es el de la personalidad de estos deportistas. Un estudio que comparaba 200 niños que jugaban al ajedrez con otros 50 que no lo hacían, cuyos rasgos de personalidad fueron clasificados de acuerdo con el “Test de personalidad de los cinco grandes” (Apertura a nuevas experiencias, Responsabilidad, Extroversión, Amabilidad y Neuroticismo), sugería que era más probable que los niños con alta puntuación en los factores Apertura y Extroversión fueran jugadores de ajedrez y sin embargo los niños varones que puntúan más alto en el factor Amabilidad, están menos interesados en el juego.

Otro estudio realizado en estudiantes universitarios menciona que, aquellas personas cuya personalidad les hace placenteras la búsqueda y experimentación de sensaciones nuevas y fuertes, se sienten mucho más atraídas por el juego que aquéllas que evaden esas sensaciones, sin importar el género. Sin embargo, los estudios no han detectado ninguna correlación entre los rasgos de personalidad y la pericia deportiva de un jugador.

Por lo tanto, los juegos de agudeza mental son aptos para cualquier persona a la que le gusten los juegos de mesa, ser bueno en alguno de ellos, ya es algo más complicado: requiere esfuerzo y, especialmente, mucho entrenamiento.