La agricultura ecológica está de moda.El aumento de tóxicos que el cuerpo humano está acumulando aumenta a pasos agigantados. No son solo los ecologistas, también los expertos apuntan a los pesticidas agrarios como los principales responsables del aumento de toxicidad en nuestro cuerpo. Frente a ello, defienden el conocimiento campesinos y apuestan por la agricultura ecológica.

Agricultura ecológica: la defensa de los alimentos libres de sustancias tóxicas

Ahora la llaman agricultura ecológica pero es la agricultura de siempre, la que se ha transmitido de padres a hijos”, afirma Vicent Martí. Hasta su alquería en medio de la huerta valenciana se acercan centenares de personas en busca de cajas de verduras y frutas cultivadas sin intervención química.

Reivindica el conocimiento de los trabajadores del campo: “agricultor e investigador deberían ganar lo mismo. En un mundo en el que se come tres veces al día no puede ser que no se formen agricultores en las universidades”.

Una formación por la que también apuesta J. Luis Porcuna, ingeniero agrónomo y presidente de SEAE: “Desgraciadamente no se estudia historia agraria. La sociedad ha de tomar conciencia de que un alimento es un derecho y de que una semilla es una herencia común no un recurso patentable. Los bonos que emite un estado son recursos que quitan a tus hijos para consumirlos tú, no parece muy justo.” Y cita a José Esquinas-Alcázar (ex Secretario de la Comisión de la FAO sobre Recursos Genéticos para los Alimentos y la Agricultura) : “tu carro de combate ha de ser tu carro de la compra”.

Es una cuestión de elección, apostar por una agricultura ecológica o por la agricultura convencional.

Vicent Martí nunca ha tenido dudas sobre su elección: “Si no cuidamos nuestro cuerpo, no podemos cuidar nada. Las enfermedades se crean para dominar el mundo .Los intereses creados entorno a la agricultura son tan grandes que nos quieren envenenados y sin posibilidad de elegir".

Con la misma rotundidad habló Luis Domínguez-Boada, doctor en medicina y profesor de la Universidad de las Palmas: “Comer es peligroso. Hay que tener cuidado porque los alimentos vienen contaminados. No somos como nuestros antepasados, somos un poco sintéticos. Todos tenemos en la sangre muchos contaminantes tóxicos”.

Los múltiples efectos de los pesticidas

Los pesticidas son parte de la globalización. En la actualidad se han registrado más de 8 millones de productos químicos.

El más conocido es el DDT. Usado en los años 40 para combatir el tifus, estuvo disponible como insecticida agrícola a partir de 1945. Como denunció Rachel Carson en su obra La primavera silenciosa (1962), el uso indiscriminado del DDT era una amenaza tanto para los seres humanos como para el entorno en el que viven. Finalmente el DDT fue prohibido en 1972 en los EEUU pero al día de hoy continúan sus efectos.

A pesar de que más un millón de personas al año sufren algún tipo de intoxicación la exposición constante a dosis bajas de pesticidas es más grave que una solo exposición aguda. “Sufrimos una intoxicación crónica en la población que pasa desapercibida pero que pasa factura a la salud”, alerta Domínguez-Boada, quien expuso los riesgos de los pesticidas:

  • Alteraciones inmunológicas: cáncer, lupus, asma, alergias, fatiga crónica.
  • Alteraciones neurológicas: Parkinson, demencias, temblor esencial, síndrome hipersensibilidad química múltiple.
  • Alteraciones metabólicas: cáncer, diabetes, obesidad.
  • Alteraciones endocrinas: cáncer, tiroides, infertilidad.

Soluciones para una alimentación sana

“Los pesticidas no son una necesidad, si no una elección. Si disminuimos la enfermedad, disminuimos el gasto en sanidad y por tanto ganamos riqueza.”, sentencia Domínguez-Boada. Entre las soluciones que Domínguez-Boada enunció, en el transcurso de una jornada sobre salud y agricultura ecológica organizada por CERAI y SEAE , destacan:

  • El suministro de leche orgánica para los niños; la sustitución en su mayor parte de las grasas animales por grasas vegetales
  • Los alimentos de producción ecológica
  • dejar de entender la agricultura como una industria para volver a verla únicamente como agricultura
  • Endurecer la legislación siguiendo el principio de precaución (“cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la falta de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medidas eficaces”, art.15. Declaración de Río, 1992).
A juicio de Domínguez-Boada, “la legislación debería exigir un control de toxicidad crónica pero la legislación no cambiará hasta que la presión social lo exija”.

Por eso realza la importancia de que la sociedad esté correctamente informada. Si dijera que todos tenemos cocaína en sangre, independientemente de su consumo, nos llevaríamos las manos a la cabeza pero si afirmo que tenemos residuos de pesticidas no pasa nada.”, declara Domínguez-Boada. Y concluye:Me baso en la responsabilidad de cada uno, mientras prefiramos alimentos de plástico sin bichitos, aunque sea con veneno, nos da igual".

La conferencia sirvió para aprender los beneficios, y la necesidad, de la agricultura ecológica en nuestro día a día.