Laura, de 22 años, vuelve a casa sola un sábado por la noche. Su amiga la acaba de dejar en un lugar cercano a su casa, por un tramo tan corto de camino no vale la pena que la lleve en coche. Laura decide ir andando. Más o menos a dos manzanas de distancia, divisa a la única persona que junto a ella, deambula por la calle a las cinco de la madrugada, es un hombre, le da la impresión de que la está mirando, pero está demasiado lejos como para poderlo comprobar. Laura llega por fin a su calle, el hombre que antes estaba a dos manzanas de distancia, ahora se encuentra a veinte metros de ella, que se vuelve desconfiada para mirarle y comprueba con alivio que se trata de un chico de su edad, de apariencia muy normal.

Laura se detiene delante del portal de su casa y saca las llaves, se dispone a introducirlas en la cerradura cuando el desconocido la aborda por la espalda introduciendo una mano entre sus piernas por la parte de delante y la otra en la misma zona pero desde atrás. Ella es incapaz de reaccionar, sólo escucha a su agresor murmurar en voz baja una expresión de placer, mientras intenta introducir sus dedos dentro de ella, pero por suerte, Laura lleva pantalones. Cuando termina, prosigue su camino como si nada hubiese ocurrido. Laura está petrificada, pero de pronto reacciona insultándole. Ante los gritos de ella, el agresor echa a correr.

Tipos de agresión sexual

La Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal Español en el capítulo primero de su título octavo "De los delitos contra la libertad e intimidad sexuales", recoge en tres artículos, 178,179 y 180 las conductas consideradas como agresiones sexuales y las penas aplicables.

El Artículo 178, en primer lugar, recoge el tipo simple de agresión sexual. Quien simplemente atente contra la libertad sexual de una persona, utilizando violencia o intimidación, será castigado con penas de prisión de uno a cinco años .

El Artículo 179, regula el tipo cualificado de este tipo de agresiones. Sería aplicable una pena de seis a doce años cuando la agresión consistiera en la penetración o como dice el Código Penal "acceso carnal" vaginal, anal o bucal, o introducción de miembros corporales u objetos por las dos primeras vías.

Seguidamente, el artículo 180, recoge una serie de circunstancias que elevarían las penas, de cinco a diez años en los supuestos del tipo simple y de doce a quince años en los del tipo cualificado en caso de acompañar al delito. Serán las siguientes:

  • Cuando se infunda un trato particularmente humillante o vejatorio a la víctima.
  • Cuando la agresión haya sido practicada por dos o más personas.
  • Cuando se practique la agresión a una víctima especialmente vulnerable por su situación, edad o discapacidad.
  • Cuando se practique la agresión valiéndose de una situación de parentesco.
  • Cuando el agresor hubiese hecho uso de armas u otros medios que pudiesen haber causado la muerte o algún tipo de lesión de las previstas en los artículos 149 y 150 de este Código Penal.
En el caso de que coincidiesen dos o más de los anteriores supuestos se impondrán las penas correspondientes en su mitad superior.

Hombres jóvenes de aspecto normal

El agresor de Laura era un reincidente, no conocía la Ley, pero sí la manera perfecta de abordar limpiamente a su víctima. Lo hizo de tal manera que ella no pudo verle la cara, lo que imposibilitó el hecho de reconocerle a simple vista.

Este sujeto incurrió, además, en varias de las circunstancias que el Artículo 22 del Código Penal considera agravantes del delito. Practicó la agresión aprovechando las circunstancias del lugar, la nocturnidad, la dificultad de la víctima para solicitar auxilio, ya que estaba sola y debilitó su defensa abordándola por la espalda, siendo, por otra parte, reincidente en el delito.

Cuando Laura acudió a la comisaría de policía para denunciar la agresión, se impresionó al comprobar el amplio historial de agresiones y agresores con el que contaban los agentes, pero lo más sorprendente fue escuchar que la mayoría son hombres jóvenes de aspecto absolutamente normal.