Afrontar el duelo

Último viaje - Morguefile
Último viaje - Morguefile
Perder a un ser querido causa un gran vacío en el interior de las personas, produciéndoles un enorme sufrimiento.

La sensación es como si les arrancaran algo físico, el dolor es intenso y el hecho de no poder hacer nada ante la situación produce un estado de impotencia, de inseguridad y de confusión que culmina en una enorme tristeza, mucho sufrimiento y una falta de interés por el mundo.

El dolor depende de las causas de la muerte. Cuando es una muerte esperada, la familia ha tenido tiempo de asumir la situación y, cuando llega el momento del último viaje, el dolor no suele ser tan traumático.

Sin embargo, cuando se trata de una muerte repentina, debida a un accidente o a un infarto, es un cambio tan brusco e inesperado que a las personas allegadas les cuesta mucho más elaborar este tipo de duelo y la pérdida se vive de forma muy traumática.

Aceptar la realidad

Es necesario despedirse adecuadamente. Aunque no se haya podido hacer físicamente, hay que hacerlo mentalmente. Hay que ser conscientes de que no se va a volver a ver al ser querido, lo cual duele en exceso, pero es preciso aceptarlo, porque es la realidad.

El duelo es un proceso y, por tanto, es la persona la que tiene que intentar elaborar ese proceso del duelo de forma adecuada.

Admitir el dolor

Es inútil revelarse ante la situación y solo admitiendo el dolor comenzará el proceso de recuperación. Según el psiquiatra norteamericano George Engelperder a un ser querido puede ser comparable psicológicamente a herirse o quemarse gravemente, en el plano fisiológico”.

Por tanto, el duelo va afectar de forma significativa a la salud y al bienestar de las personas que lo sufren. El duelo necesita un determinado tiempo para que las personas vuelvan a conseguir de nuevo la estabilidad y el equilibrio en sus vidas.

Capacidad de adaptación

El proceso del duelo es semejante al proceso de una curación, hay que recuperarse trabajando las emociones y el dolor de la pérdida.

Existen diferencias individuales en la manera de sentir el dolor, pero lo lógico es experimentar un cierto nivel de dolor. Es necesario sentirlo y pensar que la reacción es normal y que se irá calmando a poco, pues las emociones tan intensas que se sienten al comienzo se irán mitigando en la medida que se elabora el duelo de forma adecuada.

La duración de la elaboración del duelo se estima en un año, aproximadamente. Cuando el duelo continúa más tiempo, es necesario pedir la ayuda de un profesional, porque, a veces, existe alguna alteración mental solapada que, al aparecer un acontecimiento emocional tan fuerte, este sirve de detonante para desencadenarla.

Comunicar los sentimientos

Ante esta situación, es fundamental comunicar los sentimientos, no guardarlos. Es muy bueno revivir los detalles, expresando las emociones. Llorar es muy saludable y no se debe esconder esta manifestación tan humana; los hombres también lloran, es normal. Es una forma de descargar emociones intensas.

Cuando se hable de la persona fallecida es preciso hacerlo en pasado. No se puede alterar una situación que no se va a cambiar de ninguna manera. Lo único que puede hacerse es aceptarla.

Lo importante serán sus recuerdos

El ser querido se va físicamente, pero lo que queda para siempre son sus recuerdos. Siempre permanecerá en la mente de las personas que lo quieren y, en cualquier momento, se pueden rememorar momentos compartidos, felices o graciosos.

Los recuerdos constituyen un importante consuelo y hay que dedicarles un sitio adecuado emocionalmente, recordando lo bueno, sin mitificar al fallecido de forma irracional.

La pérdida de un ser querido no es el fin del mundo

Aunque es muy doloroso perder a un ser querido, el fin del mundo es justamente para el que se va, pero para las demás personas la vida continúa y, aunque costará volver a la cotidianidad y a la rutina, es necesario retomar, lo antes posible, las tareas del día a día.

La vida sigue y, a pesar de que en el camino haya personas que se pierdan inevitablemente, no se puede dejar de caminar. Hay que aprender a vivir sin la persona querida, sin olvidarla nunca, pero apoyándonos en todos los demás seres queridos que se tienen.

El proceso del duelo se da por terminado cuando se puede hablar de la persona fallecida sin dolor, aunque se experimente con ello cierta tristeza.

Es muy importante volver a normalizar la vida

Hay que volver a las tareas que se hacían antes. El trabajo es uno de los mejores sedativos para los nervios y ayudará muchísimo volcarse en él.

No es bueno encerrarse en casa, hay que intentar salir y distraerse. Buscar la compañía de amigos, compañeros o familiares. El apoyo social es tremendamente terapéutico, porque ayudará a la curación de las emociones dañadas por el dolor.

El cuidado físico también es importante. Una alimentación saludable y el ejercicio físico forman parte de la ruta para una buena recuperación.

Aurora del Prado, Aurora

Aurora del Prado Romero - Mi nombre es Aurora del Prado Romero, soy psicóloga y sexóloga. Colaboro en prensa, radio y televisión. ...

rss
Deja tu opinión

NOTA: Al no ser miembro de Suite101.net, tu comentario pasará un filtro de supervisión antes de que aparezca publicado.
Enviar comentario
Cuánto es 8+0?
Advertisement
Advertisement