Un estudio realizado por la universidad de Washington y publicado en la revista The Lancet Infectious Disease, dio como resultado que el empleo de los anticonceptivos hormonales inyectables difundidos en muchos países africanos, como efecto colateral, podría aumentar el contagio en caso de seropositividad de cualquiera de las partes.

VIH y control de la natalidad: dos emergencias en África

Por un lado, el SIDA, llamada en África la peste del siglo, y por el otro, la cuestión demográfica en países donde las políticas anticonceptivas no son fáciles de implementar (por motivos culturales y por razones de dinero), donde la pobreza reside en las muchas bocas con hambre y donde se muere dando a luz un hijo.

Anticonceptivos peligrosos

El estudio, publicado en el New York Times, muestra la relación directamente proporcional que existe entre la posibilidad de contagio de VIH y el uso de anticonceptivos hormonales; un dilema imposible y una elección desgarradora. Parece ser que el anticonceptivo más difundido en el África subsahariana, de la categoría de los progestágenos inyectables, expone tanto a hombres como a mujeres al riesgo de duplicar la transmisión del SIDA durante la relación sexual. El estudio norteamericano revela que las mujeres que se someten a un tratamiento con anticonceptivos hormonales inyectables contraen la enfermedad en un porcentaje de 6,61 al año, contra el 3,78 % que no los utiliza.

Estudio en personas con SIDA

Los investigadores han estudiado y seguido por dos años a parejas de Botsuana, Kenia, Ruanda, Sudáfrica, Tanzania, Uganda y Zambia, en las cuales uno de los integrantes daba resultados positivos en los análisis de VIH. Al comparar los datos encontraron que el mayor porcentaje de mujeres (el doble) que habían contagiado al compañero eran las que se aplicaban una inyección, cada tres meses, de Depo-Provera, (nombre del sistema hormonal que se basa en acetato de medroxiprogesterona, una progestina de acción prolongada). Los médicos dicen que se debe a una patogenia debida a las propiedades biológicas de la medicina, que causaría mayor concentración de VIH en el cuello uterino. Pero la verdad es que también hay una explicación de tipo psicológica y cultural que relaciona la anticoncepción con el síndrome de inmunodeficiencia.

Anticonceptivos inyectables en mujeres africanas

Es un sistema de control de la natalidad muy difundido en países del Tercer Mundo, donde las hormonas como el acetato de medroxiprogesterona, suministrado cada tres meses, son mucho más fáciles de manejar que otras drogas. Actualmente 12 millones de mujeres del África subsahariana utilizan este método anticonceptivo, esto significa el 6% de la población femenina de 15 a 49 años. “Es evidente; señala Massimo Galli, infectólogo del hospital Luigi Sacco de Milán, Italia; que la anticoncepción y el uso de preservativos como sistema de protección de la enfermedad son utilizados contemporáneamente, aunque el preservativo es el modo de prevención que sirve en las dos situaciones”.

En África, país donde culturalmente el control de la natalidad no es un tema de gran difusión y la maternidad es una realización para la mujer, el embarazo indeseado también existe. Es probable que la utilización de métodos anticonceptivos, aumente la cantidad de relaciones sexuales y, con estas, el riesgo de contagio de VIH.