Los adverbios son palabras invariables; es decir, no tienen ni género ni número. Su función consiste en añadir cierta información circunstancial al verbo o incluso a toda la oración. Actúa como complemento, por ejemplo “Juan llegó pronto”, añadiendo una información, en este caso, de tiempo. También pueden hacer lo propio con los adjetivos, por ejemplo “muy bonito”, o con otro adverbio, por ejemplo “bastante lejos”. También pueden funcionar como introductores en oraciones interrogativas, por ejemplo “¿Cuándo nos vamos?”.

Si bien se considera al adverbio como una forma invariable, también es verdad que algunos adverbios admiten ciertos morfemas de tipo apreciativo, como por ejemplo “tempranito”, o de grado, como por ejemplo “cerquísima”.

Tipos de adverbios

  • Adverbios de tiempo. Señalan el momento en que se lleva a cabo la acción del verbo, como por ejemplo mañana, después, todavía, entonces, etc.
  • Adverbios de cantidad. Hacen referencia a una cantidad con respecto al desarrollo de la acción, por ejemplo algo, nada, más, demasiado, mucho, etc.
  • Adverbios de lugar. Indican el lugar donde se lleva a cabo la acción, por ejemplo aquí, abajo, delante, cerca, encima, etc.
  • Adverbios de modo. Indican el modo en que se efectúa la acción del verbo, por ejemplo casi, bien, lento, despacio, así, etc.
  • Adverbios afirmativos. Otorgan veracidad a un dato o manifiestan certeza a la acción que desarrolla el verbo, por ejemplo sí, exactamente, cierto, justo, etc.
  • Adverbios de negación. Son aquellos que niegan alguna información, por ejemplo, no, nunca, jamás, tampoco, etc.
  • Adverbios de duda. Manifiesta la inseguridad del sujeto con respecto a la acción del verbo, por ejemplo acaso, igual, tal vez, quizá, etc.

Sintagma adverbial

El sintagma adverbial se reconoce cuando el adverbio ejerce la función sintáctica de núcleo; es decir, constituye la palabra más importante, con mayor relación sintáctica y actuando de complemento circunstancial. Por ejemplo, en el sintagma adverbial “vive lejos de España”, el núcleo sería la palabra “lejos”.

El adverbio puede acompañar al verbo, a un adjetivo o a otro adverbio. Solo cuando acompaña al verbo se puede hablar de sintagma adverbial, el cual admite modificadores, como por ejemplo “lo hicieron aceptablemente bien”, y complementos del adverbio, por ejemplo “cerca del puente”, donde “del puente” complementa al adverbio “cerca”.

Clasificación morfológica

Los adverbios pueden clasificarse también atendiendo a su composición morfológica; esto es, atendiendo a los monemas que los componen. Se pueden dividir en tres clases:

Simples: son los adverbios que constan de un único monema, como puede ser hoy, tarde, pronto, después, etc.

Compuestos: están formados por un adjetivo al que se le añade el morfema “mente”, como lentamente o felizmente.

Locuciones adverbiales: están compuestos por varias palabras cuya significación es diferente al de las palabras aisladas, como por ejemplo “en un abrir y cerrar de ojos” o “a pies juntillas”.

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