Una vez alcanzado el poder, Adolf Hitler, tras ser nombrado canciller por Hindenburg, se dedicó a acabar con la posible oposición al régimen nazi.

Represión contra la oposición de izquierdas

Aprovechó el incendio del Reichstag, que atribuyó a los comunistas, para perseguir a la oposición de izquierdas, abriendo el primer campo de concentración en Dachau. Creó un estado policial con la Gestapo, las SS y la SD a su servicio, en el que miles de personas fueron detenidas, torturadas, internadas en campos de concentración o asesinadas.

La noche de los cuchillos largos

En el año 1934 se deshizo de la disidencia interna del partido en la Noche de los Cuchillos Largos. Dirigentes del partido nazi y de la SA (Gregor Strasser, Kurt von Schleicher, Ernst Röhm…), fueron asesinados debido a que la SA empezaba a ser un estorbo en los planes de Adolf Hitler de acercarse a la alta burguesía y que el Partido Nazi fuera aceptado por las elites alemanas.

Hitler como jefe de estado

En agosto de 1934 murió el presidente del Reich, Paul von Hidenburg, y Hitler unificó los cargos de Canciller y jefe del estado. El ejército juró fidelidad al Führer que construyó un estado totalitario sin precedentes. El culto a la personalidad del Führer, auspiciada desde el Ministerio de Propaganda por Joseph Goebbels, pasará a ser el centro de la vida política en Alemania; sirva como ejemplo la obligatoriedad del saludo “Heil Hitler”. En 1935 se elaborarán las llamadas leyes de Nüremberg en las que se inicia el proceso de persecución jurídica de los judíos, quienes perderán la condición de ciudadanos alemanes, y no podrán casarse ni mantener relaciones sexuales con miembros de la raza aria.

Politica agresiva

A partir de la muerte de Hindenburg, Adolf Hitler iniciará una política agresiva en el exterior, con el objetivo de deshacer todas las humillaciones que había sufrido Alemania a raíz del Tratado de Versalles. Así, invadirá la Renania ocupada, reintroducirá el servicio militar obligatorio, invadirá Austria con el objetivo de unir su patria natal con el Reich alemán (Anschluss); intervendrá, junto a Italia, en la Guerra Civil Española apoyando a los sublevados del General Franco, y reclamará la anexión de los Sudetes (región con una importante minoría alemana en Checoslovaquia).

La crisis de Checoslovaquia pondrá a Europa al borde de la guerra, pero el gobierno del Reino Unido, Francia e Italia decidieron abandonar Checoslovaquia a su suerte con el objetivo de mantener la paz, según lo firmado en el Tratado de Munich. Sin embargo, Hitler no tuvo suficiente con los Sudetes, y tras aceptar la independencia de Eslovaquia (colocando un gobierno títere), proclamó el Protectorado de Bohemia y Moravia, bajo control alemán. El paso siguiente será Polonia.

La II Guerra Mundial

El 1 de septiembre de 1939, las tropas alemanas invaden Polonia, iniciándose la II Guerra Mundial. Francia y el Reino Unido declaran la guerra a Alemania. Previamente, Alemania y la Unión Soviética habían firmado un tratado de no agresión, repartiéndose Polonia y los Países Bálticos. Los alemanes, en pocas semanas, ocupan la parte de Polonia que tenían asignada. En 1940, Francia tampoco resiste demasiado tiempo el ataque alemán producido desde Bélgica y Holanda, y el ejército franco-inglés se retira a las Islas Británicas desde Dunkerque. Francia solicita el armisticio que será firmado en el mismo vagón de tren en el que se firmó la rendición alemana en la I Guerra Mundial. La invasión del Reino Unido no será posible debido al control del aire por parte del ejército del aire británico (RAF).

La invasión de la URSS

En 1941, Alemania invade la Unión Soviética, siendo el principio del fin de la guerra. Tras unas victorias iniciales espectaculares, el frente ruso se estanca, y tras los cercos a Stalingrado y Leningrado, el ejército rojo contraataca, y el ejército alemán solo puede retroceder. El avance del ejército ruso permite el descubrimiento de los primeros campos de exterminio como Auschwitz.

El suicidio final

Cuando el ejército ruso llega a Berlín, Hitler se encierra en el búnker de la Cancillería del Reich. Tras casarse con Eva Braun, su amante desde principios de los años 30, se suicida y su cadáver es quemado junto al de su esposa, para que no pueda ser utilizado por los rusos como un trofeo de guerra. Pocos días después, finaliza la guerra.