La posibilidad de revivir especies extintas a través de la extracción de ADN que permite introducirlo en células de especies vivientes similares a las extintas es técnicamente viable. La clonación sería la técnica para volver a resucitar especies extintas de las que se puedan recuperar células que contengan ADN en buen estado.

República de Yakutia

La noticia ha saltado a la palestra en esta república sita en Siberia donde científicos rusos han anunciado el hallazgo de células de mamut en buen estado. En Septiembre del 2012, la expedición paleontológica rusa Yana-2012 a través de su jefe de expedición Semión Grigoriev, ha informado que a casi cien metros de profundidad han encontrado abundantes restos de mamut que permitirían la extracción de células en buen estado que facilitaran el ADN de esta especie prehistórica extinta. Entre los restos hay tejidos adiposos y suaves, lana y médula ósea de mamut, lo que es inusual ya que las partes blandas no suelen encontrarse en los yacimientos por su frágil conservación a diferencia de huesos y otras partes que sí se conservan en estado fósil.

La noticia ha generado gran expectación y se publicará en revistas científicas que se dedican a este tipo de hallazgos y en las que los descubridores ganan prestigio; incluso el National Geographic está elaborando un video divulgativo.

Además del equipo ruso ya citado han participado en la investigación miembros de otros países como EEUU, Japón, Suecia, Corea del Sur, Canadá y Reino Unido, lo que le da al trabajo realizado una mayor divulgación por la universalización de los participantes.

Mammuthus

Los mamuts como vulgarmente son conocidos son un género extinto de mamíferos proboscídeos pertenecientes a la gran familia Elephantidae. Vivieron aproximadamente entre unos cinco millones de años en el Plioceno, Pleistoceno y Holoceno (Cuaternario) hasta su extinción en el 3700 a.C.

Muy conocidos por sus abundantes restos fósiles, habitaron América del Norte, Europa, Asia y África. Aparecieron en el continente africano desde donde emigraron a Eurasia y llegaron a América del Norte por el Estrecho de Bering hace unos 500.000 años.

Su extinción la explican varias teorías aunque parece que desparecieron por los bruscos cambios climáticos de esa época sumado al acoso cinegético de Homo sapiens. La imagen del majestuoso animal peludo con grandes y curvos colmillos en las frías tierras norteñas es la que queda en la retina de las personas pero es sólo una percepción parcial pues existieron varias especies. Destacan el Mammuthus africanavus o mamut africano, habitante del Plioceno en 4,8 millones de años en el Magreb; el Mammuthus exilis o pigmeo, que vivió en la baja California; el Mammuthus imperator o imperial, la variedad más grande de las especies americanas con 5 metros de altura y que no tenía capa de pelo espesa; el Mammuthus jeffersonii o de Jefferson, otra especie americana; el Mammuthus lamarmorae o de Cerdeña, especie pigmea insular; el Mammuthus meridionalis, sin la espesa capa de pelo de otras especies norteñas; el Mammuthus primigenius o lanudo, el más conocido por los restos fósiles de Siberia, Eurasia y Norteamérica y que se caracterizaba por la espesa capa de pelo de hasta 90 centímetros de longitud; el Mammuthus subplanifrons o sudafricano, la especie más antigua que vivió entre Sudáfrica y Kenia; el Mammuthus sungari o del río Songhua, la mayor especie de todas que midió 5,5 metros de altura y habitó durante el Pleistoceno el norte de China y el desierto del Gobi; y el Mammuthus trogontherii o de las estepas, antepasado del lanudo que llegó a 4,7 metros de altura.

Clonación: eterno dilema moral

Científicamente posible, clonar especies extintas plantea problemas morales. Parte de la sociedad ve con malos ojos que los hombre jueguen a Dios por lo que este tipo de investigaciones siempre llevan aparejadas duras críticas de quienes no quieren que el hombre altere la naturaleza y recupere especies que en un pasado se extinguieron por diferentes causas. No obstante, hay una parte favorable a estas investigaciones y el hallazgo ya ha motivado el interés del controvertido investigador surcoreano Hwang Woo-suk. Pionero en la clonación animal, este científico que pertenece a la Fundación de Investigación Biotécnica de Seúl, saltó a la palestra científica con la clonación de un perro el año 2005. Su fama sufrió un revés cuando en el 2006 fue acusado de falsificar pruebas científicas para confirmar sus hipótesis sobre la clonación humana, tema muy espinoso por tratarse de Homo sapiens y no de cualquier otra especie. La moral y la religión son aspectos del ser humano que controlan los entornos emocionales de las personas. Ambas se defienden de las posibles agresiones que la ciencia les puede ocasionar y ven con gran inquietud todo tipo de investigaciones que pudieran generar dilemas morales o religiosos.

Técnicamente los expertos consideran que en el caso del mamut la clonación sería factible ya que las células pueden encontrarse en la sangre y en los órganos internos, así como en la piel y en los huesos; simplemente es encontrar los tejidos que contengan esas células en buen estado. El mamut de Yakutia parece ser el adecuado ya que su muerte y su posterior congelación podrían permitir esa extracción de células vivas para hacer posible la clonación.

A pesar de encontrar el material genético en buen estado quedaría todavía la descodificación del ADN para generar la secuencia completa del genoma del mamut. Aún así, el Instituto de Ecología Aplicada (IEA) de Siberia ha confirmado a la agencia de noticias oficial RIA-Nóvosti que es su intención efectuar una clonación del mamut insertando su material genético en células de una elefanta asiática trasvasando las células madre al útero de una hembra que gestará el embrión durante 22 meses esperando que nazca una cría de mamut viva. La elección del elefante asiático (Elephas maximus) como receptor en sus óvulos de células de mamut se ha hecho por ser su pariente vivo más cercano. Habrá que esperar futuros acontecimientos y ver en que acaba la investigación.