El adjetivo forma parte de la oración como un complemento del sustantivo para calificarlo, expresando ciertas características o propiedades que pueden ser concretas, por ejemplo “casa grande”, o más abstractas, por ejemplo “casa siniestra”.

El adjetivo suele ubicarse después del sustantivo, aunque también pueden ir delante como apócope. Por ejemplo, de “un hombre malo” podemos decir también “un mal hombre”.

Concordancia de los adjetivos

Tanto si va delante como detrás, el adjetivo siempre debe concordar con el sustantivo que acompaña en género y número. Cuando el adjetivo está delante de varios sustantivos debe concordar en género y número con el primero. En el caso de tratarse de personas, el adjetivo debe ir en plural.

Si el adjetivo está detrás de varios sustantivos se escribirá en plural y concordará con su género. Si son de distinto género, el adjetivo se escribirá en plural y en masculino, aún en el caso de que alguno de los sustantivos sea femenino.

Grados del adjetivo

Se denomina grado del adjetivo a las variaciones de intensidad del mismo con relación a las cualidades expresadas. En este sentido podemos hablar de grado positivo, grado comparativo o grado superlativo.

  • El grado positivo nos habla de una cualidad con respecto al sustantivo, pero sin incidir en la intensidad de la misma. Por ejemplo: “Juan es inteligente”.
  • El grado comparativo expresa esa misma cualidad, pero añadiendo una variación de tipo comparativo. El grado comparativo puede ser de superioridad, por ejemplo: “Juan es más inteligente que Antonio”; de inferioridad, por ejemplo: “Antonio es menos inteligente que Juan”; o de igualdad, por ejemplo: “Juan es tan inteligente como Antonio”.
  • El grado superlativo hace referencia a la cualidad en cuestión en su máximo grado. El grado superlativo puede ser absoluto, por ejemplo: “Juan es muy inteligente” o “Juan es inteligentísimo”, o bien ser un superlativo relativo, por ejemplo: “Juan es el más inteligente de la clase”.

Clasificación o tipos de adjetivo

Aunque los tipos de adjetivos se han modificado, tal como recoge la nueva gramática española de la que se hablará a continuación, la clasificación “de toda la vida” es la siguiente:

  • Adjetivo calificativo: indica una cualidad del mismo, por ejemplo blanco, grande, corto, etc.
  • Adjetivo demostrativo: señala proximidad o lejanía respecto al sustantivo, por ejemplo este, aquel, esos, etc.
  • Adjetivo posesivo: manifiesta posesión o pertenencia, por ejemplo mi, tu, nuestro, suyo, etc.
  • Adjetivo numeral: indica número. Puede ser numeral cardinal, por ejemplo dos, cien, etc. Numeral ordinal, por ejemplo primero, segundo, etc. Numeral múltiplo, por ejemplo doble, triple, etc. Numeral partitivo, por ejemplo mitad, décima (parte).
  • Adjetivo indefinido: indica cantidad, pero sin especificar cuánto, por ejemplo, muchos, algunos, etc.

Tipos de adjetivos según la nueva gramática de la lengua española

La nueva gramática castellana distingue entre dos grandes grupos: adjetivos restrictivos y no restrictivos. Por lo general se distinguen por la posición que ocupan; delante o detrás del sustantivo. Los adjetivos restrictivos suelen estar detrás del sustantivo, por ejemplo “coche negro”. Es restrictivo en cuanto a que excluye todos los coches que no son negros. Los no restrictivos suelen anteceder al sustantivo, por ejemplo “bonito coche”. El adjetivo actúa como modificador no restrictivo, ya que no excluye ni establece un tipo concreto.

Adjetivos graduales y no graduales: los adjetivos graduales expresan la idea de grado, por ejemplo “este partido ha sido (muy, poco, bastante…) interesante”. Los adjetivos no graduales actúan casi siempre como comparativos, por ejemplo “este partido ha sido (más, menos…) interesante que el de la semana pasada”.

Adjetivos de grado extremo: son los superlativos comentados anteriormente. También se incluyen los denominados elativos léxicos, que no admiten prefijos (re, hiper, mega, etc.) ni sufijos (ísimo, érrimo), como por ejemplo increíble, brutal, enorme, etc.

Adjetivos intersectivos: son los adjetivos calificativos que al mismo tiempo son intersectivos. Esta circunstancia se produce, por ejemplo en “conductor alto”. En la frase “Juan es un conductor alto” nos encontramos con el adjetivo “alto” como intersectivo, ya que, con respecto a Juan, estamos hablando de dos características: conductor y alto. También podemos hablar de adjetivos no intersectivos, donde no se da la unión de dos características independientes, por ejemplo “conductor arriesgado”. En este caso no hace referencia a una persona que es conductora y al mismo tiempo arriesgada, sino de alguien que arriesga cuando conduce.

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