Sergio Sinay en su libro Conectados al vacío, informa que a nivel mundial el promedio diario de uso del teléfono móvil por persona es de tres horas, eso implica alrededor de mil horas anuales por individuo. Es decir, cuarenta y un días de cada año dedicados exclusivamente a hablar por celular, más del 10% del tiempo anual.

Eso se traduce en "cuarenta y un días de tiempo no disponible para estar con seres queridos, para la reflexión, para la lectura, para la contemplación del mundo y de la naturaleza circundantes, entre tantas posibilidades. Cuarenta y un días que darán lugar a lamentos según los cuales 'no hay tiempo para nada' o a vacuas e inconsistentes declaraciones de intención acerca de 'lo que haría si tuviera tiempo'".

Un estudio de la Universidad de Florida, en Gainesville, EE.UU. muestra que algunas personas están teniendo serias dificultades para apagar el celular, generando el síndrome de abstinencia al no tenerlo encendido.

Adicción al celular

Se entiende que algo complejo está sucediendo cuando alguien olvida el celular en su casa y sufre de:

  • Ansiedad.
  • Palpitaciones.
  • Sudores.
  • Temor.
El mismo sentimiento cuando se queda sin batería o destruye su móvil. De alguna forma estas reacciones muestran "dependencia del celular".

Paradójicamente las empresas que se dedican a vender celulares venden la idea que el aparato otorga libertad.

El problema de fondo

A cada instante del día millones de personas utilizan el teléfono móvil para comunicarse. A diario sentimos la presencia del celular en el sonido de las llamadas entrantes. No hay lugar donde no se escuche un móvil: Restaurantes, supermercados, reuniones de empresas, iglesias, parques, hasta en el cementerio.

Cuando se comienza a repetir una conducta de manera mecánica y ésta produce placer y su ausencia lo contrario, al grado de perder el control o sufrir de ansiedad, taquicardia, o estrés, se está ante la presencia de un desorden adictivo.

La adicción al celular cae dentro del rango de las adicciones psicológicas, similar a lo que ocurre con el uso de Internet.

Las investigaciones muestran que la adicción al teléfono móvil la sufren al menos una de cada mil personas, especialmente adolescentes y jóvenes, los más proclives a este tipo de adicciones.

El psicólogo argentino Enrique Novelli, señala las características de un móvil adicto. "Son personas ansiosas, que tienen un sentimiento basal de ansiedad que los lleva a estar comunicados. Frente al aislamiento la solución es el celular".

La edad en que se comienza a gestar la adicción al celular es la niñez o la pubertad. El deseo de estar "comunicado" permanentemente o "conectado" lleva a ciertos jóvenes, con rasgos obsesivos o carentes de afectividad, a convertir el celular en algo más que un medio de comunicación. Cuando se depende del celular entonces se está ante un problema grave.

Los adolescentes, la gran apuesta

El público preferido de los vendedores de celulares y quienes diseñan las campañas publicitarias para celulares son los jóvenes, y de éstos, los adolescentes. Se ha generado entre ellos la idea de tener el último modelo de celular, no importa que el anterior tenga meses de uso y funcione perfectamente. Parece impensable que un adolescente no tenga su propio aparato móvil.

Una investigación realizada en Inglaterra muestra que los adolescentes son el grupo de más adictos al celular. Otro informe preparado por la Far East University, de Corea del Sur, basado en entrevistas a 1.100 jóvenes usuarios de celulares arrojó que se han vuelto adictos para entretenerse y comunicarse cuando no deberían.

  • El 40% envía más de mil mensajes de texto al mes. Otros señalan recibir SMS o jugar mientras están en clases.
  • Uno de cada cinco no abandonan el celular ni siquiera cuando se duchan.
  • Muchos tienen dos aparatos, uno para hablar y enviar mensajes y otro para jugar.
  • Uno de cada tres reporta alucinaciones auditivas como escuchar el sonido del celular cuando no suena.
Ya se reportan casos de niños internados en instituciones de salud mental para tratar la adicción al celular. Las investigaciones que se hacen, muestran que el problema avanza, y se torna en un problema a nivel mundial.

¿Cómo se genera un adicto?

Los adictos no nacen, se hacen. Una persona con problemas afectivos, que tenga dificultades de comunicación con sus pares o familiares, que esté pasando por problemas críticos asociados a su edad o a carencias, es un buen candidato a convertirse en adicto. El celular aparece como algo inocuo, no obstante no lo es cuando genera cuadros de dependencia.

Si no se puede estar ni un momento sin el celular, si la ausencia del aparato genera ansiedad, taquicardia, irritabilidad o síndrome de abstinencia (angustia, nerviosismo, ansiedad, enojo, etc.), se está ante un adicto.

Pruebe a desconectar el aparato el fin de semana, en las tardes después de la escuela o el trabajo, a las horas de comida... si no sufre de ansiedad, si no está permanentemente pensado que podría suceder algo y no podrían ubicarlo... si vive en paz, sin alteraciones del pulso cardiaco, entonces, no se es adicto. Pero, si sucede lo contrario, se está ante un dependiente del móvil.

Efectos de la adicción al móvil

  • Aislamiento social y sentimientos de soledad.
  • Alteraciones de la conducta.
  • Cambios en los estados de ánimo.
  • Conducta compulsivas (mirar el celular cada cinco minutos a la espera de una llamada o MSM).
  • Problemas de comunicación oral o escrita.
  • Inseguridad.
  • Fracaso escolar (asociado a la pérdida de tiempo y la ansiedad por falta del celular).
  • Robos, en casos graves, para tener el último celular del mercado.
  • Accidentes automovilísticos o domésticos por el uso del celular.

Conclusión

Las ventajas del celular son enormes, no obstante, sus peligros deben ser advertidos y combatidos por profesionales que guíen a quienes hacen un uso inadecuado de esta tecnología. El hogar es fundamental no solo en control sino en educación para los más jóvenes. Los adultos que perciben dependencia deben hacer un alto y pedir ayuda, antes de padecer algo que tenga que lamentar.