Estar conectado compulsivamente a internet empieza a ser considerado seriamente una adicción que se extiende a nivel mundial. Mucho se lleva hablando de los peligros de “engancharse” a la red más de la cuenta, pero las autoridades de los diferentes países van tomando cartas en el asunto, cada vez más alarmados por los informes de psicólogos y psiquiatras.

Internautas adictos

El nuevo plan contra las adicciones del Gobierno vasco, para este año 2011, incide su atención en las “adicciones sin sustancias”, entre las que se encuentra la adicción a Internet o los videojuegos. En palabras del vice consejero de Sanidad, Jesús María Fernández, durante la presentación del informe "Euskadi y Drogas 2011", estas adicciones "pueden estar sustituyendo a los habituales consumos de drogas entre los más jóvenes".

Se calcula que, en España, entre el 80 y 90% de los adultos navega por Internet y de este porcentaje un 5% hacen un mal uso o se exceden en la dependencia de la red. El tanto por ciento se triplica, si sumamos los menores de edad que se convierten en adictos a base de horas y horas frente al ordenador.

En el Reino Unido, un reciente estudio de la clínica Portman de Londres revelaba que, uno de cada cuatro varones británicos, entre 18 y 24 años, confesaba el uso de portales para adultos durante una media de más de diez horas a la semana, lo que, en opinión de los médicos, es "problemático y potencialmente compulsivo". La doctora Heather Wood, directora del equipo que llevó a cabo el estudio, afirmaba que “quienes pasan mucho tiempo accediendo a pornografía en la red, no dicen divertirse, precisamente. Todo lo contrario, están más preocupados y tienen más problemas de relación”. La mayoría de los entrevistados que resultaron ser más adictos, reconocieron tener, por esta causa, problemas en el trabajo y con su vida privada y/o sexual.

Más que la propia actividad lúdica, lo que parece crear la adicción es el hecho de poder estar conectados a la red.

En unas declaraciones a la agencia Europa Press, el psiquiatra Pedro Gil Corbacho, de la Asociación Psicoanalítica de Madrid (APM), advertía de que la adicción a Internet puede provocar graves problemas, o estar ocultando los ya existentes, en relación a los más jóvenes. "En la vida real el adolescente puede presentar una falta de integración social, una baja autoestima o un bajo control de sus impulsos y puede, por ello, recurrir a la creación de personalidades artificiales", decía el doctor Gil Corbacho, y que "el joven puede pasar una hora u hora y media diaria conectado a Internet y no resultar preocupante, pero la gravedad surge cuando se sustituye la relación directa por la relación virtual. No es tanto el número de horas, sino el hecho de que el adolescente abandone otras actividades".

Ocultando la enfermedad en la red

En el “ranking” de las aplicaciones que más adicción provocan, destacan los chats, las redes sociales y los videojuegos multijugador, por ser las que permiten más interactuación de los usuarios.

Muchos médicos y estudiosos de las adicciones coinciden en señalar que, la de Internet, puede estar enmascarando también una depresión u otras alteraciones mentales, como la esquizofrenia, o como el trastorno límite de personalidad (Borderline) que conlleva un comportamiento impulsivo y asocial.

Estas enfermedades resultan difíciles de detectar, si el enfermo las disfraza pasando horas y horas ante el ordenador y sin comunicarse apenas con su entorno más próximo.

También existen opiniones de expertos (Echeburúa, 1999 y Griffiths, 1998) que señalan que esta adicción podría ser tan solo el medio de alimentar otras adicciones, como la ludopatía, adicción al sexo, parafilias, o una adicción en sí misma, según los casos.

No hay un único criterio entre los investigadores médicos para evaluar cuándo una persona es adicta a Internet. Diversos especialistas han intentado crear un método de diagnóstico altamente fiable para detectar e identificar la patología, como el estudio de Greenfield, que se basa en siete parámetros básicos para definirla:

  • El número total de horas que se está conectado.
  • Si otras personas piensan que el posible adicto tiene un problema con Internet.
  • Notar serias consecuencias relacionadas con el uso de Internet.
  • Sensación de intensa intimidad en la red.
  • Guardar en secreto la cantidad de tiempo que se pasa conectado.
  • El factor de la edad, cuanto más joven más se incrementa el riesgo de adicción.
  • Ansiedad notoria por llegar al ordenador y conectarse.
Son tantas las posibilidades como los casos que pueden darse. Para asegurarse de que no se cae en la adicción, lo más preventivo es poner un límite de tiempo prudencial al uso de Internet, no dejar de hacer actividades al aire libre o deporte, ocupar el tiempo de ocio también en otros menesteres y fomentar las relaciones personales directas con familia y amigos.