El veloz avance de las nuevas tecnologías ha modificado los hábitos de la sociedad, y las adicciones no son una excepción. El comportamiento adictivo tiene en ellas un nuevo modo de funcionar, y la ciencia de la salud un nuevo desafío.

A los peligros del alcohol, las drogas y el juego, las primeras adicciones estudiadas con rigor científico, se han sumado varias más como la adicción a la pornografía, al trabajo y la compra compulsiva. En esta década se agregaron a la lista los celulares, los videojuegos e Internet.

Si bien el mecanismo de la adicción suele ser el mismo, en Estados Unidos ya funciona una clínica dedicada exclusivamente a estos tres nuevos casos que afectan particularmente la vida afectiva y que pueden llevar a riesgos mayores.

Hábito, virtud y vicio

El comportamiento humano necesita de repeticiones para aprender, para responder mejor ante una situación ya conocida, y también como un primer mecanismo de defensa ante algo desconocido.

En un trabajo nuevo, la primera semana es siempre difícil y sólo la repetición y la adquisición de nuevos hábitos van generando cierta tranquilidad para rendir al máximo. Y en esto se incluye desde la dificultad de aprender una tarea hasta los horarios, la forma de transporte y la relación con los compañeros.

Desde una postura ética, se suele considerar que existen hábitos buenos en sí mismos (como trabajar) llamados virtudes, y hábitos malos en sí mismos llamados vicios. Hoy se sabe que hasta el hábito de trabajar o estudiar se puede volver peligroso si se convierte en una actividad compulsiva.

Comportamiento adictivo

El modo de vida moderno reclama velocidad, competencia permanente y capacidad de adaptación a los cambios. Por eso los hábitos se han vuelto más importantes como mecanismo de defensa, pero el problema radica en establecer los límites.

Según el enfoque de la terapia cognitivo-conductual el comportamiento adictivo debería funcionar como una conducta de adaptación ante un evento negativo en la vida de las personas. Cuando ese mecanismo de adaptación toma una dirección equivocada, aparece el problema de la adicción.

Algunos de los comportamientos o consecuencias del abuso de Internet, videojuegos y celulares son:

  • Descuido de la alimentación propia o de menores a cargo.
  • Descuido de la higiene personal y sus posibles consecuencias en la salud.
  • Alejamiento del entorno familiar y las amistades.
  • Bajo rendimiento o ausentismo laboral.
  • Trastornos del sueño.
  • Cambios de humor e incapacidad de controlar las emociones.
  • Depresión y reacciones similares al síndrome de abstinencia ante la suspensión del hábito.

La adicción a Internet

Internet, en su poder exponencial, ha aumentado las derivaciones de la adicción al sexo, el juego y la compra compulsiva, pero también tiene elementos propios capaces de generar abusos, como el chat o los foros.

Las horas frente a una computadora exponen a las personas a consecuencias físicas, psíquicas y sociales que pueden afectar gravemente su vida y la de sus familias. La psiquiatría aún estudia este nuevo tipo de adicción para encontrar el mejor tipo de tratamiento, y están disponibles algunos test para evaluar el grado de dependencia a Internet.

Videojuegos: el escape de la realidad

Un mundo que se puede dominar, en el que se tiene más de una vida para ganar una guerra, más de una oportunidad para ser campeón de tu deporte favorito o el solista de la mejor banda de rock. Los videojuegos ofrecen ese poderoso escape de la realidad y, con el avance de los gráficos y el sonido, la farsa es cada vez más completa.

La tentación se vuelve aún más peligrosa si se tiene en cuenta que el gran público de los videojuegos son niños o adolescentes, con sus inseguridades y conflictos con el tan poco atractivo mundo adulto. En estos casos el rol de los padres es fundamental para poner límites y horarios.

Los mensajes de texto

La adicción al celular se ha centrado principalmente, por una cuestión económica y por la capacidad de generar un lenguaje propio, en los mensajes de texto.

A todos los peligros de las adicciones mencionados anteriormente, el uso de celulares puede provocar distracciones fatales. Según un estudio reciente del Consejo Nacional de Seguridad de los Estados Unidos, el 25% de los accidentes leves son consecuencia del uso de celular mientras se maneja, ya sea por hablar o enviar mensajes de texto.

¿Adicciones blandas?

Existen opiniones que consideran una exageración hablar de adicciones y ponerlas al mismo nivel que el alcoholismo o la ludopatía. Incluso se habla de adicciones blandas para buscar una posición intermedia.

Las estadísticas demuestran que en todos los países la adicción a Internet, videojuegos y celulares aumenta. En Corea del Sur es una preocupación nacional. Una encuesta entre adolescentes concluyó que el 60% piensa que tiene algún tipo de adicción a Internet y a los juegos on line.

Se alega en contra de estos números que son actividades relacionadas con la edad y sin consecuencias graves excepto en contados casos. Durante el Foro de Neurociencia de Viena realizado en el 2006 se presentó un estudio que afirma que si bien los videojuegos no producen adicción física, sí crean una memoria a la adicción similar a la del alcohol y la marihuana.

Si la lógica no basta como prueba, quizás la poesía acerque otra forma de entender la gravedad del problema. La poeta y ambientalista australiana Judith Wright dijo: “Las adicciones blandas son un encantador, seductor aspecto de nuestra cultura, son fáciles de contraer y socialmente aceptables, algunas incluso son alentadas. Pero son letales para el espíritu”.