Se sabe que la adicción a sustancias tóxicas o a ciertos juegos o prácticas trae consecuencias negativas; pero también es cierto que no todas las personas que incurren en esas conductas son adictos, por lo cual bien vale diferenciar entre uso y abuso.

Etapas de la adicción

El primer síntoma es la obsesión, ya que la conducta adictiva impide pensar en otra cosa que no sea la droga; por lo cual se consume energía y tiempo en satisfacer el hábito. El segundo signo es la pérdida de control de la propia vida: la adición domina la conducta de la persona. El tercer factor a tener en cuenta es la negación: los adictos niegan que hayan perdido el control, a través de varias estrategias como pueden ser minimizar la cuestión, evitarla o directamente eludir la responsabilidad. Por último, aparece el cuarto síntoma: el sufrimiento psicológico, porque si bien en un principio el hábito produce placer, termina por ser negativo ya que se realiza por necesidad.

Aspectos químicos

Desde un punto de vista físico, se puede afirmar que una persona se vuelve adicta cuando experimenta una adaptación neuronal, por lo tanto el cerebro reacciona si se interrumpe el consumo y cada vez hacen falta dosis mayores para lograr el mismo efecto. También se manifiesta la adicción en la abstinencia: el cuerpo detecta la ausencia de droga y la persona siente dolores físicos y un deseo compulsivo.

Pero para que surja la adicción tiene que haber un componente biológico y una susceptibilidad genética: algunos estudios han revelado que las personas que tiene tendencia a volverse adictos son individuos que tiene un déficit de dopamina, el neurotransmisor que descargan las drogas estimulantes como la cocaína, la anfetamina y el éxtasis entre otras. Esto aumenta la probabilidad de que abusen del alcohol por ejemplo, una vez que han comprobado que esta sustancia contribuye a aumentar su nivel de dopamina.

¿Hay personas propensas a la adicción?

Además del aspecto biológico, hay que tener en cuenta otro factor de riesgo relacionado con la personalidad, ya que existen dos tipologías que contribuyen a que una persona sea adicta: impulsividad y apertura a la experiencia. De esta forma, las personas impulsivas, espontáneas y que hablan antes de pensar lo que van a decir, son más propensas a arriesgarse y a depender de alguna sustancia que aquellas personas tranquilas y reflexivas que piensan lo que dicen, dudan y buscan los matices en cada decisión. Llevando esta tipología al extremo, las personas propensas a la adicción prefieren destruirse antes que aburrirse. Otro factor a tener en cuenta tiene que ver con las circunstancias propias de cada persona: es decir que la dependencia comienza con acontecimientos perturbadores tales como pueden ser el fracaso escolar, un duelo amoroso o abandono del hogar por ejemplo, que hacen que la persona pierda motivación y descuide su salud. El hábito se mantiene hasta que el adicto encuentra una motivación para dejarlo o se siente nuevamente responsable del cuidado de su organismo.

Tratamientos

El primer paso es la consulta con un profesional, el cual indica cual será el tratamiento adecuado dependiendo del caso. Algunas personas se recuperan de su adicción solo con la terapia clínica, mientras que otros necesitarán estar en una comunidad para aprender a socializarse. Generalmente, el paciente debe hacer terapia individual y familiar, dado que la colaboración de la familia resulta primordial. Muchas veces la rehabilitación se acompaña con terapias de rehabilitación cognitiva, ya que que muchos adictos padecen problemas de concentración y memoria a corto plazo. Tampoco hay que descartar la rehabilitación física, por ejemplo en los casos de personas que sufren de bulimia o anorexia.

Cabe destacar que muchas de las terapias que desde el inicio prometen el abandono total del consumo generan gran exigencia y en caso de recaer, producen en la persona adicta disminución de la autoestima, sensación de fracaso y frustración, lo que puede llevar al abandono del tratamiento. Es tarea del profesional y de la familia estar alertas ante cualquier signo de recaída para evitar el regreso a la adicción.

Nuevas tecnologías, nuevas adicciones

Con el avance tecnológico propio de la vida moderna, han surgido nuevas patologías: hombres que centran su vida sentimental y sexual en torno a internet, mujeres que no pueden dejar de hacerse cirugías estéticas y adolescentes que pasan horas chateando o pendientes de su celular, solo por nombrar algunas. En estos casos, no tiene relevancia el factor bioquímico sino que predomina el contexto.

Es por ello que en el ámbito médico se debe revisar el concepto de adicción, ya que cuando comenzó a usarse el término, se hacía referencia a que la carencia de una sustancia producía síntomas físicos como dolores, náuseas o inquietud; los cuales no aparecen en estos nuevos cuadros clínicos. Sin embargo, vale aclarar que cualquiera sea el objeto o el hábito de adicción, siempre está presente el sufrimiento por parte de la persona que lo padece, por lo cual es fundamental que reciba un tratamiento adecuado a fin de evitar trastornos más serios.