El alcoholismo es una enfermedad que no es posible detener ni superar con la sola fuerza de voluntad. Si no se ponen los medios adecuados se convierte en una enfermedad progresiva e incurable, pero que al igual que otras enfermedades, puede detenerse.

Definición de alcoholismo

El alcoholismo es una adicción en la que, según Alcohólicos Anónimos, se combinan dos elementos; una necesidad física del alcohol, y una obsesión mental por el mismo. Ambas confluyen en una compulsión que neutraliza el control e infravalora las consecuencias.

Sintomas del alcoholismo

Uno de los efectos más habituales del alcohol en el sistema nervioso es la depresión. No son necesarias grandes cantidades de alcohol para que se manifiesten las primeras reacciones, como una merma en la concentración y el juicio. En cantidades excesivas, el alcohol produce una intoxicación que puede llevar al coma etílico.

El alcohol también afecta a otros sistemas del cuerpo humano. El consumo excesivo puede producir una irritación del tracto gastrointestinal. Las vitaminas no se absorben bien, lo que deriva en deficiencias nutricionales en los alcohólicos de larga evolución. También son frecuentes los problemas hepáticos.

En cuanto al sistema nervioso, el alcoholismo puede ocasionar serios trastornos mentales como pérdida de la memoria, deterioro del aprendizaje, inflamación de los nervios, e incluso el llamado "Síndrome de Korsakoff".

El sistema cardiovascular también puede verse afectado. Las alteraciones sexuales se traducen en disfunciones eréctiles del pene en el hombre y la desaparición de la menstruación en la mujer. El consumo de alcohol durante el embarazo puede causar problemas en el desarrollo del feto, desarrollándose el llamado síndrome fetal del alcohol.

Entre los factores psicológicos se observa la ansiedad, conflictos en las relaciones personales, baja autoestima, irritabilidad, etc.

Etiología del alcoholismo

En realidad son muchas las causas por las que una persona puede terminar convertida en alcohólica. Entre las más comunes están las del tipo hereditario. Se cree que existe una cierta predisposición genética que induce a la bebida. Sin embargo muchos alcohólicos no tienen antecesores con este problema. La educación, cuando hay una carencia de normas y patrones adecuados, es un factor que influye considerablemente en una mala relación con el alcohol. También la timidez –la incapacidad de llevar a cabo normalmente las relaciones interpersonales– es un elemento que puede conducir al abuso del alcohol. Los problemas personales, unidos a una escasa resiliencia, también conforman uno de los motivos más habituales para refugiarse en el alcohol.

Alcoholismo y prevención

Es incuestionable que la educación es una de las formas más adecuadas de prevenir una posible adicción al alcohol. Sin embargo, no es menos cierto que la etiología del alcohol es muy compleja y que no se debe a un único factor, por lo que hablar de prevención en términos absolutos está más cerca de una quimera que de la realidad. Dicho esto, la información veraz sobre los riesgos del consumo de alcohol sería una herramienta importante para controlar algo mejor este gran problema. Nadie accede al alcohol pensado que acabará convertido en alcohólico. No existe este temor que sí se asocia con otras drogas. Tal vez convendría modificar esta línea de pensamiento.

Tratamiento del alcoholismo

El tratamiento del alcoholismo en psicología incluye:

  • Psicoterapia: Se busca que el alcohólico controle la baja tolerancia a la frustración, las ideas de indefensión y la sensación de culpa. Se informa al paciente sobre las consecuencias del alcoholismo y se le enseña a controlar las crisis personales. Se emplean técnicas de autorrefuerzo por los éxitos que se van consiguiendo, involucrando a familiares y amigos. Se identifican las situaciones de riesgo para poder afrontarlas, así como las conductas que llevan a la adicción.
  • Terapia de Grupo: Se persigue el entrenamiento y el refuerzo de las habilidades sociales.
  • Psicoterapia de apoyo: Se crea un ambiente donde el alcohólico pueda expresar sus emociones y la toma de conciencia del problema.
  • Psicoterapia grupal dinámica: Se aleja al individuo de sus conflictos para que pueda expresarse con libertad, buscando la resolución en una línea similar a la terapia cognitiva-conductual de grupo.
  • Terapia familiar: Se analiza bajo el prisma de la terapia sistémica, observando la familia como un sistema en el que localizar la “disfunción familiar” que origina el paciente alcohólico dentro de su entorno.

Rehabilitación del alcoholismo

La OMS definió en 1952 a los alcohólicos “como bebedores en exceso cuya dependencia del alcohol ha llegado a tal extremo que existe un trastorno mental evidente, o que padecen problemas de salud físicos y mentales que interfieren en sus relaciones personales, sociales y laborales, o personas que muestran signos prodrómicos de estos problemas”.

Ante esta realidad se empezó a tomar consciencia de la necesidad de implementar medidas para luchar contra esta adicción.

Los grupos de apoyo o de autoayuda han demostrado ser uno de los recursos más efectivos para combatir esta adicción: El más representativo y extendido en el mundo son las Asociaciones de Alcohólicos Anónimos.

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