En 1776, Adam Smith publicó un libro denominado: “Ensayo sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones”, que todavía se sigue publicando más de dos siglos después y que, hoy en día, se considera el tratado fundador de la economía debido a su carácter estudioso y sistemático de esta ciencia.

En el Estado de la Naciones, el filósofo y economista aborda un tema anteriormente iniciado por los mercantilistas y fisiócratas a principios del siglo XVIII: el proceso de creación y acumulación de la riqueza.

El principal pilar de este proceso es el factor de trabajo y su aportación en valor añadido a las mercancías en el proceso de producción.

Filósofo, político… talento multidisciplinar

Con apenas 14 años, Adam Smith ingresó como estudiante en la Universidad de Glasgow, donde recibió clases de Filosofía Moral por Hutcheson. Es en el campo de la moral práctica, que aprendió en esta asignatura, donde estan basadas muy buena parte de las tesis de la Riqueza de las Naciones.

El periodo de 1748 a 1751, lo pasó como profesor ayudante de las cátedras de retórica y literatura de la Universidad de Edimburgo. Allí estableció una estrecha amistad con David Hume, que acabaría marcando su concepción futura de la ética y la economía.

Debido a sus viajes como tutor por Francia y Suiza, Adam Smith entró en contacto con los fisiócratas franceses y su concepción de la política económica, basada en la primacía de la ley natural, la riqueza y el orden.

La teoría de los sentimientos morales

En esta obra realiza una exploración de todas aquellas conductas humanas, en las que el egoísmo no juega un papel determinante, hasta llegar al concepto de empatía. Cuando se siente empatía, uno se puede poner en el lugar de otro aunque no obtenga ningún beneficio por ello.

De esta manera, se desarrolla una visión imparcial del individuo como juez y valedor de las acciones a nivel individual y/o social.

Explicando sentimientos morales como la justicia, la venganza o la admiración, se llega a la conclusión de que detrás de los objetivos y causas individuales, a los que el individuo se consagra con la mayor eficiencia posible, se encuentran fines o causas más globales que avanzan paralelamente y en la misma dirección.

Los sentimientos individuales sirven de guía y orientación para la consecución de objetivos más altruistas y generales de los que se favorece la sociedad en su conjunto.

La riqueza de las naciones

Smith realiza el primer intento por diferenciar la economía de la ciencia política, la ética y la jurisprudencia. Supone el primer apoyo conceptual crítico a la corriente mercantilista imperante desde el siglo XV y más tendente al comercio de las colonias, que a la naciente revolución industrial.

La tesis central de esta obra nos dice que la clave del bienestar social se fundamenta en el crecimiento económico y, este, tiene su motor en la división del trabajo.

Se diversifica el trabajo a medida que se tienen mercados más grandes y más profundos. Demandantes de trabajadores especializados en hacer cosas diferentes. Es decir, se producen más cosas y más cantidad, cosas más complejas y diferentes y, por lo tanto, se requiere más mano de obra con mayores habilidades.

La mano invisible

A través de esta tesis, entra en juego la doctrina de la mano invisible, cuyo postulado principal es que el egoísmo individual fomenta, como una especie de mano invisible, el bienestar común.

La teoría nace de su anterior obra, la teoría de los sentimientos morales, en donde se dice que solo la empatía con el egoísmo del otro, el reconocimiento de sus necesidades, sirve para alumbrar las necesidades propias: “dame lo que necesito y tendrás lo que deseas”.

De esta manera, se introduce la segunda vertiente de la mano invisible, donde “la propensión innata del hombre al intercambio es la base para el desarrollo y el crecimiento de los seres humanos, todo esto bajo la regulación de un Gobierno que vele por el buen funcionamiento de este sistema/mercado.” (La sociedad bien gobernada)

Aportaciones de Adam Smith a la economía

  • El diferente valor de las cosas derivado de su uso o su intercambio en un mercado.
  • La especialización conlleva una mejora de la producción por hora/trabajador (marginal), derivada de una asignación más eficiente y, por lo tanto, una reducción de los costes de producción y del precio de los productos.
  • El precio del factor trabajo o salario ha de ser proporcional a su productividad, o lo que es capaz de producir por hora de trabajo.
  • La competencia perfecta es la mejor forma de asignar recursos a la producción, es decir, pagar a los trabajadores y por las máquinas en relación a lo que aportan a la producción de las mercancías (iguales a las productividades marginales en cada momento)

Aportación al comercio internacional

El comercio, el intercambio de mercancías y servicios a escala internacional, proporciona un mayor crecimiento de las economías de los países intervinientes.

Los bienes han de ser producidos en aquellos países donde sea más bajo su coste de producción y, de allí, exportarse al resto de los países. Adam Smith crea el concepto de "ventaja absoluta" para definir la capacidad de producir un bien utilizando los menos factores productivos posibles (en términos de horas de factor/unidad de bien).

Un proceso productivo encuadrado en un marco de liberalización del comercio, sin trabas a la circulación de bienes y con libertad de movimiento de los factores productivos, para alcanzar las mejores ventajas posibles y redundar en un mayor crecimiento de todos los países involucrados.

Adam Smith falleció el 17 de julio de 1790, habiendo sido nombrado tres años antes rector honorífico de la Universidad de Glasgow.