Según el World review of fisheries and aquaculture 2010, la cantidad de proteínas obtenidas de la pesca disminuye desde hace decenios, mientras lentamente la acuicultura gana terreno. Esto sucede porque el hombre está transformando los océanos del mismo modo en que ha cambiado la tierra hace miles de años: se está pasando de cazador-recogedor a criador. La diferencia está en que la tierra firme es una fuente limitada de animales salvajes; mientras que el mar mantiene una cantidad constante de peces.

¿Dónde nació la acuicultura?

La práctica es antiquísima, los primeros acuicultores organizados habrían sido los chinos, 2.000 años a.C. La primera especie domesticada fue la carpa (Cyprinus carpio), como demuestra el tratado del 473 a.C., El cultivo clásico de los peces, del político chino Fan Li, convertido en criador. Los peces para criar eran capturados naturalmente y engordados en los estanques o lagos artificiales; no era una verdadera domesticación dado que la parte más difícil, la fecundación, se hacía naturalmente. Fue en 1733 que un criador alemán logró recoger huevos de trucha, los fertilizó y así comenzó un cultivo similar a las especies terrestres.

Desventajas de la acuicultura

Los peces criados son en su mayoría carnívoros y alimentados con harina de pescado. Con la acuicultura se producen peces predadores, los cuales necesitan alimentarse de peces que son sustraídos a los pescadores locales. Los especialistas trabajan en encontrar especies menos exigentes, como la tilapia (pez africano) que se nutre de materia vegetal, por lo que el impacto ecológico sería menor.

Otro inconveniente es el exceso de peces en un área reducida (40 kg de peces por metro cúbico), lo que ocasiona un descenso considerable de oxígeno en el agua; un consumo mayor de alimentos y la necesidad de utilizar antibióticos, ya que los peces se enferman cuando están demasiado cerca.

También existe el problema de la calidad de la carne: por ejemplo, los salmones de criadero tienen carne más grasa, menos compacta y con menos sabor que los criados naturalmente. Cuando el pescado se cocina, la grasa se disuelve, no “rinde” y, además, los niveles de ácidos grasos omega 3 en los peces de criadero son inferiores a los salvajes.

La contaminación que puede originar la acuicultura

Los criaderos de salmón en las costas escocesas y de Alaska contaminan genéticamente e infectan con parásitos las especies salvajes que migran junto a las jaulas. La acuicultura debe convertirse en una actividad sostenible. Con el Reglamento europeo 710 sobre acuicultura biológica se busca criar peces más sanos y con menor impacto ambiental. Si Europa pretende una acuicultura sostenible (menos peces, menos antibióticos, más calidad y peces más grandes) deberá recurrir a la tecnología.

La acuicultura ecológica

Las clásicas instalaciones en tierra o en los estanques costeros están siendo sustituidas por otras más alejadas de la costa para evitar la contaminación. En las plantas no tan cercanas a las costas los peces son alimentados desde un barco o transportados en jaulas circulares que se mueven por el océano con un motor, hasta lugares más propicios para la cría.

Hay otras jaulas que se fijan en el fondo del mar, en donde los peces son alimentados por tubos. Para recoger los peces o realizar la limpieza, la jaula se alza hasta la superficie, donde es capaz de flotar gracias a un cinturón de tubos con aire que la circundan. En el fondo de las jaulas o burbujas se introducen estructuras que contienen mejillones u otros moluscos, ya que hacen de filtro: limpian el agua eliminando los desechos de los peces.

Existen modernas jaulas dotadas de sensores infrarrojos que interrumpen la alimentación cuando perciben “bolitas” de alimento inutilizado que se depositan en el fondo.

Sin llegar al extremo del ecólogo marino, Jeremy Jackson, quien dice que la acuicultura tiene que ser declarada ilegal, esta tiene la necesidad de entrar en una nueva era: no tiene que ser solo sostenible, sino también ecológica.