Nos trasladamos a los años 80 con la serie “Arnold”. Todos recordaremos a su protagonista, un pequeño niño negro con grandes mofletes y muy "resabidillo", interpretado por Gary Coleman, un chico con una enfermedad que no le permitía crecer y que le ha supuesto varios trasplantes de riñón.

Coleman llegó a cobrar 70.000 dólares por episodio, dinero que le suministraron sus padres y a los que llegó a denunciar por robo. Puesto que no podía crecer, los productores pensaron que era “raro” ver a un adolescente en un cuerpo desproporcionado, así que “Arnold” terminó y su actor se ilusionó por futuros nuevos proyectos.

Planes que consistieron en algún que otro cameo y el doblaje de videojuegos de segunda categoría. Ante el descenso de su cuenta corriente se presentó a candidato para llegar a ser el Gobernador de California, aunque felizmente se le quitó la idea de la cabeza poco después.

Ahora se encuentra en un período de aceptación junto a su esposa 18 años menor que él, pero teniendo en cuenta que a causa de su enfermedad tiene que combatir cada día con síntomas como; fiebre, cambios en el estado mental (desde la somnolencia, hasta la confusión e incluso el coma), vómitos, erupciones o sangre en la orina.

Macaulay Carson Culkin, se quedó solo en casa y en la vida real. Su futuro era prometedor, pero a los 14 años se detuvo su carrera gracias a sus padres, los cuales se disputaron su custodia para poder disfrutar libremente de las ganancias de su hijo, hecho que nunca negaron ni del que se avergonzaron.

En el 2000 vuelve a actuar en películas de serie B y en ese mismo año se divorcia de su mujer con la que se había casado en 1998 con la temprana edad de 17 años. Ha sido arrestado por posesión de drogas y antidepresivos y ha prestado declaración a favor de Michael Jackson.

Brad Renfro, quien protagonizó con 12 años “El Cliente”, apareció en el 2008 muerto en su casa de los Ángeles cuando contaba con 25 años. Las causas sin hacerse públicas apuntaron a una sobredosis debido al dilatado historial de drogadicción de Renfro.

Para algunos, una muerte trágica a veces supone un Oscar, así James Dean, desapareció en 1955 a causa de un accidente de tráfico, y ese mismo año fue candidato póstumo al premio. Heath Ledger, falleció de sobredosis a causa de una depresión en 2008, pero consiguió la apreciada estatuilla tras morir.

Una estrella infantil que no pudo envejecer fue Matthew Garber, el niño con pecas al que cuidaba Mary Poopins. El pobre sólo rodaría una película más y con 11 años se despidió de los focos. Vivió deprisa y sin privarse de excesos hasta que a los 21 años murió, y aunque la versión oficial fue la ingesta de carne en mal estado, nadie lo creyó.

River Phoenix, nacido en 1970 y apenas llegó a los 23 años. El actor de “Esa cosa llamada amor” o “Ellas también se deprimen”, murió por un cóctel explosivo de drogas a las puertas de Viper, la discoteca de Los Ángeles de Johnny Depp.

Nunca pudo rodar “Entrevista con el vampiro”, largometraje que había firmado meses antes. Así, nunca se pudo finalizar “Dark Blood”, donde Phoenix participaba. El film quedó a falta de una semana de rodaje, y los productores que echaban chispas llevaron a juicio a la familia del actor, ya que este mintió sobre su adicción a las drogas en un examen médico que le realizaron.

El power ranger que no siguió la estela de su personaje

Y terminemos con uno que hacía de bueno y terminó siendo malo. Skylar Deleon, el power ranger rojo fue condenado a muerte en abril de 2009 por el asesinato de una pareja. El acusado declaró que los mató porque así podría vender el bote de los fallecidos y tener el suficiente dinero para pagar una cirugía de cambio de sexo.

Deleon y su esposa se hicieron pasar por redactores de una revista especializada y fingieron estar interesados en el yate de Thomas y Jackie Hawks, a los que luego asesinarían arrojándoles al mar en plena travesía marítima. Cuando todo se descubrió, también salió a la luz la afición del actor en travestirse.