La achicoria de nombre científico Cichorium intybus, L., también conocida como hierba de café y radicheta, es una planta que crece espontáneamente en terrenos eriales, en las orillas de los caminos de climas templados, en los terraplenes e incluso en algunos sitios secos.

La Real Academia Española (RAE) define a la achicoria como: “Planta de la familia de las Compuestas, de hojas recortadas, ásperas y comestibles, así crudas como cocidas. La infusión de la amarga o silvestre se usa como remedio tónico aperitivo.”

También la define como: “Bebida que se hace por la infusión de la raíz tostada de esta planta y se utiliza como sucedáneo del café.”

Esta planta vivaz posee una raíz gruesa con un tallo fuerte de unos 60 cm. de altura y con bastantes ramificaciones. Sus hojas son pecioladas y largas. Sus flores que, por lo general, no aparecen hasta su segundo año de vida, se abren, ostentosamente, formando una preciosa estrella azul. Sus frutos son pequeños de 3 mm aproximadamente.

Propiedades de la achicoria Cichorium intybus, L.

El componente más importante de la achicoria es la inulina presente, sobre todo, en su raíz. Las raíces de otras plantas medicinales como la bardana o el diente león, también son muy ricas en inulina. Asimismo, la intibina, aminoácidos, calcio, potasio, sodio, magnesio, hierro o cobre son otros de los componentes más conocidos de esta planta. Además es rica en vitaminas B, C, K y P.

La planta achicoria tiene propiedades tónicas, aperitivas, estomacales, depurativas, diuréticas, antianémicas, ligeramente laxantes, febrífugas y antiinflamatorias, entre otras. Tiene aplicaciones en casos de astenia, inflamaciones intestinales o constipados. Las partes de la achicoria que se utilizan con fines terapéuticos son sus hojas y sus raíces.

Con la raíz de la achicoria se hace un sucedáneo de café

Con la raíz seca y tostada de la achicoria, se elabora el llamado "café de achicoria", un sucedáneo del café que se recomienda para los hepáticos. Una pizca de este sucedáneo se añadía al café en épocas de carestía de este, y con esto no sólo se contribuía al ahorro de la economía doméstica, sino que también beneficiaba a la salud ya que este sucedáneo ayuda a prevenir algunas afecciones cotidianas.

La raíz se parte, después de limpia, en trozos pequeños para facilitar su secado al sol o en horno, y una vez pulverizada la podemos encontrar a la venta como sucedáneo del café con menos aroma y propiedad estimulante que este, sin embargo muy superior como tónico estomacal o depurativo.

Beneficios de la achicoria o radicheta

La planta achicoria se emplea de modo interno y externo. Las infusiones de sus hojas o flores secas se recomiendan contra las inflamaciones de las mucosas y del intestino. La decocción de la raíz seca de achicoria, utilizando de 30 a 40 gramos por litro de agua y manteniendo en ebullición durante unos 10 minutos, es apropiada como depurativa, diurética y antiinflamatoria.

Un jarabe hecho de achicoria es vermífugo y laxante, para ello se exprime el jugo de la planta fresca al que se le añade azúcar y se deja cocer durante aproximadamente 10 minutos, se pueden tomar 2 ó 3 cucharaditas al día de este preparado. Y su zumo recién exprimido está indicado contra las afecciones de la piel.

En el ámbito externo, los baños con un puñadito de hojas, flores y semillas de achicoria, todo muy picadito, se usan para combatir el estreñimiento.

Con la inulina de la achicoria, una receta: "El bizcocho que no engorda"

Con relación a la inulina, una fibra dietética natural que se extrae de la raíz de la achicoria, recientemente, investigadoras de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), han elaborado un tipo de bizcocho más saludable con un 20% menos de calorías que la torta tradicional y lo han titulado como “El bizcocho que no engorda”. El trabajo ha sido publicado en la revista Journal of Food Science.

La receta que han confeccionado es igual a la del bizcocho tradicional: a las claras de huevo batidas a punto de nieve se añade a la batidora en marcha, por este orden, el azúcar, las yemas con el acidulante, la mitad de la leche, la harina, el bicarbonato y el resto de la leche con el aceite y la inulina. Después al horno durante aproximadamente 40 minutos a 160 grados.

Historia y cultivo de la achicoria

La achicoria se siembra en los meses de abril o mayo en terrenos frescos y profundos. Plantada en el interior de cuevas de arena, produce unas hojas blancas muy tiernas parecidas a las endibias y que se consumen en ensaladas.

La floración empieza en junio y puede durar hasta septiembre. Las flores se recogen en su tiempo. Las hojas se recolectan cuando la planta está en flor, y las raíces luego que la flor se haya marchitado.

En el Egipto de los faraones a la achicoria se la denominaba “amiga del hígado”. Galeno la usaba para sanar enfermedades oculares. Pedanio Dioscórides, médico griego, la consideraba un excelente reconstituyente de las vías digestivas. Para otros, la achicoria tiene poderes mágicos, así en la Roma antigua se vendían las semillas de esta planta por creer que tenían la virtud de asegurar la felicidad de los amantes.

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