Para las antiguas culturas, había una fuerza sutil y esencial nutriendo y sosteniéndolo todo: la brisa, el estallido de los truenos, el gorgoteo del agua, el movimiento de los animales, el fluir de la sabia en las plantas y en el palpitar del propio corazón. Esta fuerza ha recibido diferentes nombres y es la base sobre la que se sustenta todo el saber tradicional.

El chi o qi en la cultura china

En la cultura china esta fuerza tomaría el nombre de qi. Aunque su pronunciación es chi y se suele escribir también chi, la forma más correcta de escribirlo en el sistema alfabético es qi. En el sistema de caracteres es representado como: "el vapor que sale de la olla donde se está cociendo el arroz". Otras formas de traducirlo suelen ser: “la energía que activa el Universo" O,aire, aliento, fluido, esencia, exhalación, o soplo vital.”

La visión general es que el qi mantiene todo el universo unido a través de un continuo flujo, en el que se condensa y dispersa en ciclos alternativos yin y yang, .De modo que se podría decir que la presencia del qi se manifiesta y da origen a cada una de las energías conocidas en el mundo occidental, como la gravedad, el electromagnetismo, la electricidad, la energía solar, o las ondas de radio.

El qui en otras culturas

Los japoneses, - que recibieron una fuerte influencia cultural china- se refieren a esta misma fuerza como ki, mientras que los hindúes lo nombran prana. Los antiguos griegos lo nombraron pnuema, los maoríes mana, los siux lakota, wakan y en la lengua nahuatl del México central se le nombra ehécatl.

El “éter primordial” de los alquimistas

Entre los alquimistas, se hablaría de un éter puro una sustancia primordial de toda la creación y que tomaría diferentes nombres a través del tiempo: “éter primordial”, “piedra filosofal”, “león amarillo”, “elixir de larga vida”, “alkahest”.

En el entender los alquimistas, el “éter puro” sería el elemento esencial inherente a toda transformación natural, por lo que se interés era aislar alguna porción con el fin de tener en sus manos el poder de transmutar los metales y mejor aún, su propio espíritu.

Willhem Reich y su teoría del orgón

Durante las primeras décadas del siglo XX, surgiría en Europa la polémica figura de Wilhelm Reich, quien iniciaría como psicoanalista bajo la tutela de Sigmund Freud, pero que más tarde crearía su propia corriente, basada en combatir las enfermedades mentales a través de la liberación de las tensiones musculares crónicas. Para ello, que Reich abrazaba, estiraba y retorcía el cuerpo de sus pacientes - al contrario de Freud que solo se limitaba a sostener interminables charlas -, hasta llegar a un punto de quiebre en el que rompían en llanto, gritaban o vomitaban.

Lo anterior, llevaría a Reich a entender que la personalidad funcionaba en ciclos de tensión/liberación, siendo para lo segundo indispensable una plena vida sexual. Asimismo, Reich explicaría los patrones musculares en función a una “energía vital” que recorría el cuerpo y que era la fuerza motora del reflejo del orgasmo, por lo que la nombraría orgón, palabra que combina “organismo” y “orgasmo”.

Sin embargo, las facultades mentales de Wilhelm Reich serían puestas en duda una vez que inventara una caja para captar esta energía y curar a través de ella a pacientes de cáncer terminal. Finalmente, hacia 1947, el gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica -donde residía- incautó 300 acumuladores de energía orgónica, para determinar que no había el menor rastro de energía en el aparato.

El cultivo y la percepción del qi en las culturas ancestrales

Más allá del fracaso de Wilhelm Reich en occidente, la medicina tradicional y cualquier disciplina no occidental se fundamenta invariablemente en la existencia del esta fuerza vital.

Es así un acupuntor entrena por largo tiempo para que con solo tocar la muñeca sea capaz de determinar el nivel de qi en cada meridiano y el desempeño de órganos y funciones. Se considera además que hay un qi heredado que permanece con cada persona desde el momento de la concepción, y otro que se adquiere –o en su caso se pierde- mediante la respiración, la interacción social, la alimentación o la estancia en lugares con buen feng shui.

Al mismo tiempo, ciertas formas de respiración, posturas, ejercicios corporales y el trabajo intenso con elementos de la naturaleza; son apreciados como poderosas formas de incrementar el qi, lo cual no solo augura una buena salud y longevidad, si no una mayor sensibilidad corporal y capacidad para percibir su flujo, dando como resultado final una expansión de la conciencia. Fue así como culturas como la china, la hindú o la mesoamericana, desarrollaron prácticas como el qi gong, el tai chi chuang, el sexo sagrado, el yoga y los temazcales mientras que en Europa tuvo lugar la alquimia.