Por largo tiempo, si no es que desde el inicio del conteo del tiempo mismo, terminar un ciclo como un año supone una serie de rituales y actividades que obedecen a la creencia, por muchos sostenida, de que éstos definirán la suerte y los eventos de los 12 meses que seguirán. Algunas de estas tradiciones son tan antiguas como la celebración mismas, en tanto que otras fueron apareciendo a medida que los tiempos cambiaban.

Las más conocidas

Encontramos el usar ropa interior roja que atraerá o conservará el amor o amarilla que hará lo propio con la riqueza, el comer las 12 uvas en sincronía con las 12 campanadas y dar un fuerte abrazo o beso a todos los concurrentes a la fiesta para evitar la lejanía y frialdad en nuestras vidas, pero es interesante conocer otras creencias que tal vez no están tan difundidas, como lo son...

Mantener llenas las alacenas

Porque el nuevo año no debe llegar y encontrar los anaqueles para comida o el refrigerador vacíos, so pena de que esa carencia se mantenga el año entero.

Saldar deudas previamente

El primer día del año no debe encontrar a nadie con alguna deuda pues esta puede arrastrarse no solo por éste sino por varios años venideros. Toda deuda debería quedar saldada antes del 31 de diciembre y el 1 de enero ningún tipo de dinero correspondiente a deuda, cuenta o préstamo debe ser pagado, o el año entero estaremos pagando.

Algo de trabajo

Se menciona también que algo referente al trabajo de cada quién debe llevarse a cabo el primer día del año; nada de importancia mayor y sólo una acción simbólica que no conlleve la necesidad de asistir a nuestra plaza de trabajo, para así asegurar que el mismo abundará y traerá prosperidad y satisfacción el año entero.

Nada debe de salir

Según esta creencia, todo lo que se encuentra dentro de casa debe permanecer ahí durante todo el primer día del año; ni siquiera la basura debe de ser sacada, y en caso de que algo fuera removido debería ser sólo en caso que algo similar- y nuevo- ha sido traído recientemente.

El que primero debe entrar

No tan extendida y ya obsoleta es la creencia de que la primera persona en entrar a la casa en el nuevo año es de vital importancia; según se dice, esta persona debería ser de preferencia alguien de cabello oscuro. A las personas pelirrojas o rubias y las de sexo femenino (?) se les debe prohibir accesar al hogar antes que alguien que reúna las características óptimas lo haga. Se entiende por qué ésta es una costumbre obsoleta.

Misceláneo

También es conocida la costumbre de hacer el mayor ruido posible durante la celebración de Año Nuevo, con el fin de ahuyentar a los malos espíritus y al Diablo mismo, que según la superstición odian los ruidos altos.

A cada quién la creencia que mejor le acomode, siempre y cuando se lleve en el interior la determinación de hacer del año que empieza uno tan productivo, satisfactorio y feliz como el que más.