El estudio efectuado por Graciela Riquelme y Natalia Heger, publicado en el artículo “El acceso y permanencia en el sistema educativo: ¿quiénes son beneficiadas/os y excluídas/os?” ("Revista del Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Educación”, de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, 2001) tiene como objetivo evaluar el acceso y la permanencia de los distintos grupos de población en función de los beneficios educativos obtenidos, clave para caracterizar la situación educativa de la población urbana.

Además, brinda cuadros de situación importantes para la evaluación de políticas, para la definición de acciones de recuperación educativa, para evaluar el grado de aplicación de la reforma educativa y determinar las dificultades para su implementación.

El nivel educativo de la población urbana

La expansión continua de los servicios educativos es aún limitada, ya que persisten los grupos con bajo nivel educativo, con educación primaria incompleta o completa, y, en el mejor de los casos, con los primeros años de la educación secundaria.

Esta población se encuentra en riesgo educativo, ya que no ha podido apropiarse de los conocimientos, actitudes y destrezas necesarias para participar plenamente en la vida ciudadana y en el mercado de trabajo. El hecho se vincula estrechamente con las condiciones socio-económicas.

La situación se agrava en el marco de la crisis imperante. La educación ha dejado de ser la vía hacia mejores posiciones sociales, simplemente, hace más lento el descenso.

Por otra parte, deben tenerse en cuenta los procesos de vaciamiento, fragmentación y heterogeneización de las condiciones de aprendizaje, con los que más años de escolaridad no implican la adquisición de mayores y/o mejores saberes.

El nivel educativo de los jóvenes

La situación de este grupo de población es más alentadora que la de los adultos, ya que constituye el grupo de mayor nivel educativo. Sin embargo, distintos indicadores ponen de manifiesto las dificultades cualitativas en el logro de aprendizajes y relativizan la expansión cuantitativa expresada en más años de escolaridad.

Los logros educativos son notoriamente diferenciados según los ingresos familiares. Las familias de mayores ingresos tienen menores dificultades para acceder y permanecer en el sistema educativo.

En cuanto a las diferencias por género, las mujeres constituyen uno de los grupos más beneficiados en el acceso y permanencia al sistema educativo, una tendencia reciente en la República Argentina.

La permanencia en el sistema educativo: repitencia y deserción

Los indicadores muestran continuas mejoras en las tasas de asistencia, pero los problemas de retraso, abandono y bajo nivel de aprendizaje alertan sobre los límites de la expansión cuantitativa en el sistema educativo.

La repitencia es una manifestación del fracaso escolar, y una solución para lidiar con el bajo nivel de aprendizaje, que responde a una multiplicidad de factores de orden familiar, institucional, económico y social. Desde un punto de vista económico se traduce en un elevado costo social, pero desde el punto de vista personal refuerza el círculo vicioso de las bajas expectativas y baja autoestima, alimentando nuevamente el fracaso escolar.

Por lo tanto, un alumno que repite constituye un potencial desertor del sistema educativo. Hoy no existen programas especiales para estos casos. Por otra parte, los problemas más grandes de repetición se hallan entre los grupos más desfavorecidos económicamente.

La deserción constituye una de las manifestaciones más serias del fracaso escolar; se refiere a la población que abandona un nivel antes de completarlo, y la situación se agrava cuando más temprano se produce. Implica, económicamente, el desaprovechamiento de recursos destinados a la educación y, desde un punto de vista social, que muchos niños y jóvenes no lleguen a articular un proyecto educativo ni laboral.

Las causas que provocan la deserción pueden ser:

  • Exógenas: residencia urbana o rural y las características de las actividades económicas ligadas a ellas, status socioeconómico de la familia y sus actitudes frente a la educación, falta de compenetración entre la familia y la escuela sobre los objetivos de ésta.
  • Endógenas: aspectos pedagógicos y didácticos como currículum, métodos de enseñanza, sistemas de evaluación y promoción, formación y actualización de los docentes.
Las causas principales son la negación a los estudios y las necesidades económicas, por lo que el ingreso familiar no deja de tener incidencia.

Conclusión

Los resultados de estos estudios ponen en evidencia la existencia de amplios bolsones de demandas educativas críticas, que ponen en jaque a la política social y educativa, ya que las dificultades de permanencia en el sistema educativo constituyen un problema que se incrementa en vez de revertirse.

Por lo tanto, resulta necesaria la expansión de programas de atención de los grupos en desventaja educativa, para generar una mayor retención en la enseñanza. Además, deberían acordarse programas de formación docente que apunten a los problemas de repetición y abandono, y a las causales de aprendizajes fallidos.

La prioridad son acciones ampliadas de educación formal que permitan el desarrollo personal, ciudadano y laboral de las personas.