La mensajería instantánea, la navegación web y las redes sociales son el entretenimiento por excelencia de los adolescentes actuales.

A los padres les resulta muy complejo seguir de cerca las acciones que sus hijos realizan frente a la computadora. Y por ende, estar al tanto de lo que en el mundo virtual se gesta.

Si bien el peligro de la información potencialmente nociva que trafica por la web es de público conocimiento (pornografía, pedofilia, prostitución, el negocio sexual, etc.), aún no se advierte del todo de otros peligros que también acechan a los adolescentes en este ámbito.

Los programas de mensajería instantánea y las redes sociales permiten el intercambio comunicativo y la exposición frente a un número ilimitado de personas en la web. De esta manera, un niño o adolescente pude compartir e intercambiar información personal con sus contactos y difundirla masivamente.

Los jóvenes, al no tomar la suficiente conciencia de que un fenómeno tecnológico mal usado puede convertirse en un medio de expansivo y peligroso alcance, cometen acciones erróneas que involucran movimientos sociales de alto impacto.

Con lo cual, estamos frente a un problema de índole mayor, ya que la comunicación virtual posibilita la inmediata adhesión de los jóvenes entre sí. Los adolescentes y la escuela, nuevamente están en conflicto en otras palabras.

La gran “rateada” argentina

Luego de que más de 3.000 alumnos se juntaran en la plaza principal de la ciudad argentina de Mendoza, en otras localidades de aquella provincia cuyana y del resto del país también se empezaron a organizar faltazos masivos de igual características. Los mismos, impulsados desde la red social Facebook.

Una vez conocida la trascendencia de la inasistencia mendocina, empezaron a aparecer nuevas páginas llamando a organizar rateadas (inasistencia escolar) de las mismas características.

A nivel nacional ya se ha creado una página destinada a dicho fin, para que el miércoles 26 de mayo tenga lugar una "Gran rateada nacional". Aprovechando que el lunes 24 y el martes 25 son feriados en Argentina, por los festejos que se llevan a cabo por su Bicentenario, el receso se extendería a cinco días para los estudiantes.

Incluidas diferentes provincias nacionales, algunas tales como Neuquén donde los alumnos llevan 1 mes sin clases por conflictos docentes, o Córdoba, donde pretenden doblar la apuesta en números de "chupinas", la convocatoria nacida en Mendoza pareciera tener una participación de magnitudes poco esperadas. De hecho, hasta el momento, la “brillante idea” contaba con la aprobación de más de 5.000 seguidores para su próxima realización.

El rol de la escuela y los padres

El papel de la autoridad, es decir el ámbito escolar y familiar, necesita recuperar su identidad e idoneidad. Padres y docentes de los adolescentes escolares, quienes no logran vislumbrar a ciencia cierta la magnitud de un acto de rebeldía e irresponsabilidad como el que pretenden masificar a través de una red social, deben trabajar de manera interdisciplinaria.

Es fundamental concientizar a las jóvenes sobre cuáles son los aspectos que están generando como alumnos con esta actitud de indisciplina e ineptitud. Es preciso demostrarles a los adolescentes en etapa escolar qué es más importante; sí ir a la escuela y cumplir con el compromiso que como alumnos tienen -y lo que eso va a posibilitarles a futuro- o la arbitraria inasistencia a clases.

Definir límites

Los jóvenes se adaptan a una época y generan así, nuevas formas de manifestar su picardía. Hoy, con internet en pleno auge, han hallado en una red social un soporte comunicativo para masificar lo que antes se comunicaba vagamente de boca en boca.

Los jóvenes durante la etapa adolescente tienen por fin primordial ser el foco de atracción, generar desde una actitud belicosa ruido, llamar la atención. Con lo cual, ser parte de una comunidad que apoya un acto de rebeldía y además desafia de la autoridad, se vuelve una atracción irresistible para el joven que quiere y necesita marcar una posición de liderazgo y reconocimiento para sí mismo y el entorno.

Definir límites es la clave para romper con una actitud desafiante. Los mismos, deberían ser determinados en el hogar y la escuela, con acciones que repriman el comportamiento inadecuado.

Pero además, también es preciso concientizar a los adolescentes sobre el uso de la tecnología para otro tipo de acciones. Pensemos en qué importante sería aprovechar la masividad de su alcance. Por ejemplo, para iniciar acciones orientadas hacia el trabajo social, la colecta de alimentos, medicamentos y vestimenta para sectores de bajos recursos, en vez de una infundada inasistencia a la institución que forma y educa para un futuro digno.