La industria cinematográfica no sólo se nutre de elogios y buenas críticas, sino también de aquellas controversias que ponen al desnudo los límites que deben ceñir a los artistas en el cine. ¿Todo está permitido? La discusión puede tornarse muy larga y pretenciosa, lo cierto es que en las últimas semanas A serbian film se convirtió en la niña mala de la historia, ya que se ha puesto en el tapete su presunta inclinación hacia el delito. La proyección de la película de origen serbio fue prohibida en la XXI Semana de Cine Fantástico y de Terror de San Sebastián que se llevó a cabo desde el 30 de octubre al 5 de noviembre de 2010, ya que, según se alega, incurre en delitos vinculados con la libertad sexual.

Sinopsis de A serbian film

Dirigida por Srdjan Spasojevic y protagonizada por Srdjan Todorovic y Sergej Trifunovic, A serbian film desnuda la complacencia por la violencia y la perversión. Milo es un actor porno, ya fuera del oficio, que vive con su esposa y con su hijo. Aquejado por los problemas financieros, Milo decide aceptar la propuesta de una vieja compañera de trabajo para llevar adelante una película pornográfica muy particular que realizará un tipo extraño llamado Vukmir. Poco a poco, Milo se sumergirá en las profundidades de un laberinto repulsivo en donde las depravaciones predominan hasta un final que lleva directo a la locura.

Películas polémicas

A lo largo de la historia, muchos se han jactado de polemizar sobre esta o aquella película. A serbian film redobla la apuesta pero desde siempre han existido directores empecinados en ir más allá. Su principal intención no es entretener sino disparar la controversia y sacudir al espectador con escenas repulsivas no aptas para estómagos sensibles. Holocausto caníbal (1980) de Ruggero Deodato, converge en ese punto en donde los límites están rotos. Un falso documental que fue prohibido en algunos países por más de 20 años. En 2002, el director argentino radicado en Francia Gaspar Noé generó una nueva polémica tras el estreno de Irreversible que nos enfrenta a una violación explícita. Algunos años después el terror se encargó de enarbolar la bandera de la controversia con dos películas francesas que golpean fuerte À l'intérieur (2007) y Martyrs (2008). La lista guarda muchos títulos más.

Sexo, sangre y religión

La combinación ha dado resultados polémicos. Desde El último tango en París (Bernardo Bertolucci, 1972) hasta La última tentación de Cristo (Martin Scorsese, 1988). Desde La naranja mecánica (Stanley Kubrick, 1971) hasta Saló o 120 días de Sodoma (Pier Paolo Pasolini, 1975). La historia del cine ha utilizado el sexo, la sangre y la religión para alterar los parámetros de lo permitido con violencia audiovisual inusitada.

Violencia explícita en A serbian film

Provocar, alterar, entretener, muchos pueden ser los motivos que lleven a un guionista y director a delinear la trama de una película como A serbian film. Y aunque el espectador pueda voltear la cara ante algunas escenas desagradables, la cuestión pasa por el sentido que cobran esas escenas. La violencia explícita domina el territorio de esta cinta serbia que ha sido destrozada por muchos críticos pero que a su vez ha sido premiada y utilizada como estandarte de la libertad de expresión. Una paradoja que amerita un análisis más profundo sobre una temática que vuelve a ser recurrente en el cine.

A serbian film ofrece al espectador una historia que se desliza completamente entre la violencia y el gore, provocando la censura y los más ríspidos debates. La polémica está servida y los realizadores siempre van por más, descubriendo un submundo de perversiones que no todo el público es capaz de soportar. Las opiniones son dispares y el verdadero sentido del cine, en ocasiones como ésta, se pone en tela de juicio.