¿Quién no ha escuchado hablar alguna de vez del famoso “Príncipe Azul”? Se le ha descrito en numerosos libros, se le ha retratado en películas, cuentos y poemas. ¿Pero, quién es realmente este hombre misterioso?

Lo poco que se sabe de él, lo ha aportado el escritor Severino Calleja, quien afirma que este personaje adquirió dicho nombre a raíz de una leyenda rumana del siglo XIX llamada El príncipe azul de la lágrima. En ella, el protagonista vestía de azul por el carácter real del personaje; es decir, por la “sangre azul” que metafóricamente poseen los miembros de la aristocracia.

Este mítico caballero era descrito en la literatura como un joven guapo, varonil, caballeroso, luchador y valiente. Tal vez por ello, “Blanca Nieves” y “La Bella Durmiente”, estaban locamente enamoradas de este príncipe. Y aún cuando han pasado años desde el lanzamiento de dichas películas, muchas mujeres siguen teniendo aferrado el recuerdo de ese guapo caballero.

¿Pero, hasta qué punto el famoso término “príncipe azul” se ha convertido en algo perjudicial para las mujeres? Para algunos expertos, el peligro podría radicar en que muchas féminas, guiadas por esta idea romántica, han comenzado a desarrollar ideas falsas de la realidad y expectativas inalcanzables con respecto a lo que debería ser su hombre ideal. Tan es así, que hoy en día, muchos hombres se ven en la necesidad de tener que aparentar lo que no son, con tal de acercarse lo más posible, al esquema de “hombre perfecto” de una mujer.

El hombre ideal de cualquier mujer no existe ni puede existir. Lo digo porque el hombre ideal de la mayoría de las mujeres no solo no existe porque encarnarlo resulte impracticable. No hablamos de un ideal lejano, imposible de alcanzar en la práctica pero al que haya que aspirar… Tu misión no pasa por ser o convertirse en ese hombre ideal, sino sólo parecerlo ante sus ojos”, asevera Mario Luna en su libro Sex Code Express, cuando aconseja a sus lectores sobre cómo convertirse en el hombre anhelado por muchas mujeres.

Así, el concepto antropológico de “príncipe azul”, está comenzando a mostrar sus estragos sobre la sociedad, pues mientras se viva bajo este concepto, muy pocas personas pueden salir ganando. Los hombres, tienen que aparentar lo que no son con tal de salir airosos frente a una mujer, mientras las mujeres se involucran en relaciones basadas en una mentira, que muchas veces, termina lastimándolas.

¿Si el príncipe azul, no es el hombre perfecto, quién sí lo es?

Dado que es poco probable que una mujer vea llegar al hombre de su vida, en un caballo blanco, con una espada en la mano y con un traje caballeresco, es necesario recuperar la idea de que no hay “hombre perfecto”. De hecho es más probable encontrar al hombre adecuado, mientras más se aleje de la perfección, pues como afirma John Gray, autor de Los hombres son de Marte, las mujeres son de Venus, la perfección no es un requisito indispensable para tener relaciones extraordinarias”.

Phil Mcgraw, autor del libro Love Smart, también coincide con esta idea. Él sostiene que es mejor fijarse en un hombre que esté exento de cualidades y que tenga sólo un 80 por ciento de lo que se busca en una pareja, ya que el otro 20 por ciento puede desarrollarse. Asimismo, aconseja que las mujeres apuesten firmemente por este tipo de partidos, ya que en la búsqueda del hombre ideal, podrían dejar pasar la oportunidad de estar con el hombre correcto.

No obstante, lo anterior no significa que las mujeres deban resignarse a involucrarse sentimentalmente con cualquier hombre que no cumpla con sus expectativas al cien por ciento. Pues al fin de cuentas, la meta es ser feliz y sentirse cómoda con la pareja que se ha elegido.

Ana von Rebeur, autora del libro ¿Quién entiende a los hombres? : Son tan simples que parecen complicados, defiende el hecho de que las mujeres sean más exigentes en la búsqueda de un hombre, argumentando que “la mujer es quien tiene que invertir largos años en la maternidad. Y es la que tiene más para perder con un compañero inadecuado. Por eso debe ser doblemente cuidadosa para saber elegir un compañero.”

No cabe duda que estar con un hombre adecuado requiere de tener los pies en la tierra y apartarse un poco de las ideas ficticias que nos han inculcado sobre lo que es el amor y el príncipe azul. Si bien es cierto que las mujeres no deben tener expectativas inalcanzables con respecto a lo que es su hombre ideal, tampoco deben ser conformistas.

Cuando una mujer está en busca de un hombre, debe analizar a fondo los defectos y las virtudes de su compañero. De esta forma podrá esclarecer si hay o no un futuro entre ellos. Pues como dice el escritor Mario Luna, “cuando conoces a un hombre, es necesario valorar todas su cualidades para saber que son suficientes para satisfacer lo que buscas a largo plazo”.

El príncipe azul no existe

Los hombres no son azules, normalmente no andan a caballo y los pocos príncipes que tienen títulos reales, son inasequibles. No cabe duda que es más probable conocer al supuesto “príncipe azul”, oculto bajo un disfraz de abogado, arquitecto, mesero, pero no luciendo un fajín principesco o una capa de oro.

El hombre perfecto, no necesariamente tiene que ser el más guapo, el más rico, el más valiente o el más inteligente; pero si podría convertirse en alguien ejemplar, siempre y cuando valore a la mujer con la que está y la trate con dignidad y respeto.