Este martes, 8 de marzo se celebra, un año más, el día de la mujer trabajadora. Aunque el hecho de conmemorar la lucha por la integración de la mujer es bastante reciente, la idea no es nueva y, de hecho, el celebrarlo el 8 de marzo no responde a los hechos acaecidos en la fábrica textil Cotton de New York.

Los orígenes del Día Internacional de la Mujer

La idea de celebrar un día internacional de la mujer surge en plena Revolución Industrial, a finales del siglo XIX, aunque recoge una antigua lucha que se remonta a la ateniense Lisistrata que según Aristófanes inició una huelga sexual para poner fin a la guerra. Durante la Revolución Francesa, las mujeres marcharon hacia Versalles exigiendo un sufragio femenino que no llegaría hasta el siglo XX.

La celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora no responde a un hecho aislado sino que debe encuadrarse en un contexto histórico e ideológico de lucha por los derechos mucho más amplio.

La versión de la historiografía española

En la historiografía española se vincula la celebración del Día de la Mujer Trabajadora al incendio provocado por el propietario de una fábrica textil en New York y en el que fallecieron 140 trabajadoras en huelga (o 127, según otras fuentes). Es cierto que hubo un incendio provocado en la fábrica Triangle Shirtwaist Company, donde murió un gran número de trabajadoras, pero no ocurrió el 8 de marzo de 1908, sino el 25 de marzo de 1911.

La importancia de este incendio, no radica en el hecho de ser el origen de la celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, sino en que fueron las primeras trabajadoras que un año antes, en 1910, había protagonizado la primera huelga protagonizada sólo por mujeres en demanda de mejoras laborales.

La versión de la historiografía estadounidense

Según la historiografía estadounidense, el Día Internacional de la Mujer Trabajadora se celebra el 8 de marzo en conmemoración de una manifestación espontánea de trabajadoras del sector textil de la ciudad de New York a mediados del siglo XIX.

Dicha manifestación se celebró, no el 8 de marzo de 1857, sino el 27 de septiembre de 1909, cuando los trabajadores y trabajadoras del sector textil iniciaron una huelga que se prolongó durante trece semanas.

La propuesta socialista

La idea de celebrar el Día Internacional de la Mujer parte de la dirigente socialista alemana Clara Zetkin (1857-1933) que lanzó la propuesta en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas (Copenhague, 26 y 27 de agosto de 1910) siguiendo la estela del Women’s Day que los socialistas estadounidenses celebraban desde 1908, reivindicando el sufragio femenino.

El primer Día Internacional de la Mujer se celebró el 19 de marzo de 1911 en Austria, Alemania, Dinamarca y Suecia. Durante los primeros años, se celebraba en días diferentes según los países, pero en 1914 y a petición de las alemanas, pasa a celebrarse el 8 de marzo en Alemania, Suecia y Rusia.

La revolución de febrero

El 8 de marzo de 1917 (23 de febrero según el calendario ortodoxo ruso) las mujeres rusas se amotinaron por falta de alimentos dando inicio al proceso revolucionario que acabaría en octubre del mismo año. Estos hechos fundamentales en el desencadenamiento de la Revolución hacen que en 1921 la Conferencia de las Mujeres Comunistas aprobara, en la 3ª Internacional, la conmemoración del Día Internacional Comunista de las Mujeres que queda oficialmente establecido el 8 de marzo, sin más cambios hasta la actualidad.

Ni al estalinismo ni al capitalismo le interesó, durante décadas, mostrar la lucha de las mujeres por sus derechos, por eso la historiografía oficial ha mostrado a la mujer como una víctima, despojándola de su protagonismo en la lucha obrera.