"678" y la promoción del discurso incompleto

678,
678, "6, a las 7, en el 8" - Ramble Tamble
Un análisis del fenómeno generado por el programa televisivo, criticado por confección de los informes a partir de "recortar" la realidad.

El programa 6,7,8 fue concebido como un espacio televisivo que reflexionara en forma crítica acerca de los medios de comunicación en Argentina; su inclinación política, supuestamente neutral y analítica en un principio, fue virando hacia una postura estrictamente afín a los intereses del gobierno argentino, sobre todo luego de la derrota del gobierno nacional en las elecciones legislativas de 2009.

A partir de dicho punto de inflexión, los informes realizados por la producción del programa se dedicaron a criticar los diversos sectores de la oposición al gobierno. Diferentes funcionarios y periodistas opositores eran citados fuera de contexto y en un tono irónico; esta forma de comunicar la realidad no tardó en hacer eco en otros espacios de la televisión, en los que la dicotomía oficialismo-oposición se había profundizado luego del denominado Conflicto por la 125, en alusión a la disputa entre el Poder Ejecutivo y el sector agropecuario en base a las retenciones móviles fijadas por la Resolución 125/08, derogada luego del voto negativo del Vicepresidente Julio Cobos, hace tres años.

Las críticas de Beatriz Sarlo a los informes de 6,7,8

La columnista del diario La Nación Beatriz Sarlo participó del polémico programa el 24 de mayo y criticó duramente el estilo y el formato. La ensayista realizó duras críticas a los informes, aduciendo la falta de fuentes y calificándolos como recortes del escenario político y social.

Días después, el productor del programa Diego Gvirtz defendió la estructura y el formato del mismo, citando exactamente lo mismo. El productor calificó al ciclo televisivo como un espacio que promueve un contra-discurso constituyéndose como un recorte de la realidad frente al discurso opositor. También afirmó que el programa difícilmente sobreviviría a un cambio de gobierno, acaso si lo hubiera, luego de las elecciones presidenciales de octubre.

Uno de los aspectos más criticados del programa es que el mismo se emite por TV Pública, por lo que tanto su presupuesto como así también los gastos de emisión y el dinero recibido en concepto de gran parte de su publicidad, surgen de fondos públicos, evidenciando una repetitiva infracción al difundir contenidos únicamente afines a los intereses del gobierno nacional y denotando una parcialidad hasta ahora constante.

La repetición de mensajes y la reiterada ausencia de voces opositoras en el programa evidencian una falacia discursiva en la cual 6,7,8 se constituye como un vehículo de transmisión de mensajes en consonancia con el gobierno nacional, utilizando la plataforma informal de un espacio televisivo para sustentar una postura homogénea, la cual no podría emitirse o encontrar su fundamento a través de los canales formales del discurso político.

La politización de los medios en Argentina

Luego del traspié del gobierno con el sector agropecuario y tras la derrota electoral en junio de 2009, los medios de comunicación argentinos comenzaron a tomar una mayor participación en la disputa entre el oficialismo y la oposición.

En referencia a los medios gráficos, los diarios La Nación y Clarín son los que más críticas emiten hacia el gobierno de Cristina Fernández, mientras que otros matutinos como Tiempo Argentino y El Argentino mantienen una línea editorial afín al gobierno, citando al escenario opositor como objeto de crítica, así como también a otros diarios que no se encuentran en sintonía con el Poder Ejecutivo.

Señales televisivas como Todo Noticias, Canal América y C5N, de una postura opositora homogénea, construyeron un discurso fuertemente orientado a promover una visión crítica sobre la estructura y el funcionamiento del gobierno nacional.

Esto también sucedió en las emisoras radiales, en donde Radio Mitre y Radio Continental se han constituido como vehículo de las voces de la oposición y el oficialismo, respectivamente.

A partir de la politización de los medios radiales, gráficos y televisivos, el periodismo ha adoptado un rol fundamental en el escenario argentino, donde la disputa por el control de la opinión pública sitúa a la objetividad y la ecuanimidad en un plano discursivo, mientras la función informativa parecería relegarse específicamente al criterio político con el cual se escoge la información que se desea transmitir.

Christian Kleinhempl, 2012

Christian Kleinhempl - Nacido en Buenos Aires, Argentina, se desempeña como colaborador de Suite101.net desde el año 2009, dedicado a la ...

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