El tercer volumen de los cuatro con los que ECC Ediciones recopilará 52, la innovadora serie semanal que publicó DC Comics como continuación de la saga Crisis infinita, confirma la fortaleza del experimento. Con un dibujo consistente pese a que está a cargo de diversos ilustradores, los guionistas Geoff Johns, Grant Morrison, Greg Rucka y Mark Waid combinan admirablemente el deseo de ofrecer sorpresas con una trama cuidadosamente hilada con un tono adulto y trascendente, que muestra la enorme riqueza de personajes que tiene el universo DC y que mantiene la diversión y el entretenimiento que se le supone a un buen cómic de superhéroes.

‘52’ acelera

ECC Ediciones publica al precio de 25,50 euros el tercer volumen recopilatorio de 52, la innovadora serie semanal que DC Comics comenzó a publicar en 2006. El libro incluye los números 27 a 39, publicados originalmente entre el 8 de noviembre de 2006 y el 31 de enero de 2007. El guión de Johns, Morrison, Rucka y Waid y los bocetos de Keith Giffen los completan al dibujo Shawn Moll (número 27), Drew Johnson (28), Chris Batista (29 y 31), Joe Benett (30, 34 y 38), Pat Oliffe (32 y 37), Joe Prado y Tom Derenick (33), Phil Jiménez y Dan Jurgens (35), Jamal Igle (36) y Andy Smith (39).

Pasado el ecuador de la serie, 52 acelera. No es que su primera mitad estuviera precisamente exenta de sobresaltos, pero en este tercer volumen se acumulan los sucesos trascendentes y trágicos. Johns, Morrison, Rucka y Waid ofrecen aquí la solución a uno de los enigmas centrales de la serie, la identidad de Supernova, el cáncer de Vic Sage llega a su momento más dramático en unas escenas narrados son un sentimiento humano impresionante, Lex Luthor alcanza en dos momentos clave la cumbre de su programa de creación de superhéroes y Osiris supera la barrera moral que Isis había conseguido que el mundo empezara a creer para redimir a Black Adam.

Pinceladas de Batman y Superman

El nivel de trascendencia que alcanza esta fase de 52 coincide con la en absoluto casual aparición en la serie de Batman y Superman, aunque en ambos casos de una forma bastante colateral. Al primero se le ve en un flashback narrado por Nightwing y Robin, además de en la búsqueda de paz espiritual de Bruce Wayne, y al segundo como Clark Kent protagonizando una escena cargada de ironía y también con su Fortaleza de la Soledad como escenario clave. Y no es casualidad porque Superman y Batman son el centro de este universo DC aún en su ausencia y porque en este número ya se van preparando acontecimientos que se verían en la siguiente saga, Un año después.

Drama en el universo DC

Aunque hay alivios más o menos cómicos, como el también notablemente irónico flirteo de Nightwing con Batwoman dada la orientación sexual de esta segunda, la crudeza domina buena parte del relato. La gráfica violencia que salpica a Isis y Osiris, la obsesiva búsqueda de Ralph Dibny, el enfermizo descubrimiento que hace Natasha Irons, el dramático giro para Animal Man o las consecuencias del cáncer de Question son momentos impactantes pero que en ningún momento parecen concesiones gratuitas al morbo, sino necesidades de una historia adulta y realista por muy enmarcada que esté en un universo de ficción superheroica.

Un volumen más, 52 se convierte en algo superior a lo llamativo que pueda resultar su propuesta editorial, y pasa a ser un relato más que acertado que apela a la humanidad de sus protagonistas. Son héroes, pero también personas de carne y hueso, que sufren y sienten. Es formidable la pelea interior que vive Renee Montoya o el heroísmo de Booster Gold, un personaje descrito en muchas ocasiones como una caricatura. El éxito de 52 está en su complejísima trama, sin duda, pero también en que sus actores despiertan empatía, producto de un cónclave de brillantes guionistas.

Once dibujantes diferentes

A pesar de que son once los dibujantes que aportan su trabajo a los trece números que incluye este libro, hay que insistir en la firmeza y coherencia visuales que ofrece la serie. Con matices, porque sí es cierto que es en este tercer libro donde más se acusan algunas diferencias entre los diferentes episodios, pero manteniendo casi siempre un alto estándar de calidad con momentos sobresalientes. Desde el inquietante Espectro que dibuja Shawn Moll hasta el arranque de furia final que protagoniza el Lex Luthor de Andy Smith hay muchos momentos fantásticos.

Quizá la escena más espectacular sea la tensa cuenta tras hasta el año nuevo que ilustra Joe Bennett, sobre todo en una magnífica doble página con pequeñas viñetas incrustadas. No obstante, no se quedan atrás el caos en Metrópolis que describen Phil Jiménez y Dan Jurgens o el arranque de violencia de Lobo mostrado por Jamal Igle. Toda la serie cuenta con bocetos de Keith Giffen, y la inclusión en estos volúmenes recopilatorios de algunos de sus esbozos permiten comprobar hasta qué punto fue influyente el trabajo de cada uno de los dibujantes que pasaron por la serie.

Los extras del tercer volumen

El gran valor añadido que aportan estos volúmenes recopilatorios con respecto a la serie semanal está en los textos que incorporan en cada número para que los autores desgranen intenciones, aportaciones y explicaciones sobre la lectura. Es enriquecedor y un complemento perfecto a un plan tan complejo como el que se puso en marcha para publicar 52. Además de bocetos, lápices y páginas desechadas, las portadas de J. G. Jones, coloreadas por Alex Sinclair, son el final perfecto en un volumen necesario para entender el devenir del universo DC contemporáneo antes de su reinicio en 2011.