Los años 70 era lo que tenían. La revolución se respiraba en todos os ámbitos de la cultura y David Bowie era muy consciente de eso. Su carrera había empezado en 1962 y desde entonces, el camaleónico cantante intentó buscar un personaje con el que llegar al público masivo. Casi lo consigue con ese Comandante Tom del “Space Oddity”, desnudándose delante de su audiencia al mostrarnos no solo la desconexión psíqica que sentía, sino ese hermoso retrato de los ideales y esperanzas de los años 60 evaporándose.

Pero no sería hasta la llegada de Ziggy Stardust, su alter ego del espacio sideral, cuando Bowie dió justo en el clavo sobre a donde se dirigía el futuro de la música.

Orígenes de Ziggy

El disco fué pensado como una obra conceptual, tan típica de la década, en la que la esponja Bowie mezcló elementos espoliados, algo que no dejaría de hacer a lo largo de su carrera. Si se hiciera música en Plutón y Bowie la escuchara, seguro que la incorporaba a su próximo disco.

Tras un viaje a New York en el que conoció a Warhol, Iggy Pop y sobre todo, la música de la Velvet Underground, Bowie se sintió con ánimos de iniciar su propia revolución.

Ziggy nace como una mezcla imposible del teatro kabuki japonés aprendido de su mentor Lindsay Kemp (que ya lo había introducido años atrás en el mimo y el teatro del absurdo), y la distopía psicotrópica del escritor beat William Burroughs, todo un gurú para la insurgencia musical de los 70. Añadiendo conceptos de rebelión juvenil de la Naranja Mecánica y elementos que podemos reconocer en sus ídolos como Syd Barrett, Lou Reed, Bob Dylan, Vince Taylor o Iggy Pop (nótese la explícita semejanza entre Iggy y Ziggy), Bowie compuso un auténtico monstruo de Frankenstein llamado Ziggy Stardust.

Un alienígena salva el mundo

En el álbum, Bowie narra como al planeta Tierra le quedan cinco anos de vida por el agotamiento de los recursos naturales. La gente está intranquila e incluso violenta, pero de pronto surge una estrella del rock extraterrestre que se postula como salvadora de la humanidad. Poco a poco, y víctima de sus excesos, el extraterrestre va dejando de lado sus nobles objetivos iniciales y acaba siendo devorado por el éxito.

En esta autoparodia muy próxima a la ópera rock, Bowie non escatimó en grandilocuencia para crear el carismático personaje, y decidió acentuar la teatralidad de la historia sin dejar de incorporar elementos personales que le carcomían el alma. Cosas como el miedo a la locura, denominador común en la obra de Bowie (más si tenemos en cuenta su historial familiar lleno de casos de enfermedades mentales) o la obsesión por el éxito y la forma de digerirlo.

Otro aspecto revolucionario de Ziggy fue su sexualidad. Un extraterrestre promiscuo y bisexual era toda una novedad en la gris Gran Bretaña de los años 70. De hecho Bowie, siempre buscando la provocación, declaró públicamente su bisexualidad ese año. Hoy no parece gran cosa, pero hay que recordar que la homosexualidad era un crimen en el Reino Unido hasta 1967 (en Escocia, incluso era ilegal en 1982).

Música en Marte

Para ilustrar esto, Bowie decidió variar su carrera y meterse de lleno en el rock and roll, radicalizando lo que ya comenzara en “The Man who sold the world” (1970) o “Hunky Dory” (1971).

En Ziggy Stardust, aparte de la Velvet, se nota también una clara influencia de su amigo y rival, Marc Bolan, autentico creador del glam rock en el que Bowie se estaba introduciendo.

El disco revolucionó la música dominante, aún estancada en los 60, y nació algo nuevo, sin dejar de ser el viejo rock and roll. Bowie mezcló elegantemente toda la energía del rock primitivo con la vanguardia, y endureció la música, mucho más acorde con la violenta década que estaba viviendo y con la historia que estaba contando.

Arropado por una sólida banda, The Spiders from Mars, con Trevor Bolder al Bajo, Mick Woodmansey a la Batería y sobre todo, Mick Ronson a la guitarra, Bowie por fin encontró el nuevo sonido que la juventud británica buscaba.

Cara A)

El disco no podía abrir mejor: Five Years es una visión apocalíptica del futuro iniciada con un lento y siniestro toque de batería que se va intensificando hasta el orgasmo, en la que Ziggy anuncia la destrucción de la humanidad en 5 anos y parece llamar a sus discípulos a modo de Mesías. Con Soul Love, el segundo corte, Bowie intenta hacernos ver la estupidez supone el amor, y le sigue Moonage Daydrem, otra joya donde Ziggy se erige como salvador del planeta, transformándose conscientemente en una “puta del rock and roll”.

En Starman, primer single, el extraterrestre llama concretamente a la juventud para que se unan a él prometiendo la salvación. Desde luego, los chavales británicos cayeron en la trampa y esta canción supuso la llave del éxito para el disco, convirtiéndose en una de las canciones más conocidas del Duque Branco.

It Ain’t Easy, única canción del disco no firmada por Bowie, es obra del bluesman Ron Davies, y con ella, el alienígena Ziggy expone las dificultades para llegar a ser una estrella.

Cara B)

Con el piano, e inspirada en la figura de Marc Bolan, aparece Lady Stardust. En ella, Ziggy decide travestirse en directo, hipnotizando al público. Aquí comienza el auge del éxito de Ziggy, que es más explícitamente descrito en Star, donde profundiza en el deseo del extraterrestre por ser una inminente estrella de rock and roll.

Precisamente, en Hang On to Yourself, Ziggy y los Spiders ya gozan de éxito masivo. Los riffs de guitarra de Ronson y las explícitas letras de Bowie sugieren sexo a raudales. Esta canción describe como los fans de ambos sexos sencillamente quieren fornicar con Ziggy.

Y así entramos de lleno en la canción más básica, Ziggy Stardust, con la que Bowie introduce la decadencia que supone el éxito para un artista. Ziggy, cuenta su historia y se plantea la disolución del grupo.

Con Suffrage City, sin duda la pieza más contundente del disco, se nos cuenta que tras la ruptura de la banda, Ziggy vive un frenético ritmo consagrado al sexo y las drogas. Atrás queda esa prometida salvación para la humanidad.

El álbum acaba con Rock and roll Suicide, en la que Ziggy toca fondo y se quita la vida. Pese al tono de elegía, Bowie parece confortar personalmente a cada oyente.: “You’re not alone…”.

Esta canción, o más bien todo el disco, fué la manera de acercarse a un público que conocía pero aún non dominaba, ese público que tras la publicación del álbum caería rendido a sus pies.

Influencia posterior

Con “Ziggy Stardust,”, Bowie se convierte en una estrella como nunca antes se había visto en Gran Bretaña desde los Beatles. Sus discos, incluso los antiguos, empezaron a venderse masivamente y en la gira, sus directos se convirtieron en leyenda. Bowie/Ziggy era por fin una fulgurante estrella, hipnotizando a una audiencia atónita.

Consiguió dar vida a ese ser alienígena, esquelético, maquillado y marcando genital en sus pantalones ajustados.

Pero como Ziggy, Bowie mataría a su criatura un año después. Tras el apoteótico éxito, el cantante decide disolver el grupo en directo, ante la sorpresa de los atónitos fans y sus propios músicos. Honrando el sobrenombre de Camaleón, continuó por otros caminos, igual de creativos, la carrera que todos conocemos y admiramos.

Musicalmente, la influencia posterior del disco es evidente. No sólo influyó en todo el glam rock que inundaría las listas de éxitos en los siguientes años, sino que permitió que los vándalos del punk entraran caóticamente por las puertas abiertas por Ziggy, cambiando por completo la historia de la música y el arte.