En lo que llevamos de año, un total de 54 mujeres han sido asesinadas en España por sus parejas o exparejas, de ellas el 73,6% no había denunciado a su agresor. Según datos del Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, las víctimas eran en su mayoría españolas, de edades comprendidas entre los 31 y 40 años, convivían con su agresor y este era su pareja. Por ámbito geográfico, Andalucía es la comunidad en la que más muertes por violencia machista se han producido, mientras que en La Rioja, Ceuta y Melilla no se ha registrado ninguna.

Por otro lado, el Congreso del Observatorio de Violencia Doméstica y de Género, celebrado el pasado 16 de noviembre, constató que la violencia machista afecta, en la actualidad, a unas 400.000 mujeres. De hecho, más de 1,5 millones de mujeres han sido maltratadas alguna vez.

¿Por qué el 25 de noviembre?

En dicha fecha se produjo el Primer encuentro feminista para América Latina y el Caribe, celebrado en Bogotá (Colombia) en 1981. En este encuentro, las mujeres denunciaron sistemáticamente la violencia de género, desde agresiones domésticas a violaciones y tortura sexual o violencia de estado. Se eligió el 25 de noviembre para conmemorar el violento asesinato de las hermanas Mirabal (Patria, Minerva y María Teresa), tres activistas políticas asesinadas justo este día pero en el año 1960 por la policía secreta del dictador Rafael Trujillo en la República Dominicana. Sus cadáveres destrozados aparecieron en el fondo de un precipicio. Históricamente, para el movimiento popular y feminista de República Dominicana estas mujeres han simbolizado la lucha y la resistencia.

Posteriormente, en la Conferencia Internacional de la Mujer organizada por Terre de Hommes (R.F.A) celebrada del 6 al 15 de Mayo de 1987 en Taunus, República Federal Alemana, se analizó la situación de las mujeres, verificándose la existencia de problemas que eran consecuencia de crisis económicas, políticas, o bien resultado de la militarización y de la explotación. Las participantes acordaron el 15 de mayo de 1987, declarar el 25 de noviembre como Día Internacional por la no violencia contra la mujer, pero no fue reconocido oficialmente por las Naciones Unidas hasta el 17 de diciembre de 1999.

Violencia de género y violencia hacia la mujer

Una de las definiciones de violencia de género más aceptadas es la aprobada en diciembre de 1993 por la Asamblea General de las Naciones Unidas en la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, y que indica que este tipo de violencia se refiere a: “todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vida pública o en la vida privada” (Asamblea General de la ONU. Resolución 48/104, 20 de diciembre de 1993). Por lo tanto, la violencia de género “agrupa todas las formas de violencia que se ejercen por parte del hombre sobre la mujer en función de su rol de género: violencia sexual, tráfico de mujeres, explotación sexual, mutilación genital, etc. independientemente del tipo de relaciones interpersonales que mantengan agresor y víctima, que pueden ser de tipo sentimental, laboral, familiar, o inexistentes” (de Celis, 2011, p. 95).

El lazo violeta

El violeta es el color del feminismo, pero no se sabe con certeza el origen de dicho emblema. Una leyenda cuenta que se adoptó en honor a las 129 mujeres que murieron en una fábrica textil de Estados Unidos en 1908, cuando el empresario, ante la huelga de las trabajadoras, prendió fuego a la empresa con todas las mujeres dentro, convencido de que no tardarían en salir. Al parecer, las telas sobre las que estaban trabajando las obreras eran de color violeta. Este hecho forma parte de la mitología del feminismo, y tanto el supuesto color de aquellas telas como la fecha del suceso (8 de marzo) son compartidos por las feministas de todo el mundo. De hecho, en la década de los 90 los colectivos de mujeres adoptaron el lazo de color violeta para denunciar los actos violentos que se ejercen contra las mujeres.

Campaña del lazo blanco

Nace en Canadá a finales de los años 80, tras un hecho que conmocionó a todo el país: el 6 de diciembre de 1989 fueron asesinadas 14 adolescentes por el solo hecho de cursar una carrera destinada a los hombres. El asesino, al grito de “feministas”, se introdujo en la facultad y las mató a sangre fría. A partir de esa fecha un grupo de varones pensó que tenían la responsabilidad de implicarse, e implicar a otros hombres, en hacer algo para que cosas así no sucediesen más, y lo primero era dejar de permanecer en silencio. Llevar el lazo blanco significaba aceptar el compromiso personal de no cometer, permitir, ni silenciar la violencia contra las mujeres.

En 1999, varias asociaciones de mujeres y hombres se propusieron a desarrollar esta campaña en varios países de la Unión Europea.

Ni un paso atrás en la lucha contra la violencia

Actualmente, diversas asociaciones de mujeres trabajan para que se profundice en las políticas de igualdad y de lucha contra la violencia de género, sin dar un paso atrás en las mismas, ya que aún queda un largo camino por recorrer para conseguir la equidad entre hombres y mujeres y, por lo tanto, la igualdad de condiciones, de derechos y de libertades fundamentales.