¿Cómo se hace un rodaje de las películas porno? ¿Cómo viven los actores profesionales? ¿Cuánto dinero deja la industria del sexo? Todas estas preguntas encuentran respuesta en el documental Haciendo porno por 21 días, en donde la periodista Samanta Villar se adentra al mundo de la pornografía para dar a conocer, sin prejuicios ni tabúes, lo que verdaderamente sucede en ese universo de locura y placer.

Las figuras porno stars

Seguramente ser un “porno star” es la fantasía oculta de muchas personas, sin embargo, muy pocas se atreven a vivir la experiencia de tener sexo enfrente de las cámaras para luego aparecer en las películas que los convierte en un objeto de deseo de los espectadores.

En este documental producido por cuatro.com, la periodista española convive con Dunia Montenegro, Michelle Blanch y Diana Dean, un trío de estrellas del porno español y nos presenta los secretos de su vida profesional y de su vida privada.

Lejos del glamour de ser vistas como unas “súper hembras devora hombres”, ellas disfrutan de su profesión de manera natural. Fuera de las cámaras, ellas reconocen que es simplemente un trabajo y que su labor es producir escenas que les pueda dar placer a las personas que ven sus películas.

Michelle Blanch, por su parte, es una mujer de 32 años y madre soltera que renunció a la comodidad material de pertenecer a una familia acomodada para trabajar como actriz porno y disfrutar de más tiempo al lado de su hijo. Como toda mujer que labora, ella se da su tiempo para ir a la escuela por su hijo, preparar la comida y disfrutar de la vida juntos.

Torbe, el rey del porno freak

Sin duda, esta es la parte más divertida del documental. Los días que Samanta Villar pasa en Madrid en la casa de Torbe (Nacho Allende), nos demuestra el porqué es tan popular este personaje en la actualidad. Dueño de un portal para adultos que registra más de 150.000 visitas al día, Torbe combina el humor irónico con el sexo; dando como resultado una combinación explosiva de placer sexual y risas desmedidas conocido como “porno freak”.

El estilo de Torbe rompe con toda las reglas del porno. Es irreverente en sus actuaciones, disfruta como nadie de poder tener sexo mientras trabaja y además es la antítesis de los cuerpos esculturales de los actores, pero su estilo le ha dado una renovación muy fresca a las clásicas historias planas y aburridas de las películas porno. Por algo es la página web más visitada en toda España.

Sexo al aire libre

Después de esta aventura tan divertida, Samanta Villar va a Barcelona a presenciar un rodaje de escenas en espacios públicos. El actor y productor Toto García, es el encargado de llevar a cabo la grabación. Dueño de más de 50 sitios para adultos, se ha convertido en una de las figuras más destacadas en el negocio del sexo en España.

El documental demuestra cómo ha cambiado la percepción de la gente con respecto al sexo. A pesar de que pasa mucha gente mientras se graban las escenas, a la propia Samanta Villar le sorprende el hecho de que la sociedad es mucho más tolerante en estos temas ya que no hay ningún reclamo hacia los actores o el staff de este rodaje.

Llegó la hora de actuar

Y como bien dice Samanta Villar que “no es lo mismo contarlo que vivirlo”, ella tuvo que ocupar un lugar en la fabricación de contenido porno. No fue actriz, por supuesto, pero sí dirigió algunas escenas que serían parte de su propia película y fue testigo de lo difícil que se convierte para algunas personas tener relaciones sexuales enfrente de las cámaras y de otras personas.

Con la ayuda de Max Cortés, otra gran figura del porno español, la periodista creó la historia que le daría sustento a su guión, hizo castings, dio órdenes a los actores y filmó las escenas de algo que ella mismo llamó “El Butanero”. Además, tuvo que resolver problemas prácticos durante la filmación, como fue el hecho de que un actor amateur no tuvo el rendimiento que esperaba y esto la obligó a cambiar el final que había previsto para la historia.

Los números de la industria del sexo

Según Samanta Villar en este reportaje-documental, actualmente son más de 30 millones de personas que consumen porno al día. “Esta industria factura más que Hollywood incluso en tiempos de crisis, dice la periodista.

Sin embargo, la cinta demuestra que en la realidad, a los actores y actrices se les paga un promedio de 200 euros por cada escena que graban y éstas duran alrededor de tres horas cada una. Sin duda, queda muy claro que las personas que ingresan al mundo del porno es porque verdaderamente disfrutan de su trabajo, que no está por demás decirlo, y además les deja dinero para vivir.

Aunque ahora con Internet, se han extendido las posibilidades laborales en el mundo del sexo y ya no es necesario salir de casa para ganarse algunos euros con las transmisiones de las webs cam en vivo. Ahora hay más acceso, es más barato y tan solo se necesita una computadora para ser consumidor de productos porno.