Cerca de 200.000.000 de personas que se identifican a sí mismos como de descendencia africana viven en las Américas y muchos millones más viven en otras partes del mundo fuera del continente africano.

Proclamar un año en honor de los afrodescendientes: una deuda pendiente

El 8 de septiembre de 2001 se aprueba en Durban(Sudáfrica) el Informe de la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia. En el citado informe se aprueba en su cuestión general 34, lo siguiente: “Reconocemos que los afrodescendientes han sido durante siglos víctimas del racismo, la discriminación racial y la esclavización, y de la denegación histórica de muchos de sus derechos, y afirmamos que deben ser tratados con equidad y respeto de su dignidad, y que no deben sufrir discriminación de ningún tipo. Por lo tanto, se deben reconocer sus derechos a la cultura y a la propia identidad; a participar libremente y en igualdad de condiciones en la vida política, social, económica y cultural; al desarrollo en el marco de sus propias aspiraciones y costumbres; a tener, mantener y fomentar sus propias formas de organización, su modo de vida, cultura, tradiciones y manifestaciones religiosas; a mantener y usar sus propios idiomas; a la protección de sus conocimientos tradicionales y su patrimonio cultural y artístico; al uso, disfrute y conservación de los recursos naturales renovables de su hábitat y a participar activamente en el diseño, la aplicación y el desarrollo de sistemas y programas de educación, incluidos los de carácter específico y propio; y, cuando proceda, a las tierras que han habitado desde tiempos ancestrales”.

La negritud opera como un anclaje de las personas en la pobreza

En prácticamente todos los países los grupos de personas afrodescendientes viven en situación desventajosa con respecto a otros grupos sociales. Esta discriminación es el legado histórico del comercio trasatlántico de esclavos, ejercido principalmente por portugueses y españoles.

Generaciones de personas, muchos años después del fin del comercio de esclavos, deben de sufrir un sinfín de discriminaciones que perduran hasta la el día de hoy.

Sería bueno aprovechar este año para acercarnos un poco más a la erradicación de la discriminación. Contrarrestar las profundas desigualdades que padecen los afrodescendientes, procurar que no haya ciudadanos de diferentes categorías, es fundamental para elevar la calidad de vida de los mismos. Luchar contra la discriminación significa también, de algún modo, hacer frente al problema de la pobreza.

La invisibilidad cultural en muchos países

La invisibilidad cultural potencia la exclusión socioeconómica creando más desigualdad, segmentación social y ciudadanía incompleta.

Tal como se expone en el estudio "Implementación de los pactos y los convenios internacionales relacionados con los derechos civiles, culturales, económicos, políticos y sociales de la población afrodescendiente de América Central y México", dirigido por la investigadora Alta Hooker Blandford , “la histórica invisibilización y la consiguiente exclusión que han sufrido los afrodescendientes en los países que componen el ámbito geográfico que aborda este estudio. Una invisibilización consciente que ha conducido incluso a la negación absoluta de su existencia en países como El Salvador, o a su identificación como pueblos indígenas en países como Guatemala o México, negando así sus necesidades, su cosmovisión, sus sueños y sus aspiraciones.”

Como comenta Michael Campbell en la presentación del citado estudio: “Por muchos años era sencillamente más fácil el no ser negro, calificarte como otra cosa. Pero la clave de nuestro futuro es la de reforzar nuestra identidad, proclamar que somos negros y que estamos orgullosos de serlo”.