2011, año clave en la era "K"

Cristina y Néstor - Javier Castrillo
Cristina y Néstor - Javier Castrillo
El "Kirchnerismo", espacio político predominante en Argentina en la última década, dirimirá su suerte en las elecciones presidenciales de octubre.

Tras la inesperada muerte de Néstor Carlos Kirchner, el escenario político argentino ha quedado convulsionado. Los sondeos de opinión pública, muestran a Cristina Fernández (la actual presidente y viuda del exmandatario) con una amplia ventaja, lo que eventualmente impediría a la oposición llegar a la instancia de balotaje. Sin embargo, la volatilidad del medio político argentino, hace imposible imaginar que el actual escenario, no esté sujeto a futuros cambios.

Condiciones para el crecimiento argentino

La definitiva consolidación de China e India como potencias emergentes, las ha revelado a ambas, como motores de la economía mundial en la última década. La incorporación de millones de personas a sus capas medias, trajo aparejado el aumento de la demanda de alimentos y su consecuente suba de precios.

Sudamérica, ha sido beneficiaria de este contexto global, en tanto productora de materia prima. Toda la región, ha sostenido altas tasas de crecimiento (lo cual es inédito), políticas de desendeudamiento, y achicamiento de la brecha entre ricos y pobres a través de políticas fiscales expansivas. Nada en el horizonte cercano, parecería alterar drásticamente las tendencias actuales.

La resolución 125 en Argentina y el inicio de las hostilidades

El 10 de diciembre de 2007, Cristina Fernández de Kirchner asume la presidencia con más del 45% de los votos. Tras apenas tres meses de mandato, el 11 de marzo de 2008, el Gobierno implementó la resolución 125, a través de la cual, se establecía un sistema de alícuotas móviles (en función del contexto internacional de precios), elevando el gravamen a la exportación de granos y oleaginosas.

El lock-out patronal en el que derivó el conflicto, llevo a los productores rurales a cortar las rutas durante 120 días, incluso poniendo en riesgo el abastecimiento de las principales ciudades del país. El desenlace de la disputa, fue el desempate producido por el Ing. Julio Cobos, vicepresidente de la nación, al votar en el senado a favor de los ruralistas.

El desgaste sufrido por el Gobierno, se vio reflejado en las encuestas de opinión pública y en la caída estrepitosa de la imagen presidencial. Las consecuencias de la crisis hipotecaria de 2008, agudizó las tensiones en el seno de una sociedad agitada y movilizada, y el fantasma de la recesión volvió a cundir en la Argentina.

Kirchner en el ojo de la tormenta

El clímax de descontento popular llegó a mediados de 2009. En junio de ese año, se realizaron las elecciones de medio término. El oficialismo obtuvo su primera derrota electoral desde 2003. El principal blanco de sus críticas, fue la controversial figura del expresidente Néstor Kirchner y su estilo cerrado en el manejo del poder. Así, el Kirchnerismo llegaba al final de su hegemonía parlamentaria tras cinco años.

Muerte y resurrección del Kirchnerismo

El 2010 no trajo calma para el Gobierno. Su intento de utilización de reservas de dólares para pago de deuda externa, le valió una crisis institucional, en el denominado Redrado Gate. La embestida opositora, no bastó para que el Gobierno cejara en su posición, haciéndola valer finalmente.

Con la crisis europea golpeando las puertas, el Gobierno expandió el gasto público, logrando sostener altos niveles de consumo interno. La imagen de la Presidente comenzó a repuntar lentamente ante un arco opositor que no alcanzaba las expectativas previamente creadas.

En octubre de 2010 falleció sorpresivamente el expresidente Néstor Kirchner conmocionando a todo el conjunto de la sociedad. Las manifestaciones populares de dolor, produjeron una adhesión espontanea en buena parte de la sociedad para con la figura de la Presidente. El hecho habilitó la revalorización de los aspectos más salientes del proceso político.

La imagen presidencial y la aprobación al Gobierno, escalaron nuevamente en las encuestas, hasta los niveles previos a la elección de 2007.

Desafíos políticos para el 2011

La carrera presidencial ya ha dado la señal de largada. El 2011 será un año difícil, reñido y caliente. Sin embargo, el sistema político argentino deberá dar pruebas de renovada madurez si desea sortear los escollos venideros. La pelea política se inscribirá en un contexto internacional favorable, crecimiento económico, inflación controlada y con buena parte de la sociedad volcada masivamente al consumo.

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