Mientras Kuczynski, candidato de centro derecha, ya ha firmado un pacto con el partido Fuerza 2011 que pretende liberar al exdictador Alberto Fujimori; Alejandro Toledo, expresidente que ayudó a recuperar la democracia, no admite ninguna alianza con el Fujimorismo ni tampoco con el partido ultranacionalista de Ollanta Humala. Como Vargas Llosa él también dice "no al cáncer, no al sida"

Ni con Ollanta ni con Keiko

Fue a través de su página de Twitter en donde Toledo transmitió su rechazo al regreso del Fujimorismo. De un solo plumazo fue claro y escueto: "Ni con Ollanta. Ni con Keiko”.

De ese modo la candidata no consigue ganarse los votos del hombre que luchó contra el régimen de su padre ni que este se adhiera a la ultraderecha de Fuerza 2001. De nada le ha servido hasta el momento jurar que no liberará a su padre, apuntar a la clase media al decir que el sistema económico es imperfecto o firmar un pacto con la centro derecha. Este es el análisis internacional del diario La Nación.

Fuerza 2011 dice que ya no liberará al dictador

Desde que su padre fuera sentenciado a 25 años de cárcel, Keiko Fujimori confesó que su deber era excarcelar y reivindicar al exdictador como un héroe. No es para menos.

Podrá ser una mujer de pobre oratoria; pues Keiko Sofía Fujimori Higuchi hace diez años no hablaba en público. Fueron las circunstancias las que la han llevado a rescatar a su padre de una cárcel y reescribir la historia de Perú.

Pero a diferencia del exdictador, ella tiene carisma. Tampoco le importa que la insulten de fascista. Es difícil ser hija de un reo de la justicia; pero ella ha decidido asumirlo, orgullosa de llevar el radicalismo de su padre en los genes. Por todo eso y como si se tratara de una monarquía, el liderazgo del Fujimorismo solo podía recaer en un Fujimori.

Ahora que ha conseguido pasar a la segunda vuelta, ella cambia de táctica para ganarse a los centristas y jura que ya no liberará a su padre. Una promesa que va en contra de sus principios. El poder tiene un precio y el 23% que votó por ella confía en que ella indulte a su progenitor.

Asimismo la ultraderecha fujimorista ha asegurado que hay que retocar el sistema económico. ¿Un cambio de rumbo? Parecería más bien otra táctica para robar votos a su rival, el partido ultraizquierdista de Ollanta Humala, en el caso que PPK, Toledo y Castañeda no decidieran servir al Fujimorismo.

Toledo y su lucha contra el Fujimorismo

Las relaciones entre Alejandro Toledo y el Fujimorismo son más que irreconciliables.

Durante el Fujimorato de 1990 a 2000 todo parecía "atado y bien atado". Los canales y los medios de prensa seguían la línea editorial impuesta por Alberto Fujimori, quien pensaba perpetuarse en el poder.

Su dictadura debía finalizar en 2000 pero a diferencia de Pinochet, que se retiró forzado por un plebiscito, Fujimori intentó retocar su propia Constitución con el fin de que esta le permitiera postular por tercera vez.

El Tribunal Constitucional se opuso a sus planes; pero este fue destituido por el Congreso con mayoría parlamentaria fujimorista.

La fuerza del Alberto Fujimori, "Chinochet"

Como la oposición estaba dividida, no existía ningún candidato sólido que pudiera enfrentar al dictador.

Este, como Pinochet, no era un hombre carismático; pero actuaba a sangre fría si había que dar un golpe de Estado y gozaba del beneplácito de los empresarios y la Iglesia. Venció a la hiperinflación y al terrorismo como no lo hizo el APRA. Decidido a demostrar que con él no se jugaba, había decidido tomarse una foto con el cadáver del terrorista Néstor Cerpa Cartolini, cabecilla del grupo armado MRTA. Dos años antes dijo que él era el "Chinochet". Ya nadie lo dudaba.

Toledo, de Perú Posible, irrumpe y enfrenta al Fujimorismo

Su poder parecía infinito hasta que un peruano de mayor éxito profesional irrumpió en el escenario. Se llamaba Alejandro Toledo, egresado y profesor de la Universidad de Stanford. Pero Fujimori no le temía porque había vencido fácilmente a un literato como Vargas Llosa. A él los títulos y las novelitas no le decían nada porque era un hombre más de acción que de palabras.

En plena campaña electoral Toledo se volvió segundo en los sondeos y conseguía movilizar a la población con el fin de impedir que la dictadura se prolongara por diez años más. La maquinaria fujimontesinista intentó entonces descalificarlo sin éxito.

Sin embargo; pese a los esfuerzos de la resistencia, Fujimori consiguió reelegirse por cinco años más.

Toledo consigue derrotar por las urnas a los fujimoristas

Meses después, la todopoderosa dictadura se vino abajo cuando los delitos de tráfico de influencias, soborno y extorsión a altos mandos del ejército salieron a la luz. Fujimori fue abandonado por los militares y temeroso de acabar en los tribunales, huyó a Japón.

En 2001 Toledo volvió a postular a la presidencia y venció temporalmente a la ultraderecha, que de partido oficial y mayoritario en el Congreso se convirtió en un grupúsculo.

Por ese entonces Keiko era una cría, que era desalojada del Palacio Presidencial, mientras el hombre que retó a su padre entraba por la puerta grande. Nadie apostaba por ella. Si alguien hubiese dicho que esa veinteañera sería presidenta de Perú y se vengaría de Toledo en las urnas, más de uno se habría reído.