Pocas veces en la larga historia de los premios de la Academia han coincidido tantas obras maestras como en 1973. Optaban al premio, entre otras, El Padrino - la película de la mafia por excelencia y una referencia para todo amante del cine, Cabaret - oda a la tolerancia maquillada por unos fabulosos números musicales y La Huella - testamento del gran Mankiewicz y que fue ignorada como mejor película, no así en la dirección y otros premios menores.

Un rodaje problemático

Como ya ocurrió con otras obras míticas- famosos son los problemas de rodaje de Casablanca o Lo que el viento se llevó -, la producción de El Padrino fue difícil. El material original de Mario Puzo y los problemas del autor con la adaptación - lectores de la novela valoran más el guión del director sobre el texto original, la búsqueda de un reparto adecuado y los conflictos con la Mafia estuvieron a punto de dar al traste con todo.

Coppola y el comienzo del mito

Coppola empezaba a alimentar su imagen de director complicado y que ha quedado de manifiesto en el resto de su obra como con el famoso rodaje de Apocalipse Now o Corazonada. Tan brillante escritor como director, siempre ha pecado de minucioso en la dirección artística y elección de los personajes, lo que suele provocar desencuentros con productores.

El conflicto de intereses entre la producción, que quería imponer sus criterios comerciales, con los del director alargó en demasía el rodaje. Dicen que este último terminó saliendo victorioso de la mayor parte de los frentes abiertos. Como muestra, decir que impuso a Pacino para el papel de hijo prodigo frente a otros propuestos como R.Redford o D.Hoffman.

Problemas hubo igualmente en el papel de Vito Corleone. La fama de problemático de Brando le descartaba para el papel pero este, empeñado en conseguirlo, llegó a provocar una reunión en su domicilio en la que recibió a productores y director caracterizado del personaje que iba interpretar. El resultado, conocido es: Brando demuestra el porqué se le conoce como el más grande. En su papel de capo mafioso, el actor llena de matices el personaje y le hace suyo. La expresión, la voz, los gestos...

La Mafia al detalle

Detallista en grado sumo, como se comentaba, Coppola recrea de forma minuciosa el universo del hampa desde la perspectiva de los Corleone: clan familiar que, desde su posición, termina funcionando como una empresa. Un padre, Don mafioso, que hace las veces de director general y unos hijos - el violento, el pausado, la pasional y el acomplejado, que hacen de consejeros y que, con su diferente carácter, no hacen otra cosa que mostrar las diferentes formas de plantear la historia. Esa dualidad familia empresa se pone de manifiesto cuando los ciudadanos acuden al Don para pedirle un favor como si de empleado y jefe se trataran.

El guión como modelo

Desde una celebración inicial - la boda de la hija -, la historia va mostrando la relación del colectivo con la sociedad, con otras familias y la lucha por el poder. La consecución de unos fines y lo que se puede hacer por lograrlos, la fidelidad y confianza, el compromiso ante un favor hecho y la palabra como contrato. Rasgos manifiestos en la historia y que disfrazan de normalidad la historia como relato del hampa hasta tal punto que el espectador se termina identificando con lo que ve.

El guión no muestra fisuras tampoco a la hora de mostrar el papel de cada personaje. La perspectiva de los hijos ante la familia y cómo esta va cambiando por los acontecimientos sucedidos según va avanzando la historia. El violento que desahoga con agresividad su ansia de sentirse valorado por el padre, la hija condicionada por su sexo en un ámbito machista, el cerebral que quiere huir del panorama delictivo y a quien la vida le obliga a escoger, el apocado que culpa

al entorno de su falta de personalidad y finalmente el 'adoptado', que hace las veces de consejero y que ansía un papel más relevante en la familia. Es admirable como, sin estridencias, queda marcado el carácter de cada uno de ellos (lo insinuado frente a lo explícito).

Película violenta, pero sin excesos; entretenida pero con fondo. Se dice que bebe de hechos reales como que el personaje inicial del cantante que busca su papel en la meca del cine no era otro que un sosias de Frank Sinatra ante el que sería el papel de su vida en De aquí a la eternidad.

Magnífico reparto

Además del nunca suficientemente aclamado Brando, el resto del elenco parece hecho para su papel. La reflexión de Pacino, la contención de Duvall, la agresividad de Caan así como la represión de Talia Shire y el desconcierto de Keaton. Para muchos supuso un impulso a su carrera y, de una forma de otra, todos quedaron marcados por esta gran película.

Si quiere quedar bien con alguien, 'hágale una proposición que no pueda rechazar': invítele a ver esta película.