Desde Melbourne hasta Alaska pasando por Tokio, Madrid, Londres, Nueva York, Jerusalén, Túnez o Rio, miles de personas salen a la calle reclamando un mundo más justo. Una jornada reivindicativa que gracias a la dimensión global y la diferencia horaria será continua en todo el mundo.

Del 15-m al 15-o

La génesis de estas protestas es un magma nacido del descontento instalado en la ciudadanía tras el inicio de la actual crisis económica. Pero a pesar de lo que pudiera parecer, la semilla de la protesta no surge de la crisis en sí, que también, sino de las respuestas que ante la misma han dado los gobiernos de todo el mundo.

En España la denominada “spanish revolution” o movimiento del 15-m, surgió inspirada en cierta medida, por el mensaje de cambio y reforma de las revueltas del norte de África. Los integrantes del 15-m acamparon pacíficamente en las plazas de las ciudades más importantes de España, siendo la más representativa la Plaza de Sol en Madrid, reclamando cambios a los políticos.

Reunidos en forma asamblearia, los participantes elaboraron y votaron miles de propuestas que recogieron en forma de manifiesto público. Algunas de las iniciativas son:

  • Reforma de la ley electoral, listas abiertas, circunscripción única así como la proporcionalidad directa entre votos y escaños.
  • Reforma de la actual ley hipotecaria española, instituyendo la dación en pago, es decir, la cancelación de la hipoteca por la entrega de la vivienda.
  • Defensa del estado laico, exigiendo la total separación entre la iglesia y el estado y la recuperación de la memoria histórica como homenaje a los defensores de la democracia.
  • Reforma fiscal favoreciendo las rentas más bajas, implantación de la Tasa Tobin, y supresión de los paraísos fiscales. Nacionalización de los bancos rescatados por el estado y recuperación de las empresas públicas privatizadas.
La respuesta de la clase política y la prensa hasta ahora ha sido heterogénea. Desde el desprecio con calificativos del tipo terroristas antisistema, hippies trasnochados o el más común “perroflautas” por parte de los medios y partidos conservadores, hasta el tímido acercamiento o el paternalismo desde la izquierda.

Pese a las dificultades, esta iniciativa de origen español pronto se ha extendido bajo el lema “No nos representan”, a otras ciudades europeas como Atenas, Paris, Lisboa o Bruselas, hasta llegar a la convocatoria del 15-o en la que adquiere una dimensión global o mundial.

El 15-o y la crisis económica

El 15-o es la consecuencia de la quiebra de bancos a nivel mundial y la premura con la que los representantes elegidos por el pueblo acudieron al rescate de dichas instituciones, intentando apagar el incendio regándolo con ingentes cantidades de dinero público.

Salvar entidades financieras cuya irresponsabilidad ha producido la mayor crisis económica mundial desde 1929, puede tener lógica hasta cierto punto. Lo que provoca indignación es que el caudal de dinero público prestado haya sido entregado sin contraprestación alguna. Teniendo que pagar los gobiernos el déficit generado mediante grandes recortes en los servicios públicos.

Crisis del capitalismo y alternativas políticas y económicas

El sistema económico actual, basado en la especulación, es un generador cíclico de crisis, pues la esencia del mismo, la esencia del capitalismo, es la voracidad. Voracidad que cuando actúa sin control no deja nada a su paso.

La respuesta popular es la exigencia de límites, la refundación del sistema económico mundial. Nada más que pedir a los grandes poderes económicos que rigen el mundo, lo mismo que se les exige a los ciudadanos de a pié, responsabilidad en sus actos. Al mismo tiempo defienden la reforma de las actuales democracias, no la ruptura, encaminada a conseguir una mayor representatividad y participación de los ciudadanos en la toma de decisiones del poder político.

Quieren cambiar el mundo a través de medios democráticos como son la manifestación y la participación. En la Unión Europea ha habido algún tímido avance como la aprobación de la Tasa Tobin sobre las transferencias de capital. ¿Serán igualmente escuchadas otras reivindicaciones en todo el mundo? o habrá que lamentar después las consecuencias.