Las plagas del hambre y la falta de recursos ponen a millones de niños en todo el mundo a merced de un destino que no es el suyo. La pobreza extrema de sus familias, el abandono, la precariedad en la que viven, les fuerza a ganarse la vida desde la más tierna infancia, y a ser explotados por personas o empresas sin escrúpulos.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) contabiliza a nivel mundial unos 215 millones de niños y niñas trabajadores, a día de hoy, de los que 115 millones lo hacen en labores peligrosas e infrahumanas. Condenados de por vida a subsistir como esclavos, no solo se les aboca a carecer de infancia, sino a padecer graves enfermedades, una muerte anticipada y, lo que quizás es peor, a perpetuar en sus hijos su mismo destino.

Pequeños condenados

Save the Children es una organización no gubernamental que lleva muchos años dedicada a la investigación, ayuda y actuación en pro de los derechos de los niños. Esta ONG ha definido las formas principales de explotación de los pequeños, que consisten en:

  • La trata infantil, o tráfico de menores.
  • Explotación sexual con fines comerciales.
  • El trabajo infantil forzoso por endeudamiento.
  • Trabajo forzoso en las minas o en la agricultura.
  • Niños soldado/combatientes
  • Matrimonio infantil forzoso
  • Esclavitud doméstica
La agricultura ocupa el primer lugar del trabajo infantil, con un 60% de niños y niñas dedicados a esas labores desde edades muy tempranas, para ayudar en el campo a sus propias familias y, por tanto, sin remuneración ni posibilidades de progresar.

Se calcula que 40 millones de los pequeños obligados a trabajar, se dedican a labores domésticas para terceros, escondidos en las casas de sus patronos, generalmente. Las condiciones de vida y de trabajo suelen ser esclavistas, abusivas y sin remuneración económica.

La OIT está creando, dentro de su Nueva Convención sobre Trabajo Digno para Trabajadores Domésticos, los mecanismos para luchar contra los maltratos y abusos sobre los niños trabajadores domésticos

Tráfico ilegal de menores

España está considerado uno de los países de tránsito y destino de la trata infantil, con miles de pequeños y adolescentes circulando cada año hacia sus destinos infames como objetos sexuales o de explotación laboral. Un gran porcentaje son menores de 16 años y de origen de la comunidad europea, aunque se han encontrado cargamentos de menores procedentes de África.

Se estima en 1’2 millones de menores víctimas del tráfico ilegal, cada año. La trata infantil es la tercera más lucrativa del mundo, por detrás del tráfico de armas y de estupefacientes.

Muchos de esos niños son engañados- ellos o sus familias- y entregados a las redes de traficantes, creyendo que se les ofrece un trabajo en otro país y una vida más digna que en sus países de origen. Las niñas son destinadas principalmente a trabajos domésticos o de explotación sexual- o una mezcla de ambas cosas-, mientras que los niños son condenados al trabajo en las minas, las fábricas clandestinas, mano de obra para las mafias de la droga y, también, la prostitución.

La responsable de uno de los proyectos de la OIT contra esta clase de comercio infantil, declaraba que los delincuentes prefieren a los menores no porque sean productivos, sino porque son incapaces de reclamar sus derechos o resistirse de forma efectiva a los abusos o la coacción.

Día Mundial contra el Trabajo Infantil

El 12 de junio ha sido señalado este año como Día Mundial contra el Trabajo Infantil.

Save the Children, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y otras instituciones altruistas, han elegido esta fecha para hacer públicos sus informes y sus denuncias sobre explotación laboral de los menores, así como para anunciar sus proyectos, programas y campañas para seguir luchando a favor de esas víctimas y erradicar esta lacra.

Desde sus plataformas sin ánimo de lucro, reclaman a los gobiernos que colaboren con leyes y actuaciones más contundentes a la protección de los niños; y piden nuestra solidaridad y que ayudemos a la difusión de esta lamentable y cruel realidad, para que no se nos olvide que cuidar de los niños del mundo es cosa de todos. Y todos podemos hacer más.