En 1889, se decidió declarar el día 1 de mayo como Día Mundial de Trabajador, en recuerdo a las muertes ocasionadas con motivo de la huelga declarada en Chicago el mismo día, pero de 1886.

Las condiciones de trabajo en esas fechas eran absolutamente intolerables, pues a pesar de que la Revolución Industrial había sustituido muchos puestos de trabajo por el trabajo mecánico, los trabajadores que aún quedaban en las fábricas y factorías mantenían unas pésimas condiciones laborales.

Los antecedentes: Haymarket square

La consigna “ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa” era uno de los pilares de la protesta., pues ya en 1829 se había solicitado a los jueces de Nueva York que la jornada máxima fuese de 8 horas, pues hasta ese momento, lo que la ley estipulaba era que no se podía trabajar más de 18 horas diarias.

La jornada de 8 horas fue aceptada en la Ley Ingersoll, promulgada en 1886 por el presidente norteamericano Andrew Johnson, pero esta ley no se cumplía a pesar de haber sido aceptada por 19 estados, por lo que las organizaciones sindicales decidieron movilizarse.

Tras varias manifestaciones en Estados Unidos a favor de las mejoras laborales de los trabajadores, el 1 de mayo de 1886, con el fin de exigir una jornada laboral de 8 horas y mejores condiciones de trabajo, se convocó una huelga general a la que acudieron unos 200.000 trabajadores y que alcanzó su jornada más violenta tres días más tarde, el 4 de mayo, en la Revuelta de Haymarket, donde se concentraron más de 20.000 personas, la cual fue salvajemente reprimida por la policía y por seguridad privada contratada por los empresarios, causando seis muertos y multitud de heridos. Se declaró el toque de queda y el estado de sitio en la ciudad y los trabajadores detenidos fueron salvajemente torturados y agredidos, acusados de la muerte de un policía.

Tras la huelga de 1886, a los trabajadores que habían sido detenidos por la policía se les juzgó en una parodia de juicio, ya que hasta los jueces fueron elegidos a propósito para tal fin y fueron condenados a muerte 5 de los líderes que habían organizado la protesta, mientras que otros 3 eran condenados a prisión. Posteriormente a estos líderes injustamente condenados a muerte se les conocería como “los mártires de Chicago”. La prensa apoyó estos juicios mediáticamente declarando a los trabajadores manifestantes como asesinos y reclamando justicia inmediata contra sus acciones en las protestas.

Uno de los condenados a muerte fue el redactor del Arbeiter Zeitung Fischer, por el simple hecho de imprimir octavillas con una proclama a favor de los trabajadores y de la lucha social.

Chicago

El hecho de que estas reivindicaciones se iniciaran en la ciudad de Chicago fue debido, principalmente, a las condiciones en que los trabajadores tenían que subsistir. En esta ciudad, las condiciones laborales eran mucho peores que en otros lugares de los Estados Unidos.

Chicago era la segunda ciudad en número de habitantes en los Estados Unidos, y era uno de los puntos de concentración de inmigrantes, así como de obreros desocupados que venían de otras partes del país. Cientos de miles de trabajadores se concentraban en esta ciudad, sin recursos y con viviendas y condiciones de vida poco dignas.

Esta situación fue uno de los detonantes de las protestas, pues la jornada de 8 horas podría beneficiar a muchos de los desempleados que allí vivían.

El establecimiento del 1 de mayo como Día del Trabajador

El día 1 de mayo de 1889, se decidió en el primer congreso, celebrado en París, de la Internacional Socialista, declarar esta fecha como Día Mundial de la lucha obrera, conmemorando de esta forma a los trabajadores muertos en Chicago. Al año siguiente, y aunque aún no de forma global, en muchos países del mundo los trabajadores se manifestaron por vez primera el 1 de mayo, celebrando de esa forma el Día de los Trabajadores.

En la actualidad, este día es festivo en la mayoría de los países, aunque paradójicamente, en Estados Unidos esta fiesta no se celebra en ese día; en su caso, se celebra desde 1882 el primer lunes de septiembre y la fiesta es conocida como Labor Day, conmemorando este día con un desfile que organiza la orden de los Knights of Labor. Esta decisión fue tomada por el presidente Cleveland por miedo a que la fecha del 1 de mayo se relacionase con los movimientos socialistas en Estados Unidos. Esto es así ya que la mayoría de los trabajadores estaban afiliados a esta orden, de carácter socialista.

Ya hubo antecedentes cuando el 17 de octubre de 1884, en su cuarto congreso, la orden había decidido que a partir del 1 de mayo de 1886 la duración de la jornada laboral debería ser de 8 horas, y que si no se cumplía la reivindicación, se organizarían huelgas y protestas. Las distintas organizaciones sindicales vieron una puerta abierta para solucionar no solamente las condiciones laborales, sino para resolver también el problema del paro, ya que la disminución de la jornada de trabajo forzaría a los empresarios a contratar más mano de obra.

Los resultados en el momento actual

Gracias a aquellas jornadas de huelga y a los mártires de Chicago las reivindicaciones de los trabajadores se han ido cumpliendo, no sin problemas, y los logros conseguidos actualmente hacen que los trabajadores puedan tener un empleo digno en el que la explotación prácticamente ha desaparecido, al menos en la mayoría de los países industrializados.

La creación y pertenencia a sindicatos para defenderlos, los servicios médicos y seguridad social para casos de enfermedad o incapacidades, indemnizaciones por despidos y prestaciones por desempleo, jubilación y pensiones, jornadas de trabajo de 8 horas con descansos semanales, salarios equilibrados y de acuerdo al nivel de vida, y un largo etcétera, han sido conseguidos tras largos años de lucha, pero desgraciadamente aún quedan países donde no se están teniendo en cuenta estos derechos, por lo que todavía queda mucho por hacer en esta materia.